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La opinión sensata

lunes 04 de septiembre de 2017, 11:22h

¡Feliz vuelta de vacaciones! Ahora que hemos vuelto, ¿qué nos encontramos? Pues no menos enredos que cuando nos fuimos. El dólar un poco más débil, las bolsas un poco más baratas sin que ello haya levantado grandes alarmas, los tipos de largo plazo más bajos y las materias primas más caras. Nada que haya alterado discursos oficiales, que de hecho ha sido causa de que la presión alcista sobre el euro se incrementase tras la reunión de los banqueros centrales en el agujero de Jackson, y sin que los analistas hayan anunciado grandes cambios de pronósticos. Bueno, si exceptuamos el valor del dólar. A cambios tan importantes como el anunciado antes de vacaciones por Deutsche Bank – de 0,95 a 1,20- y que ya se reflejaba en las encuestas con las que iniciábamos las vacaciones, se suma al regreso, -con ímpetu más moderado-, uno de los más emblemáticos dólar alcistas, Goldman Sachs, que anuncia la revisión de su pronóstico a 12 meses desde 1,05 a 1,15 sin que ello haga cambiar un ápice su convicción de que el mercado se equivoca cuando descuenta solo un alza de tipos en EE.UU. en los doce próximos meses, cuando ellos esperan cuatro, del mismo modo que juzga que yerran al esperar el primer alza de tipos en la eurozona a finales de 2018, algo que ellos no esperan antes de 2019. Entonces ¿por qué modifican su pronóstico?

Las llamadas “manos grandes” están largas en euro como no estaban desde 2014

Con los matices de cada uno, los analistas han de digerir lo imprevisto, y aunque hay algunos que con la fe del converso ven ahora que el euro está bendecido por la estabilidad política y por la situación económica, -cuando no llegan al extremo de afirmar que es a causa de las expectativas de política monetaria (¡!), la mayoría nos vemos en la obligación de admitir el error de nuestras estimaciones, y en base a lo que hemos visto, tejer una interpretación y revisar pronósticos. Es lo que hemos llamado “la opinión sensata” que básicamente asume lo ocurrido sin apenas más que matizar sus anteriores argumentos a favor del dólar. La nuestra comparte la revisión aunque la matiza. A saber: La evolución de casi todo este año ha estado muy vinculada a la política, tanto a la de allí como a la de aquí. Ahora se suman argumentos económicos que tratan de dar consistencia a lo que inicialmente ha sido originado por la política. Pero si lo económico sirve para “armar” argumentalmente lo ocurrido, la pregunta es si cabe que la política pase ahora a segundo plano a favor del argumentario económico. Nos cuesta sumarnos a algo así. El estado de opinión es frágil y en la nuestra, todavía resulta más fácil de construir un discurso dólar alcista que euro alcista. Claro que como la política sigue ocupando el centro del escenario, lo que se trata y tratará, es de explicar a posteriori, más que de anticipar, la evolución del dólar con argumentos económicos. Frágil parece.

Traducido en valores, creemos que las manos más grandes ya están bien cargadas de euros y vemos muy difícil que de ellos provenga un impulso renovado. Son ahora manos más pequeñas las que llevan la cotización, y de ahí que sean movimientos de ida y vuelta del tipo del que se están produciendo estos días.

Pueden corresponderse con la fase que generalmente llamamos de capitulación y que suele ser agitada. Casi la única referencia técnica por delante es 1.25 de modo que si tenemos razón, entre 1.20 y 1.25 podría estar la zona de máximos. Después habría de venir la corrección. ¿Hasta dónde? Apoyados en lo sensato, 1.14-1.12. ¿Y después? ¡Buena pregunta! Aventurando una posible respuesta, todavía confiamos más en el dólar que en el euro. Pero eso es motivo de otro capítulo. Veamos cuando se produce la corrección y cómo responden entonces las manos grandes. Hasta ahí, compartimos “la opinión sensata”.

José Manuel Pazos

Consejero Delegado del Grupo Omega Financial Partners

www.omegafinancialpartners.com

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