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Mientras Pedro Sánchez duda, Vox impone su agenda a las derechas y...

miércoles 19 de junio de 2019, 19:17h

A nadie se le escapa la necesidad urgente de tener gobierno de una vez y saber ya si se van a acometer las medidas imprescindibles que tanto esperan millones de ciudadanas y ciudadanos. Las y los pensionistas deben saber qué va a ocurrir con las pensiones, las suyas, aunque también las de sus hijos y nietos.

Las y los trabajadores asalariados y los falsos autónomos cada vez más numerosos, qué va a ocurrir con las reformas laborales que han provocado su actual desamparo total y los salarios de miseria que se pagan impunemente, anta la falta de capacidad y a veces de voluntad de los sindicatos de poner pie en pared.

Las mujeres que siguen siendo asesinadas a docenas, víctimas muchas veces también de un calvario judicial dadqs las indefiniciones y carencias legales, que en demasiadas ocasiones favorecen a violadores, maltratadores y asesinos.

La ley mordaza en activo es un atentado a la libertad de expresión y manifestación y no es menor este peligroso asunto, ver cómo se resuelve la dictadura judicial que se está apoderando del Reino de España, en el que personas llegadas a un poder por oposición, están por encima de legisladores y limitan sus derechos y los de sus votantes.

Hace falta un gobierno. Pero Pedro Sánchez también está condicionado por la Unión Europea que sigue exigiendo austeridad y le reclama bajadas de gasto en inversión social por miles de millones de euros. Extorsionado por la Banca y un Banco de España politizadamente derechista y ultra-liberal o las derechas que han logrado imponer su concepto de España y de Constitución del 78, reforzados con una corona que interviene en politica con total tranquilidad, por no utilizar una palabra más gruesa.

Entendemos las dudas de Sánchez pero no puedo compartir sus miedos a quienes no quieren cambios, ni ceder en sus privilegios y beneficios particulares. Mientras, los alquileres a precios abusivos, la vivienda convertida en mercancía para atesorar riqueza los inversores, la desigualdad más grande que nunca y la pobreza abrazando con fuerza al mundo laboral continuan. No podemos esperar, no podemos seguir así.

Este PSOE de nuestros días es hijo de su historia reciente, nada que ver con el de hace cuarenta años. Cuando comenzó la transición el obstáculo más grande a superar era que el secretario general del PSOE Rodolfo Llopis, un republicano partidario de no pactar con la monarquía e instaurar la república. A diferencia del PCE y Santiago Carrillo el PSOE de LLopis no era partidario de reconocer al heredero del franquismo.

Llopis era muy mayor ya, estaba muy delicado de salud, pero representaba el socialismo caballerista e histórico. Llopis fue desplazado y sustituido por Felipe González tras varias maniobras poco claras en un congreso que por cierto siguió siendo fiel a la república.

El PSOE de González sirvió a los intereses de la CEE, del mercado común y del departamento de estado de los EE.UU, según Joan Garcés deja muy claro en su libro "Soberanos e intervenidos" jamás desmentido y que lleva ocho ediciones. El PSOE fue domesticado a medida de intereses foráneos y González fue el encargado de desnaturalizar el partido, poniéndolo por cierto a la derecha de otros partidos socialdemócratas europeos y alejándolo todo lo que le fue posible del concepto de Partido Obrero que Iglesias su fundador, siempre defendió.

De aquellos polvos estos lodos. Ahora un PSOE parece estar atemorizado ante la derecha, los magistrados y sumiso a las formas de un rey cada vez más parecido a Alfonso XIII, pone dificultades a alianzas con otras fuerzas de izquierdas, incluso con Podemos en fase de acomodo al régimen más avanzada de lo que parece. Por supuesto, nada de pactar con fuerzas nacionalistas, por cierto legales y democráticamente electas, nada de obtener votos de republicanos, nada de aparentar normalidad democrática, mientras tanto VOX es quien manda e impone su agenda a las derechas.

Lo cierto es que VOX el PP y Cs son lo mismo, pero VOX más decidido y amparado por el trumpismo, los asesores de Trump y el relanzamiento internacional de las extremas derechas impone sus criterios y de esta forma también condiciona a Sánchez, que no deja de hacer guiños a Ciudadanos, a un Cs condicionado por VOX que por cierto en Andalucía sufrimos ya con especial virulencia.

La cuestión republicana, deja a Podemos en la orilla dinástica, es también un asunto a ni olvidar, ni dejar de considerar, es una necesidad democrática.

El desmesurado poder del Tribunal Supremo, las intromisiones de la corona y el triunfo real de VOX a la hora de conformar agenda politica, imponen el volver a tener valentía, determinación y elegir. Elegir claramente y ojo con el abrazo del oso de Valls, él fue el verdugo del Partido Socialista Francés, pues el espejismo Valls sube con fuerza. Realmente los y las socialistas republicanos estamos en otra orilla, pero deseamos el bien para la clase trabajadora y esto nos lleva al menos a opinar y ayudar.

Carlos Martínez García

Politólogo y ex portuario. Miembro de la plataforma socialista pro PSF.

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