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Asistieron cientos de miles de personas a este órdago de fuerza eclesiástica

La Iglesia aprovecha una celebración litúrgica en Madrid para atacar duramente al Gobierno

La Iglesia aprovecha una celebración litúrgica en Madrid para atacar duramente al Gobierno

· El Papa se unió al acto y a las críticas con un discurso en directo desde Roma
· El arzobispo de Valencia carga contra el "laicismo, que disuelve a la democracia"

Con el cardenal Rouco Varela al frente de lo que en teoría estaba previsto sólo como una gran celebración litúrgica, cientos de miles de personas se han reunido este domingo en Madrid a favor de la "familia cristiana", que según la Iglesia está muy atacada en España y Europa. El pulso de los obispos, muchos de los cuales han intervenido para criticar al Gobierno y sus leyes sobre la educación, el divorcio, las bodas homosexuales, ha tenido el apoyo del Papa desde Roma con un  mensaje similar aunque más moderado y sin citar para nada al Ejecutivo.
Gran éxito de asistencia para la Iglesia española, que por medio de la Archidiócesis de Madrid había convocado para este domingo 30, en la Plaza de Colón, "una gran celebración en apoyo a la familia cristiana" que estuvo encabezada por el cardenal Antonio María Rouco Varela y a la que se desplazaron miles de personas desde muchos otros puntos de España, que unidos a los madrileños sumaron más de un millón.

Según precisaron fuentes cercanas a la organización del evento, que tuvo lugar con motivo de la fiesta de la Sagrada Familia, no tenía nada de acto político, sino que se trataba de "una celebración litúrgica y no de una misa", y contó con la asistencia de unos cuarenta cardenales y obispos y representantes de una treintena de movimientos, asociaciones y realidades eclesiales.

A pesar de lo cual, el propio cardenal y arzobispo de Madrid, que clausuró el acto pasadas las tres de la tarde, fue uno de los que criticó varias de las leyes del Gobierno sin citarlo expresamente. Pero muchos de los asistentes si mencionaron a Zapatero y otros ministros por sus políticas educativas y en materia de familia, tales como el matrimonio homosexual o las nuevas facilidades para el divorcio.

Pero quizás la mejor 'perla' de entre todas las que se escucharon en los discursos de los prelados la dejó el cardenal Agustín García-Gasco, arzobispo de Valencia, que criticó "la cultura del laicismo", al calificarlo como "un fraude" que "sólo conduce a la desesperción por el camino del aborto, el divorcio express y las ideologías que pretenden manipular la educación de los jóvenes", y por lo que "nos dirigimos a la disolución de la democracia".

El acto arrancó a las once de la mañana, aunque desde antes de las nueve ya se agolpaban numerosos fieles en Colón y las calles adyacentes. El metro de Madrid no prestaba servicio en la estación de la plaza, por lo que el grueso de los asistentes utilizó las estaciones de Serrano y Alonso Martínez, donde se localizaron las primeras aglomeraciones.

Un crucifjo de 15 metros

Para la ocasión, se había instalado un escenario de 42 metros de largo por 13 de ancho y 4,2 metros de altura bajo la estatua de Colón (en el centro de la plaza, frente a la calle Génova). Sobre él, un gran Crucifijo, de quince metros de altura, situado justo en el centro del estrado y una pantalla de 24 metros cuadrados, desde la que Benedicto XVI, lanzó un mensaje a los fieles mediante conexión en directo con San Pedro del Vaticano.  

Esto ocurría en el ecuador de la jornada, tras la intervención inaugural del presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Ricardo Blázquez, quien consideró que "el matrimonio y la familia son el centro neurálgico de la humanidad" y advirtió que "en medio de los llamados modelos de familia", la cristiana puede "difuminarse".

El delegado diocesano de Familia de Madrid, Manuel Barrios, hizo lectura de una carta del cardenal arzobispo de Sevilla, Carlos Amigo, que no pudo asistir a la celebración. Según sus palabras, "no se puede prescindir de la familia ni privarla de sus derechos (...) ni que sean otras instituciones las que desempeñen las tareas que le corresponde".

Por su parte, el cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, denunció que la familia, pese a ser "la institución social más valorada, está siendo sacudida en sus cimientos (...) incluso con legislaciones injustas e inicuas" y "sufre ataques de gran calado", por lo que "hoy se puede considerar la salvaguarda del matrimonio como el primer problema social".

 Tras las intervenciones de los obispos, prestaron su testimonio tanto jóvenes como abuelos y padres de familia, que ilustraron basándose en su experiencia, la realidad de la vida familiar en el seno de la fe cristiana en España.

 Fue entonces cuando dio comienzo la celebración de la Palabra, que corrió a cargo del arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, y contó con las intervenciones de los representantes de la Comunidad de San Egidio; Comunión y Liberación; Comunidades Neocatecumenales; Focolares; Renovación Carismática y Acción Católica.

Las leyes vigentes

Rouco Varela lamentó en su homilía "el ordenamiento jurídico ha dado marcha atrás respecto a lo que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas reconocía y establecía: (...) que la familia es el núcleo natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a ser protegida por la sociedad y el Estado".

Según afirmó, esta realidad, "opuesta al valor del amor indisoluble y al respeto incondicional a la vida de la persona desde el momento de su concepción hasta la muerte natural" está, según la Iglesia, "posibilitada y favorecida jurídicamente por las leyes vigentes".

Aunque, antes de finalizar la homilía que cerró oficialmente esta concentración, Rouco  volvió a la carga como despedida y último recordatorio al Ejecutivo del PSOE:  "ni las personas particulares (...) ni la autoridad del Estado pueden manipular a su gusto los orígenes, la naturaleza y las propiedades esenciales" de la familia o el matrimonio. 
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