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Todos menos Paquiro y Lola Flores

miércoles 08 de mayo de 2019, 13:18h

Existe un Instituto Nacional de Historia (www.inh.cat), debidamente subvencionado y con más jefes que indios, que realiza estudios tan enjundiosos como para descubrir que las montañas que se ven en el trasfondo de la Gioconda son, agárrate y no te menees, las muntanyes de Montserrat. Se trata de un instituto de ratafía y borrachera perenne en el que varios pazguatos (uy, perdón, he dicho varios: mis disculpas) pretenden limpiar su bilis mostrándonos su alto nivel intelectual.

El INH solo tiene una finalidad: reconocer lo español y apropiárselo para los catalanes, una especie de Robin Hood cultural en el que una instititución oficial, babieca y sin pedigrí, roba a los culturalmente ricos para dárselo a los indigentes en arte, literatura, cultura e historia; una forma más de manipulación y adoctrinamiento supremacista en aquel erial de la inteligencia. Claro que es bastante más que probable que existan solo porque reciben pasta fresca de España a través de la Generalitat simplemente por seguir intoxicando, adoctrinando y creando imbéciles, eso sí imbéciles abarretinados con pedigrí catalán. (uy, perdón, he dicho pedigrí: mis disculpas).

Y es para mear y no echar gota. Este instituto sostiene que prácticamente todo el Renacimiento y Barroco españoles son catalanes. Lo curioso de la estupidez (cuyo mérito debe atribuírsele en letras de molde a un tal Jordi Bilbeny quien al cierre de esta crónica ya sabe leer de corrido) es que los papanatas catalanes quieren apropiarse del acervo cultural español y, simplemente, les bastaría con desenroscarse la barretina y mirarse al espejo para descubrir que no tienen que robar nada, que ellos son tan españoles como yo y, solo por eso, nuestra historia y sus próceres son comunes, es decir, son también “suyos”. Catalanes, no tenéis que seguir comportándoos como raterillos tras las migajas que caen de la mesa de vuestro señor (Vaya metáfora, eh?), basta con que abráis los ojos y os sentéis a la mesa.

La lista siguiente incluye los personajes que este Bilbeny sin lecturas pero con billete largo y bien subvencionado, apoyado por prohombres ilustres de pensamiento y talla moral indiscutibles como Pujol, Millet, Maragall el malo, Pilar Rahola, Lluis Llach, Artur Mas, o esa lumbrera de los Simpson llamado Quim Torra i Plá, ha seleccionado como protocatalanes. Veréis que hay nombres que provocan una carcajada, aunque me pregunto porque no incluyen a ningún gran torero, y es que ni han mirado al gran Paquiro o a Pedro Romero o al mismísimo Cúchares que tanto aportó al arte de ídem. Tampoco las folclóricas les caben en el elenco, ni Lola Flores, ni Estrellita Castro, ni la Chunga, ni Rocío Jurado o la Pantoja; ni les caben en los magines el Lebrel, Camarón, Antonjo Mairena, Enrique Morente, el Lebrijano o el maestro Mercé. En fin, vayamos con la lista.

Francisco Pizarro

Pedro de Alvarado

Pinzón, hermanos

Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán (este es el primero que da risa: el Gran capitán tenía fama de pródigo y en su memorial sobre las cuentas de la guerra dejó escrito “En picos, palas y azadones, cien millones” que ha quedado para la historia como el sumun del derroche. Que un catalán por lerdo que sea pretenda quedarse con el Gran Capitán es no haber entendido el espíritu cicatero de su tierra).

Bartolomé de las Casas

Francisco de Orellana

Juan de la Cosa

Garcilaso de la Vega

Marqués de Santillana

Juan de Torquemada (no vale reírse)

Sor Juana Inés de la Cruz

Juan del Enzina

Juan II de Castilla

Ignacio de Loyola

Hyeronnimus Bosch, el Bosco

Gonzalo Fernández de Oviedo

Ruy Díaz de Vivar, el Cid. (ya, ya lo sé, es imposible no reírse: hala, soltad la carcajada)

Teresa de Jesús, (será que en Cataluña no se publicó aquella reflexión teresiana que decía “catalanes, áridos de pensamiento y duros de faldriquera”)

Miguel de Cervantes (se me cayeron los palos del sombrajo en Pizarro, así que esto ya ni me afecta, salvo preguntar quién fue el traductor del Quijote al español… por darle un premio más que nada).

Pedro Calderón de la Barca (quien, por cierto y para disgusto del tal Bilbeny escribió mucho y muy ácido contra los catalanes a los que llamó “chinches acomodadas en el jergón de España”).

Felipe II. (¿En serio? ¿E Isabel la Católica también? Quizás naciera en San Climent de les Gents Boges)

Juan Sebastián Elcano.

Visto lo visto, solo puedo comentar, como el Coronel Bill Kilgore, que me encanta el olor del Napalm por la mañana.

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