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Sufrimos un golpe de estado y así estamos. La Legión

miércoles 04 de abril de 2018, 15:26h

El 18 de Julio de 1936 un grupo de generales encabezados por el monárquico Sanjurjo ya con antecedentes golpistas contra la República organizan y ejecutan un golpe de estado. Sanjurjo, africanista es decir colonialista, era un vividor machista y autoritario era un maestro de oficiales coloniales como Franco entre ellos, acostumbrados a batallitas africanas en las que no ahorraban las vidas de sus propios hombres, jóvenes campesinos españoles obligados a 'servir' en Tetuán y uno de los partícipes activos de la rebelión militar –eso sí que fue una rebelión violenta- y autor del primer manifiesto del 18 de Julio. Un golpe de estado que triunfa en Melilla y cuyo primer acto de sus protagonistas, los Tabores de Regulares (tropas coloniales de origen rifeño) y el Tercio ósea La Legión, es ocupar los puntos estratégicos, la comandancia, el aeropuerto y asesinar al General Romerales jefe de la guarnición y comandante general de las tropas del protectorado del norte de África y militar leal a la República Española.

Cuando se da el golpe de estado, la respuesta militar es irregular. No todas las guarniciones responden como veremos. Pero la Legión sí. El Tercio es golpista con sus jefes al frente como el sanguinario teniente coronel Yagüe. Los tabores de regulares, son otra cosa, solo conocen a sus jefes, son analfabetos, desconocen la realidad peninsular además de decírseles que luchan contra enemigos de dios, su lealtad es personal, tribal, diría. Pero La Legión, no y tan solo se sabe de algunos sargentos fieles a la República, seguramente eliminados sin miramiento. Hubo algún sargento legionario que estando de permiso en zonas fieles a la República se presentó a las tropas leales incluso ex legionarios en las milicias y jefes de milicias. Pero la institución fue golpista a sabiendas.

Cuando el golpe se materializa la actitud del Ejército varía mucho y en algunos casos la ineficacia de los gobiernos Martinez Barrio-Giral casi simultáneos, es responsable de demasiadas torpezas. También la desconfianza lógica de muchos dirigentes izquierdistas hacía la oficialidad y jefes del Ejército. Para conocer bien está realidad, necesariamente hay que leer al general Don Vicente Rojo a la sazón comandante de infantería, diplomado de Estado Mayor y miembro del gabinete militar del Ministerio de Defensa, protagonista de primera hora de todos estos hechos y que lejos de propaganda interesada describe con pulcritud profesional de un jefe leal a la República y además altamente cualificado, en su libro 'Historia de la guerra civil española', varias veces editado.

Lo que si tiene Rojo y todos los historiadores serios meridianamente claro es que la Legión es clave en el golpe de estado, también los Regulares y en el Norte los carlistas.

Reconoce Rojo que la preparación del ejercito de Marruecos era superior al resto de las unidades y en ello la Legión o el Tercio fue pieza clave. Pero que también hizo mucha mella entre los oficiales el sentirse relegados e incluso apartados y siempre mal utilizados. A pesar de ello tanto según Rojo como muchos otros historiadores muy pronto las propias milicias obreras cuentan con oficiales profesionales tanto del ejército regular, como de la Guardia Civil, Carabineros (de casi absoluta fidelidad republicana) y de la Guardia de Asalto como jefes o bien técnicos y asesores de jefes obreros milicianos.

Desmontadas las milicias sindicales y creado el Ejército Popular al que se transfieren las competencias del Ejército leal, los militares de carrera republicanos pasan a ostentar la máxima responsabilidad en las operaciones, propaganda estalinista aparte. Rojo es jefe del estado mayor del ejército popular como Coronel, ascendiendo pronto a General (hombre de la máxima confianza de Don Juan Negrín que le encomienda la dirección estratégica de la guerra), y otros ejércitos o grupos de ejércitos en combate pasan a ser comandados por militares profesionales como Menéndez, Escobar, Miaja, Pozas, Perea, Galán … A los que hay que sumar mayores y tenientes coroneles procedentes de la escala de milicias como Cipriano Mera o Modesto que también ostentaron mandos superiores a la división. Si bien hay que hacer constar y es muy importante que ningún militar procedente de la escala de milicias ostento empleo superior al de Teniente Coronel, pues no se lo permitía la propia normativa militar republicana, si ostentar jefatura superior. El ejercito republicano o leal era más serio y disciplinado de lo que se supone. Su carencia vino de menos medios, oficialidad (tenientes y capitanes improvisados y con carencias técnicas, suplidas tan solo con valor personal) menos preparados. Menor apoyo extranjero y por culpa de la no intervención que sobre todo Gran Bretaña impuso con la sumisión de Francia y que favoreció a Franco, Hitler y Mussolini. Nunca hay que olvidar el apoyo también de poderosos grupos capitalistas internacionales al franquismo.

Hay otro factor también a reseñar a la hora de sumar fidelidades y la actitud de los militares profesionales y es que la II República en virtud de la ley Azaña, vació el cuerpo de jefes y oficiales del ejército inflado en exceso e innecesario, jubilando de forma muy anticipada y voluntaria a cientos de profesionales. Pues bien la inmensa mayoría de ellos al estallar el golpe de estado que da lugar a la Guerra Civil se incorporan a las unidades rebeldes o forman la oficialidad de las milicias de Falange y el Requete. Es de destacar esto último para dejar muy claro que los golpistas contra la Constitución y el gobierno central conforman un ejército rebelde y privado de una ideología, mezcla de monárquicos, autoritarios ultra-conservadores, nacional-católicos y fascistas. La Legión forma parte de ese ejercito ilegitimo. De hecho en la transición se llegó a hablar de su disolución.

Es decir en el acto de Málaga que recientemente hemos vivido se les hace también una afrenta a los militares leales y constitucionalistas, simplemente profesionales con honor que defendieron la legalidad republicana. Amén de ser un acto inconstitucional, según la constitución vigente. Evidentemente los soldados profesionales legionarios y legionarias que actúan tan solo cumplen órdenes y en última instancia la ministra de defensa es la responsable directa de tamaña mamarrachada y acto ilegitimo e ilegal. Hay que exigir al menos la dimisión de la ministra de defensa, por sus actitudes franquistas.

Carlos Martínez

Politólogo y ex portuario. Del consejo científico de Attac y del secretariado de Alternativa Socialista y Socialistas.

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