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Resistencias obreras frente a privatizaciones y la precarización del empleo: los estibadores de nuevo

viernes 11 de mayo de 2018, 17:52h

Amplios movimientos de clase y cívicos aparecen en el panorama del Estado. Las luchas contra la precariedad y el empobrecimiento de la clase trabajadora, que es la fórmula Rajoy y Unión Europea para superar la crisis capitalista, comienzan a tener respuesta. Así los y las pensionistas siguen exigiendo subidas, sistema público de pensiones y sus sectores más clarividentes, denunciando el pacto de Toledo. Las mujeres, el movimiento feminista, denuncia su sobre explotación laboral y su discriminación salarial, además de denunciar el terrorismo machista y rebelarse contra la "justicia demasiado complaciente y tolerante con los terroristas y violadores". Diversos sectores como el servicio doméstico denuncian su precariedad más absoluta y desde algunos espacios políticos y sociales denunciamos las nuevas formas de esclavitud y trata de personas.

En medio de este panorama el conflicto portuario regresa al candelero. Las luchas de estibadoras y estibadores, hay que enmarcarlas en las resistencias contra la privatización, la precarización y la liquidación del trabajo digno marítimo. Ya he descrito en anteriores artículos la forma de vida y trabajo así como el origen de los entes obreros de la estiba. Pero el conflicto sigue tieniendo ya muchos años. A pesar de intentos de la UCD, de los acuerdos de 2003 y de todas las presiones de las navieras multinacionales, que poco a poco se van apoderando de trozos de los puertos e imponiendo incluso su propia seguridad privada en detrimento de Guardia Civil y Policía Portuaria, las estibas han resistido y los puertos todavía no están privatizados, al menos en toda su extensión.

El Gobierno ante las huelgas parciales de 2017 hubo de hacer algunas concesiones. Reconociendo un convenio entre empresas y las organizaciones sindicales estibadoras, que ahora se debe materializar en el reglamento. Pero aprobó un decreto ley con apoyo de su partido, el PP, Cs, PNV, CC y la abstención del PDeCat, que en principio iba a apoyarlo, pues es un partido liberal. Decreto ley, que no está cumpliendo y cuyo reglamento retrasa, que es lo que ha vuelto a encender las alarmas en los puertos.

Este decreto era en realidad un reparto de cromos y si bien no afectaba a subrogación del trabajo de la estiba, leyéndolo con detenimiento si abría la posibilidad de que en base a empresas de los propios trabajadores y sus derechos y forma de vida, estas negociarán directamente con la patronal su futuro, pero también habría posibilidades de externacionalización del trabajo. Esa es la realidad. Su filosofía es contraria a la contratación exclusiva de estibadores con plantilla cerrada en cada puerto.

Las y los trabajadores hicieron valer su profesionalidad y su unión. Pero el Gobierno apoyado por toda la derecha impuso su política de poco a poco ir laminando y metiendo en vereda al sector, a pesar de su férrea resistencia.

Hay aquí un actor al que no se le puede perder de vista y son las grandes navieras y consignatarias que poco a poco van consiguiendo sus objetivos. No se enfrentan frontalmente al sector obrero de la estiba, pero defienden sus intereses y sobre todo su más que rentable negocio.

En el fondo sus intereses y los del gobierno PP, que al fin y al cabo no hace sino defenderlos, son totalmente coincidentes: abaratar la mano de obra, conseguir precarizarla, lo cual no quiere decir que sea especializada y titulada, sino mal pagada y sin derechos (piénsese en la gran cantidad de jóvenes ingenieros, técnicos informáticos, incluso profesores universitarios precarios y con sueldos miserables), así como que las sociedades de estiba pasen a ser una simple ETT, pero claro, advertimos, esto puede suponer la aparición de otras ETT privadas, que son las auténticas sanguijuelas de la clase trabajadora e imponen políticas de tierra quemada contra los trabajadores y aniquilan la libertad sindical. Son uno de los instrumentos más peligrosos que ha ideado la ingeniería neoliberal anti-obrera y anti-derechos humanos.

Por ahora las estibas y sus sindicatos negocian, conocen el terreno y son magníficos profesionales, pero lealmente se les debe advertir que son un oficio y forma de vida en extinción poco a poco y con toda una estrategia en su contra. El PP miente ¿Cuándo no? En cuanto afirma que la Unión Europea exige la liberalización total de los puertos pues varios países europeos cuentan con sindicatos, empresas o sociedades de estiba que gestionan centros de contratación únicos y exclusivos de los trabajadores de la estiba. El PP y la derecha española en su conjunto y no sabemos si tan solo ellos, desean privatizar los puertos y precarizar y abaratar el empleo.

En esta batalla, puede ser que estibadoras y estibadores de cierta edad, si conserven sus derechos e incluso se prejubilen en buenas condiciones, como ocurrió con la siderurgia, pero los más jóvenes, las y los eventuales y los futuros profesionales de la estiba ya no tendrán ni los derechos de sus predecesores ni su dignidad laboral. Este es el objetivo.

Ante esto, entendemos que solo cabe oponerse, enfrentarse y defender su forma de vida y trabajo. No confundir la aparente neutralidad de las patronales con que "son de los nuestros" ni mucho menos. Y sobre todo no fiarse de un gobierno que tan solo trabaja para precarizar el empleo, empobrecer a las clases trabajadoras, 'uberizar' la economía en beneficio de las grandes empresas y destruir lo poco que queda de estado social. Los, las estibadoras, también entran en ese objetivo, por eso no podemos sino llamar a la unidad de la clase trabajadora ante tanto ataque y atraco y organizar el Trabajo, con decisión. Pronto llegará la hora de frenar y paralizar este país en un basta ya de tanto atropello y sufrimiento y en esa los puertos, no nos cabe duda, volverán a parar.

Carlos Martínez García

Politólogo y ex portuario. Miembro de la plataforma socialista pro PSF.

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