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Democracia hipócrita

Democracia hipócrita

Hace dos semanas, en una entrevista radial, yo manifestaba mi criterio de que en nuestro país estamos viviendo una dictadura camuflada o, lo que es lo mismo, una democracia hipócrita.

Y lo sostengo porque de un tiempo a esta parte, desde que el presidente Correa al momento de su posesión no juró respetar, cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, sino que prometió “cumplir el mandato popular del 26 de noviembre”, fecha en que se lo eligió para tal cargo, viene difundiéndose en el Ecuador el criterio de que no importa que una decisión o un acto del sector público no sea “legal”, con tal que sea “legítimo”, y esto significa que esté respaldado por el pueblo. (¿?)

¡Qué maravilla! La ausencia de leyes frente a la interpretación que los máximos gobernantes den a las normas, a la luz de lo que ellos creen que quiere “el soberano”.

En todo caso, me voy a referir a continuación a un artículo de Aldo Abram, publicado por Fundación Atlas de Argentina, el 10 de Abril de este año, y que se refiere a un analista y periodista venezolano que explicó cómo en su país se llegó a la actual situación de autoritarismo personalista y populista, hasta derivar en un régimen totalitario, con los siguientes pasos:

1) Se descabezó a las cúpulas de las fuerzas armadas y de seguridad, interpretando a su antojo las leyes pertinentes, y siguiendo en la escala de mando, hasta llegar a gente que obedeciera incondicionalmente; 2) Se controló los principales tribunales, a fin de que pudieran convertirse en instrumentos de la voluntad gubernamental; 3) Se amedrentó a empresarios y periodistas para que no hablaran o criticaran al gobierno y sus aliados; 4) Se destruyó a los partidos políticos discrepantes y se persiguió a la oposición hasta exterminarla; 5) El Gobierno asumió cada vez más funciones legislativas, e impidió la fiscalización política; 6) Aprovechó el precio y los ahorros petroleros para instrumentar un sistema de subsidios, asistencialismo y asignación de gasto e inversión pública para lograr respaldo popular; 7) Se amedrentó, estigmatizó y persiguió a los ciudadanos que criticaban al Gobierno.

Analizando objetivamente los hechos ocurridos en Ecuador en los últimos tres meses, podríamos decir que algunos de los puntos relatados ya se han cumplido en nuestro país.

No se respetan ni la Constitución ni las leyes. Se violan derechos individuales y no se acatan amparos constitucionales. Se arremete contra medios informativos y se descalifica a periodistas y opositores. Y a los que insisten en oponerse… se los apalea. En esas condiciones, definitivamente, la nuestra es, también, una… democracia hipócrita.

Artículo publicado en el Diario ecuatoriano HOY , tomado con la autorización de su autor, el abogado Vladimiro Álvarez Grau. Catedrático, Jurista, ex Ministro de Gobierno, ex diputado.

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