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Después de cuarenta años... Vox

jueves 06 de diciembre de 2018, 11:46h

Todo pasa y todo queda, decía Antonio Machado y no le faltaba razón. En estos días todos queremos rendir tributo a la Constitución de 1978, todos, menos unos cuantos que ni entonces ni ahora, estuvieron de acuerdo con la promulgación de la ley de leyes que nos otorgó un marco de convivencia excepcional tras la larga noche del franquismo. Por aquellos años ya se sabía que los nacionalistas catalanes y vascos no eran en absoluto entusiastas con la nueva Carta Magna, pero cabe recordar como en la votación previa en el Congreso de los Diputados de la Constitución el 31 de octubre de 1978, en aquel entonces el hoy Partido Popular se denominaba Alianza Popular y de sus 9 diputados, solo 2 votaron a favor, otros 2 se abstuvieron y 5 votaron en contra. Alguien dirá que eso era otro partido, pero yo creo que cuando se les llena la boca al PP de ser contrarios a cualquier reforma constitucional, habría que recordarles este dato.

Cuarenta años después, es curioso observar como unos ex militantes del Partido Popular entre los que se encontraban como más representativos su actual presidente Santiago Abascal, el ex ministro con UCD Ignacio Camuñas (conocido como Nacho de noche en aquellos años setenta y muchos) y aquel funcionario de prisiones brutalmente secuestrado por ETA José Antonio Ortega Lara, presentaron en sociedad en 2015 un partido de extrema derecha, antiabortista, antifeminista, antiautonomista y un sinfín de antis que recuerdan a lo que alegaban aquellos diputados de AP que votaron en contra de la Constitución. Dice un refrán español que la cabra tira al monte….y el franquista al Valle de los Caídos……..esto último, es de mi cosecha como bien se entiende.

La irrupción de Vox en el arco parlamentario en este caso en una comunidad tradicionalmente de izquierdas como venía siendo la Andalucía en los últimos 36 años, ha soliviantado a muchos, escandalizado a otros, pero nadie puede decir que haya sorprendido en absoluto. Bien es cierto que una vez más las empresas demoscópicas no han acertado (viene siendo la norma últimamente) sobre todo el CIS donde más que una cocina ad hoc de los datos, lo que se ha hecho es un despropósito pagado con fondos públicos. Pero la sorpresa viene por esos doce escaños conseguidos con victorias en algunos municipios como El Ejido, allá donde los invernaderos acogen a miles de inmigrantes que faenan bajo el “mar de plástico”, justo donde el discurso de Vox enfatiza al máximo su discurso xenófobo hacia la inmigración.

La democracia es un sistema donde las reglas de juego valen siempre y por eso es defendida como el mejor sistema que garantiza la representación del pueblo a través de sus diputados. Seria de necios negar la mayor y en estas elecciones recientes el discurso político ha tenido de todo, menos de autonómico, pero eso ya se sabía, nadie puede alegar sorpresa ni ahora intentar camuflar una derrota estrepitosa como es el caso de Susana Díaz. Nombro a la lideresa, porque esto no es del todo una derrota del PSOE per sé. Quien vive en Andalucía sabe bien del sentimiento patrio. Es un territorio donde todo lo español se toma como propio e identitario con lo andaluz y donde invocar al independentismo tiene el mismo efecto que decir ¡Viva España! en casa de Puigdemont. Aquellas despedidas a los policías y Guardia Civil hacia Cataluña en vísperas del pseudo referéndum del 1-O al grito de “a por ellos”, ya presagiaba el espíritu de Vox alojado en las alcantarillas.

Muchos achacan la derrota a la baja participación. Otros al efecto de rechazo que provoca Susana Diaz entre los socialistas que vieron perplejos como ésta se levantaba en armas contra Ferraz cuando el hoy presidente cubría su primera etapa de líder socialista. Es cierto que entre muchos votantes andaluces fieles al PSOE ha habido deserciones ante las urnas por un rechazo a quien dirige el partido. Algunos ya dijeron esa frase tan española de: “ya te lo dije”, pero en el fondo, nadie esperaba el cataclismo electoral. Esto solo pasa en la izquierda……y es el gran punto divergente que pone tan difícil gobernar España siendo un partido progresista. La izquierda es crítica con sus líderes, mientras la derecha cierra filas con los suyos aunque apeste a corrupción cada una de sus papeletas El toque de corneta, solo moviliza a aquellos que siempre han antepuesto sus ideas conservadoras a las progresistas y así es muy difícil ganar hoy en día.

El PSOE no puede vivir de recuerdos, pero tampoco de improvisaciones y el hecho de tener al frente del partido a un superviviente nato, conlleva un mucho de frivolidad para abordar temas que requieren un profundo análisis político y escasa dosis de experimentos. El asunto de Cataluña ha influido enormemente en esta campaña, pero igualmente va a ocurrir en los comicios municipales y autonómicos. El silencio de 48 horas de Pedro Sánchez tras el batacazo, es más que elocuente y la defensa de “su victoria” por parte de Susana, propia de una novela de ciencia ficción. El resultado final es una derrota sin paliativos cuya prueba inequívoca es la desunión dentro del socialismo, síntoma claro e inequívoco que caracteriza a quien es derrotado.

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