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'Música y mal': consonancias y disonancias en el arte, en la vida y en la historia

'Música y mal': consonancias y disonancias en el arte, en la vida y en la historia

martes 26 de marzo de 2019, 14:12h

No solo deleita. No solo entretiene. ‘Música y mal’, un texto escrito, dirigido e interpretado estupendamente por Lola Blasco (Premio Nacional de Literatura Dramática 2016 por su obra Siglo mío, bestia mía), es una propuesta tan interesante como apasionante, tan sorprendente como inteligente y tan ácida como devastadora. El montaje teatral que parte de este texto es también, además de una delicia, una sorpresa constante, un viaje ya sin retorno para el espectador biempensante. Nada hay inocente. Detrás del aria más angelical o de la composición musical más sublime puede esconderse el más abyecto y deplorable personaje de la Alemania nazi, o un educadísimo y culto desaprensivo que hoy mismo puede parapetarse tras ella o en lecturas de Goethe, Rilke, Nietzsche, Stefan Zweig o Schiller, para infligir a otro ser humano el peor de los tormentos.

Esta es la amarga y realista conclusión en la que desemboca este bellísimo texto de la actriz, directora de escena y dramaturga Lola Blasco que, este fin de semana pasado, ha rescatado su ‘Música y mal’ en el Auditorio Padre Soler, en Leganés (Madrid), y en pleno recinto de la Universidad Carlos III con gran éxito de público.

A finales de la temporada pasada, el montaje pudo verse varios días en el Pavón Teatro Kamikaze, pero nos parece que merece mejor suerte y que alguna otra sala pública o privada debería rescatarlo porque está lleno de sorpresas y virtudes musicales, dramáticas e históricas. En escena, además de la actriz, un pianista, Alexis Delgado, que desgrana con perfección máxima los arreglos de Manuel Bocos, sobre melodías de Johann Sebastian Bach, Wagner, Carlo Gesualdo, Richard Strauss, Schubert, Schumann, Debussy o Anton Webern. Sobre ellas, transportada, agitada, elevada al éxtasis o presa de un febril deseo carnal, Lola Blasco cabalga sobre las notas musicales que van desgranándose desde el piano, al tiempo que va contando la íntima relación existente entre los músicos o sus piezas con personajes históricos no precisamente ejemplares, y con ella misma...

Divulgación histórica y musical

El piano de cola -a la izquierda del escenario-, es acariciado por Alexis Delgado que, casi sin interrupción, salta de pieza en pieza. Una joven profesora, dispuesta a dictar una conferencia, irrumpe decidida en el centro del espacio y se sitúa detrás de una mesa de trabajo, iluminada por una lámpara de pie. A su izquierda –la derecha del espectador-, una pizarra sirve de prueba gráfica sobre la que irá situando figuras que irá citando en su apasionado y documentado parlamento. A partir de ahí, sin dejar de moverse a uno y otro lado del escenario y adentrándose, incluso, en el patio de butacas, la actriz dicta su conferencia, que -llegado el momento-, ilustra también con los efectos afrodisíacos que le proporcionan a ella determinadas melodías. Así, en un santiamén, mecidos por la voz y las documentadas historias que va desgranando, el público viaja absorto, embebido y fascinado durante hora y cuarto, mecido por la palabra de la actriz, sorprendido, emocionado, horrorizado o perplejo por la fábula que escucha, o -por ser más preciso-, lo que le gustaría que lo que escucha fuera eso, una fábula, y no un trozo real de la historia.

Así pues, en este viaje histórico, dramático, sensual, intelectual y ético el espectador se encuentra, además de los músicos citados, con personajes de la talla de Federico el Grande, Hitler, Josef Mengele –el sanguinario doctor que experimentaba con niños en los campos de concentración nazis-, con la propuesta que Coppola imaginó en Apocalipse now y la wagneriana Cabalgata de las valkirias, trasladada años más tarde a la realidad de la Guerra de Irak, o con experiencias vinculadas a la música de la propia escritora y actriz: “Ante la vida sólo existen dos posturas fundamentales: la ingenua y la heroica. Y a los que sufren, a los que han perdido la ingenuidad, sólo les queda la heroica. Siempre y cuando no quieran caer en la imbecilidad o algo peor…”. El espectador, inevitablemente, no tiene más remedio que situarse en una de ellas.

Un montaje que, aunque a primera vista podría tildarse de erudito, está al alcance de cualquier espectador que, sin duda, se sorprenderá, aprenderá y disfrutará intelectual y sensualmente con la propuesta de Blasco.

‘Música y mal’

Texto, dirección e interpretación: Lola Blasco
Piano: Alexis Delgado
Selección musical y arreglos: Manuel Bocos
Diseño de iluminación: Paco Ariza
Vestuario: Ana Rodrigo

Programa

Johann Sebastian Bach. Ofrenda musical. (Fragmentos)
Carlo Gesualdo. Moro Lasso.
Richard Strauss. Morgen.
Franz Peter Schubert. La muerte y la doncella.

Robert Schumann. Escenas infantiles. (Selección)
Claude Debussy. Claro de luna.

Anton Webern. Variaciones op.27. (Fragmento)

Auditorio Padre Soler, Leganés (Madrid)

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