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No seamos insensatos

sábado 07 de octubre de 2017, 15:51h

Nos quejamos por todo sin saber celebrar lo que tenemos. Necesito SINTROM cada día, desde hace 10 años, para mantener el marcapasos. Ahora entraré en quirófano para algo no muy serio y tengo que cambiar durante 5 días a dos ampollas de Heparina CLEXANE al día. Las dos cajas cuestan cerca de 200 euros y sin ellas, me desangraría o sufriría una trombosis. Me han costado 8 euros las dos, gracias a la Seguridad Social, aunque hay otras personas a las que les costarían menos, porque yo, como funcionario, estoy en MUSAFE y naturalmente pago algo más por los medicamentos, pero muy poco más.

¿Por qué no celebrar cada día las cosas buenas que tenemos gracias a mejoras del Estado de Bienestar social?

Salud, educación, libertad, Derechos Humanos universales, sociales, justicia, seguridad, familiares, amigos, ropa limpia, ducha, agua caliente o fría, comida suficiente propia de una sobriedad compartida, vacunas, controles sanitarios, reconocimiento de nuestras opciones personales, respetando las de los demás, control de la natalidad, libertad de conciencia y de elección personal, vida sexual sana y segura, concienciación sobre peligros que amenazan al medio ambiente, bibliotecas públicas, libertad para luchar contra las bombas atómicas, contra regímenes autoritarios, contra las diversas tratas de seres humanos, libertad de comunicaciones, acceso a Internet... libertad de pensamiento, de expresión por todos los medios y un enorme y largo etcétera. Acompañado por una explosión demográfica que mantiene en la deshumanización, en la penuria, en el hambre y en enfermedades dolorosas, en guerras y carteles inhumanos, en bánksters criminales, en la destrucción irreparable en miles de años del medio ambiente en el que vivimos, nos movemos y somos.

Por favor, añada usted las que se le ocurran... Yo no dejo de celebrar cada día, desde mi jubilación ya hace más de diez años, todo lo que puedo hacer, disfrutar, aprender, compartir. No sé, nunca lo he sabido, qué significa el aburrimiento, no me alcanza el tiempo liberado desde hace tiempo. Me he sabido adaptar a las naturales limitaciones de la edad pero sigo siendo un adulto activo. Me sigo interesando por muchísimas cosas de lo que sucede en el mundo y, en lo posible, en las enseñanzas y desafíos de los cosmólogos y demás científicos porque siempre me he sabido y actuado como ciudadano del mundo… pero gracias al silencio, al estudio y a la meditación diaria, cada vez me sé parte de este cosmos inconmensurable y al que regresaré, como energía, de una u otra forma que no me quita el sueño, Releo a Platón a Séneca, a Epicuro, a los grandes dramaturgos griegos, “repaso” por mi especialidad académica y profesional los grandes trazos de la Historia de la Humanidad, del pensamiento político, económico y social, que ha sido mi asignatura durante casi 50 años en la universidad. A esto se añade cada día más los estudios, búsquedas y conquistas de los grandes científicos. Desde muy joven quise reservar tiempo, para en la jubilación, dedicarme a las lenguas, a la semiótica, al estudio de la etimología, de la semántica… y me esperan anaqueles con abundantes libros y diccionarios en mi biblioteca. Pero aún tendrán que esperar porque la actualidad me apremia, el concluir algunos libros avanzados o en marcha, las colaboraciones en los medios electrónicos que me apasionan. Como me apasionan los saberes y seguir a la naturaleza en sus fases y estaciones, cada día paseo por el campo o por algún bosque cercano, cuido ahora en mis terrazas plantas que antes cuidaba en el campus de la Universidad Complutense, reforestando con mis alumnos y haciendo compost con los residuos y materia orgánica de nuestros jardines, bosques y cocinas de las facultades. Procuro nadar cada día, caminar, escuchar mi música preferida, seguir los mejores torneos de tenis con mi mujer, o de golf, corridas de toros, aunque a algunos les moleste pero nosotros no obligamos a nadie a que los sigan ni los vean, seguimos las grandes grabaciones de conciertos en Moviestar, y otros acontecimientos deportivos. A mi mujer le gustan y yo, no tengo que pedir perdón a ninguno de los forofos del fútbol o del baloncesto. Seguimos las olimpiadas y grandes documentales de National Geographic, ella sigue algunas series y yo las mías que grabo para no tener que estar pendiente de sus horarios, que necesito para otras actividades. ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a entregar mi corazón y a compartir los saberes que esta fue mi mayor afición y dedicación en la vida.

NADA ESTA PERDIDO, hay mucho por hacer pero desde la celebración, el compromiso y la tenacidad en el empeño.

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