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Los valores de la Unión Europea ante la crisis de Venezuela

jueves 24 de enero de 2019, 12:45h

Han pasado ya varias horas, desde que una serie de países tan significativos como la mayor parte de los países del hemisferio americano empezando por Canadá y los países de Iberoamérica, en su mayoría se han posicionado a favor de la autoproclamación realizada el 23 de enero de 2019, del Presidente del Parlamento de Venezuela como presidente en ejercicio. Juan Guaidó, ingeniero de profesión, miembro del partido Voluntad Popular, ha jurado “asumir formalmente las competencias del ejecutivo nacional como Presidente en ejercicio de Venezuela para llegar a un gobierno de transición y obtener elecciones libres”.

Este pronunciamiento sucede al comienzo de un segundo mandato de Nicolás Maduro acusado de ilegitimidad. Brasil y 10 países miembros del Grupo de Lima -Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá y Perú- que vienen denunciando los abusos del régimen de Maduro han reconocido a Juan Guaidó. El Secretario General de la Organización de Estados Americanos, (OEA) Luis Almagro, también ha manifestado su reconocimiento para impulsar el retorno de la democracia a este país.

El Presidente del Consejo Europeo Donald Tusk, envió el siguiente tweet: "I hope that all of Europe will unite in support of democratic forces in #Venezuela. Unlike Maduro, the parliamentary assembly, including Juan Guaido have a democratic mandate from Venezuelan citizens". Espero que toda Europa se una para apoyar a las fuerzas democráticas en #Venezuela. A diferencia de Maduro, la asamblea parlamentaria, incluido Juan Guaidó, tiene un mandato democrático de los ciudadanos venezolanos. La Ministra de Asuntos Exteriores Federica Mogherini emitió un comunicado en el que manifestaba lo siguiente:

“Hoy, 23 de enero, el pueblo de Venezuela ha reclamado masivamente la democracia y la posibilidad de decidir libremente sobre su propio destino. Estas voces no pueden ser ignoradas. La UE hace un llamamiento encarecido al inicio inmediato de un proceso político que lleve a unas elecciones libres y creíbles, de acuerdo con el orden constitucional.

La UE apoya plenamente a la Asamblea Nacional como la institución elegida democráticamente y cuyos poderes deben ser restablecidos y respetados. Los derechos civiles, la libertad y la seguridad de todos los miembros de la Asamblea Nacional, incluyendo de su Presidente, Juan Guaidó, deben cumplirse y respetarse de manera plena. La violencia y el uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad son absolutamente inaceptables, y no resolverán la crisis. El pueblo de Venezuela tiene el derecho de manifestarse de manera pacífica, de elegir libremente a sus líderes y decidir su futuro.

La Unión Europea y sus Estados Miembros continúan dispuestos a apoyar el restablecimiento de la democracia y el estado de derecho en Venezuela a través de un proceso político pacífico y creíble de acuerdo con la constitución venezolana.”

Las posiciones en España han sido claras. El expresidente Felipe González que goza de gran prestigio en la Unión Europea, ha considerado como una "buena noticia" la autoproclamación de Guaidó como presidente de Venezuela y ha solicitado al Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y a la UE que le reconozcan como tal, afirmando que es Maduro quien ocupa el poder de manera "ilegal" y entiende que debe ocupar la presidencia Guiadó ya que "es la máxima autoridad democrática que queda en Venezuela". El expresidente José María Aznar y los líderes políticos Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal, han solicitado al gobierno español y a la UE que reconozcan al presidente de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, como "Presidente encargado de la República de Venezuela".

El ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, ha dado a conocer que estaba en contacto con sus homólogos de la Unión Europea, para consensuar una posición común “lo antes posible”, pero también ha manifestado que no tiene ninguna simpatía por el Régimen de Maduro.

Es evidente que la Unión Europea está retrasando su decisión, que debe fundamentarse en una “posición común”. No cabe duda que una de las grandes debilidades de la Unión Europea radica en su falta de agilidad ante los acontecimientos más relevantes de la Política Exterior. Esto ya se denunció por Javier Solana en la Convención Europea cuando manifestó que no servirían de nada las estructuras eficientes y los recursos adecuados si no había una voluntad política uniforme dentro de la Unión. Podía entenderse que Gran Bretaña tuviera una posición propia, alegando su peso específico en el escenario internacional, pero ese ha sido un elemento negativo a la hora de construir una verdadera política Exterior de la Unión Europea porque orbita sobre el intergubernamentalismo, cuando lo que se quiere es construir una Europa más fuerte con una sola voz.

Evidentemente, para que la Unión Europea funciones sólidamente y sea respetada en el contexto global tiene que tener una voz propia y no una voz consensuada con los Estados miembros que la componen y esa voz seguramente tiene que estar en manos del Presidente del Consejo Europeo, en tanto en cuanto el artículo 15.6 del Tratado de la Unión Europea le otorga la representación Exterior de la Unión, para los asuntos de la Política Exterior y de Seguridad Común. Si esto fuera así, las manifestaciones de Donald Tusk “Espero que toda Europa se una para apoyar a las fuerzas democráticas en #Venezuela”, ya habrían sido suficientes para surtir los consecuentes efectos. Como el Ejecutivo Europeo, es decir la Comisión debe ostentar la capacidad manifestar su voluntad fuera del debate propio que tengan los Estados, está claro que el Presidente de la Comisión debería converger en la misma decisión, por eso muchas voces apuntan a que el Presidente del Consejo Europeo y el de la Comisión debían ser la misma persona, o lo que es lo mismo, que debería haber un Presidente de la Unión Europea, a lo que nosotros añadiríamos, un Presidente de la Unión Europea votado por los ciudadanos y no elegido por los Estados.

La Unión Europea puede y debe convocar a la mayor urgencia en menos de 48 horas, y eso ya viene de la época de la Cooperación Política, Acuerdo de Londres de 1981, una reunión de Ministros de Asuntos Exteriores que asuman una “posición común”. Se requiere la unanimidad y sin duda ese es un elemento paralizante. Desde el Tratado de Ámsterdam se tiene constancia de la abstención constructiva.

Es importante que una Declaración como la que ha hecho el Presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el Presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, no sean considerada meras declaraciones personales. La Unión Europea tiene la obligación de pronunciarse a la mayor celeridad y orientar dicha pronunciación a los valores del artículo 2 del Tratado de la Unión que claramente establecen una Unión fundada sobre los valores de respeto a la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad, del Estado de Derecho así como el respeto de los derechos del hombre y de las minorías.

Nadie puede dudar que el comportamiento de Nicolás Maduro es el comportamiento de la tiranía. La Unión Europea no puede retrasar su rechazo a la tiranía.

Rogelio Pérez-Bustamante

Catedrático Jean Monnet ad personam

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