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Durante la masiva misa navideña

Benedicto XVI pide que la humanidad le haga un lugar a Dios

Benedicto XVI pide que la humanidad le haga un lugar a Dios

El mensaje "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al mundo) del Papa se transmite en cerca de 60 países por unas cien cadenas de televisión y seguido por millones de fieles. Los saludos de Benedicto XVI, de 80 años, los pronuncia en 63 lenguas.

Ciudad del Vaticano.-  El Papa Benedicto XVI celebró la entrada de los 1.100 millones de católicos romanos en la Navidad con una misa masiva, en la que instó a los fieles a hacerse un tiempo y un espacio para Dios, para los necesitados y para quienes sufren.

Benedicto XVI celebró una misa ante 10.000 personas en la Basílica de San Pedro, en una noche fría, que marcó su tercera Navidad como Papa. La ceremonia fue televisada en vivo para 60 países.

El pontífice, de 80 años, habló en su sermón sobre el significado del nacimiento de Jesús. Benedicto XVI dijo que el hecho de que Jesús haya nacido en un pesebre porque no había lugar para María y José en Belén tenía un paralelo en la modernidad.

"De alguna forma, la humanidad está esperando a Dios, esperando que se acerque. Pero cuando el momento llega, no hay lugar para él", dijo el Papa.
"El hombre está tan preocupado en sí mismo, tiene una necesidad tan urgente de dedicar todo el espacio y todo el tiempo a sus cosas, que no queda nada más para el resto, para su vecino, para el pobre, para Dios", citó Reuters.

El espíritu de la Navidad, dijo el Papa, debería hacer a todos reconocer la oscuridad del mundo en la que mucha gente se encierra en sí misma porque no quiere recibir a Dios o su mensaje.

El martes, el Papa dará su tradicional bendición "Urbi et Orbi" desde el balcón central de la basílica. Benedicto XVI también dará el saludo navideño en más de 60 idiomas.

El mensaje "Urbi et Orbi" (a la ciudad y al mundo) del Papa se transmite en cerca de 60 países por unas cien cadenas de televisión y seguido por millones de fieles. Los saludos de Benedicto XVI, de 80 años, los pronuncia en 63 lenguas.

"Que el Niño Jesús traiga consuelo a quien vive en la prueba e infunda a los responsables de los gobiernos sabiduría y fuerza para buscar y encontrar soluciones humanas, justas y estables", añadió el Papa, quien apareció fatigado y con ojeras luego de haber celebrado la misa de medianoche.

Pidió que "en este día de paz, pensemos sobre todo en donde resuena el fragor de las armas: en las martirizadas tierras del Dafur, de Somalia y del norte de la República Democrática del Congo, en las fronteras de Eritrea y Etiopía, en todo el Medio Oriente, en particular en Irak, Líbano y Tierra Santa, en Afganistán, en Pakistán y en Sri Lanka, en las regiones de los Balcanes, y en tantas otras situaciones de crisis, desgraciadamente olvidadas con frecuencia".

"Que la luz de Cristo, que viene a iluminar a todo ser humano, brille por fin y sea consuelo para cuantos viven en las tinieblas de la miseria, de la injusticia, de la guerra", dijo el sumo Pontífice.

Dijo además que la Navidad es un "acontecimiento histórico y misterio de amor, que desde hace más de dos mil años interpela a los hombres y mujeres de todo tiempo y lugar. Es el día santo en el que brilla la gran luz".

Y añadió que "los pequeños, los pobres en espíritu: éstos son los protagonistas de la Navidad, tanto ayer como hoy; los protagonistas de siempre de la historia de Dios, los constructores incansables de su Reino de justicia, de amor y de paz".

El papa pidió también por "aquellos que ven negadas aún sus legítimas aspiraciones a una subsistencia más segura, a la salud, a la educación, a un trabajo estable, a una participación más plena en las responsabilidades civiles y políticas, libres de toda opresión y al resguardo de situaciones que ofenden la dignidad humana".

Reiteró su preocupación por "las víctimas de sangrientos conflictos armados, del terrorismo y de todo tipo de violencia, que causan sufrimientos inauditos a poblaciones enteras" y subrayó que a este respecto son "especialmente las categorías más vulnerables, los niños, las mujeres y los ancianos".

Mencionó "las tensiones étnicas, religiosas y políticas, la inestabilidad, la rivalidad, las contraposiciones, las injusticias y las discriminaciones que laceran el tejido interno de muchos países" y exasperan las relaciones internacionales".

Benedicto XVI aseveró que "en el mundo crece cada vez más el número de emigrantes, refugiados y deportados, también por causa de frecuentes calamidades naturales, como consecuencia a veces de preocupantes desequilibrios ambientales".

El Papa había expresado su preocupación por el medio ambiente en la misa de medianoche, cuando denunció "las condiciones en las que está hoy la Tierra, a causa de la utilización abusiva de los recursos y su explotación egoísta y sin precaución".

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