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Crítica de la película 'Joker': abajo los superhéroes y su cine, ¡viva el Joker!
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'Joker': Abajo los superhéroes y su cine, ¡viva el Joker!

jueves 03 de octubre de 2019, 12:37h
A veces es más fácil pensar, como Homer Simpson, que la solución a todos nuestros problemas es que aparezca Superman y los resuelva, pero como eso no va a suceder, lo mejor es preguntarnos cómo es posible lidiar contra los Joker que entre todos vamos creando. Y créanme si les digo que ésta no va a llegar con un multimillonario vestido de murciélago, porque en el fondo, Bruce Wayne no es sino un reflejo del propio Joker, un justiciero con sed de venganza y un código moral distinto. Así lo ven Todd Phillips y Joaquin Phoenix, que han creado una película que parece un alegato contra el cine de superhéroes moderno, sin explosiones, peleas fantásticas y efectos especiales. Un logro mayúsculo que incitará a mil y un debates.

Aquí la violencia no es gratuita, sino incómoda, se siente y se palpa. Phillips y el extraordinario Phoenix convierten las carcajadas en gritos de socorro, en rictus de dolor, evocando los aromas del mejor cine estadounidense de los 70, con un referente claro, Martin Scorsese. En concreto el de 'Taxi Driver' y 'El rey de la comedia', los dos claros modelos de esta película, pero también hay guiños a otras películas de la década como 'Network' de Sydney Lumet y su grito de guerra "estoy más que harto y no pienso seguir soportándolo", además de 'Día de perros', también de Lumet, o 'La naranja mecánica' de Kubrick. Parece claro que la elección de Robert De Niro como Murray Franklin no ha sido aleatoria, dando la vuelta al rol que interpretaba en 'El rey de la comedia'. Tampoco lo han sido la fotografía y el diseño de la película, con un estilo que recuerda al duro Nueva York de principios de los 80.

Pero es que todo en esta película parece estar hecho a la perfección y con un propósito, Phoenix entrega una actuación portentosa en la que utiliza cada fibra de su cuerpo y cada registro de su rostro para meterse en el personaje. Y es sobre su rostro sobre el que Phillips construye toda la película, en la que vemos la transformación del angustiado enfermo mental Arthur Fleck en el psicópata Joker. Su risa llega con una mueca de espanto, como la del propio protagonista, utilizada como válvula de escape antes del estallido final.

Las posibles comparaciones con otros Joker son un sinsentido pues éste es un personaje totalmente original (no se encuentra muchas veces esta palabra en una película, supuestamente, de superhéroes), una creación nueva que no habíamos visto hasta ahora, más cercano a Travis Brickle que a Heath Ledger. Otro tipo al que la sociedad ha dado de lado y termina explotando de la peor manera posible. Pero Phillips lo cuenta a su manera, utilizando a Scorsese como referente pero sin olvidarse de darle un nuevo enfoque, como esas alucinaciones que nos colocan dentro de la mente del monstruo. Y es que esta película está contada desde su propia perspectiva, pero eso no quiere decir que empatice con ella.

Es ésta una película dirigida a un público adulto, capaz de pensar por sí mismo, aquí no hay superhéroes, ni archienemigos. Aquí hay seres humanos, en particular uno seriamente dañado y mucho más aterrador que cualquier Thanos o criatura digital dispuesta a barrer el universo. Estamos acostumbrados a que en este tipo de películas haya buenos y malos, donde los malos quieren destruir el mundo y los buenos salvarlo. Simple. Pues bien, aquí hay mucha zona intermedia y eso no quiere decir que se 'glamurice' o se trate de simpatizar con el protagonista, se trata de explicar cómo llega a esos extremos. Y es que es mucho más fácil pensar en los villanos como eso, villanos, y no en que también son humanos. Hitler no llegó al mundo tras una profecía, procedente de otro planeta y con cuernos en la cabeza, sino que lo hizo como todos los demás, y eso es lo terrorífico.

Saber que esta película creará ese tipo de debates sobre la violencia es bueno, cualquier porque tipo de debate siempre es bueno, y si algún perturbado la ve y piensa que en la violencia por la violencia hay alguna solución a todos sus males no será por culpa de esta ficción, sino porque otras cosas, ya sea la familia, en particular, o la sociedad, en general, han fallado.

Ésta es una obra sorprendente y perturbadora, y es difícil no seguir pensando en ella tras salir de la sala. Puede que 'Joker' sea el antídoto necesario a la insustancialidad de una gran parte del cine de superhéroes. Una mirada atrás a cuando se hacía cine capaz de hacer pensar y no solo entretenimiento para vender palomitas. Y que nadie me entienda mal, no tengo nada contra el cine como entretenimiento siempre y cuando deje sitio para otro tipo de cine. Para cine como este, CINE en mayúsculas.

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