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Torra despide el año anunciando que no dejara el cargo a petición de la Junta Electoral
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(Foto: JxCat)

Torra despide el año anunciando que no dejara el cargo a petición de la Junta Electoral

> Insiste en que la única vía para Cataluña es la autodeterminación

martes 31 de diciembre de 2019, 13:14h
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El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha trasladado este lunes su rechazo a cualquier solución para la crisis de Cataluña que no pase por el reconocimiento del derecho de autodeterminación y su ejercicio por parte de la ciudadanía.

Asimismo, ha cuestionado la independencia judicial en España y ha insistido en que no dimitirá tras haber sido condenado a inhabilitación por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña -en una sentencia recurrida- por desobediencia al no descolgar de las fachadas de la Generalitat los símbolos en favor de los presos independentistas catalanes.

"Con esta sentencia, que ya estaba escrita cuando empezaron el proceso judicial, quieren inhabilitar el presidente de Cataluña. Pero España debe saber que los presidentes los nombra y los cesa el Parlamento. Es decir, los únicos representantes legítimos de la ciudadanía. Y no voy a permitir, ni aceptaré, que un tribunal -y menos una junta política- suplante la soberanía de los catalanes", aseguró después de que el presidente del PP, Pablo Casado, anunciara que solicitó a la Junta que ejecutase esta misma semana la inhabilitación de Torra pese a no contar con una sentencia firme.

Este ha sido el mensaje íntegro de Torra para cerrar el año 2019:

"Estimadas y estimados compatriotas,

Se acaba en 2019 y comienza un nuevo año. Dejamos atrás otro año lleno de dificultades, de injusticias que nos han indignado y de una permanente judicialización de las decisiones que los ciudadanos y sus representantes políticos han tomado.

Y, sin embargo, tenemos no sólo la obligación de la esperanza, sino el deber de encarar el próximo año, en 2020, con toda la fuerza posible para superar los obstáculos que se nos presenten.

Tenemos desafíos que cualquier país del mundo deberá resolver de manera urgente: la emergencia climática y la pobreza energética, dos prioridades inexcusables.

Y en Cataluña tenemos que ser capaces de seguir manteniendo el buen nivel de los indicadores económicos de creación de riqueza, de crecimiento de las exportaciones o de disminución del paro. Pero debemos ser capaces de poner toda la atención en las personas más vulnerables o con riesgo de exclusión social.

Por ello, las políticas de vivienda, de educación, de dinamismo económico y de equilibrio territorial, o de salud serán una prioridad destacada del Gobierno este año próximo. El nuestro es un país apoderado, que se ha hecho a sí mismo superando todos los impedimentos que le han puesto desde fuera. Es por eso que tengo toda la confianza en nuestras capacidades para revertir las amenazas y aprovechar las oportunidades.

En este sentido, en 2019 nos ha servido para constatar, una vez más, que tan sólo la libertad y la soberanía completa nos permitirá alcanzar una sociedad justa y llena de oportunidades para todos. Sin la financiación que somos capaces de generar los catalanes como resultado de nuestro trabajo, no podemos dotar la administración de los servicios públicos que corresponden a este esfuerzo.

La asfixia financiera, inversora, y el déficit de infraestructuras son un lastre constante y sistemático para el bienestar de la sociedad catalana. Y nuestra obligación de gobernantes es resolver los problemas que impiden a los ciudadanos de tener el mejor desarrollo personal, laboral, cultural y social posible.

Pero, sobre todo, y desgraciadamente, me he de referir al año que termina, como otro año donde los catalanes hemos vivido en una democracia secuestrada.

En 2019 hemos constatado con más evidencias que nunca la cara autoritaria del estado español. El mundo ha podido ver un juicio de vergüenza, una auténtica farsa jurídica, que terminó con una sentencia de más de 100 años de prisión contra personas demócratas y pacíficos que ya hace más de 2 años que viven privadas de libertad.

El clamor contra aquella farsa ha llegado a todos los rincones. Las entidades más importantes de derechos humanos lo han denunciado, incluido el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de las Naciones Unidas. También han alzado la voz diputados y senadores de muchos países de nuestro entorno y Premios Nobel de la Paz. Ahora mismo, España infringe la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Es necesario que se libere inmediatamente el vicepresidente Oriol Junqueras y, también en consecuencia, se declare la nulidad del juicio al proceso.

Pero han pasado más cosas que tenemos que lamentar, porque la represión no se ha detenido ni un solo día. Se ha encarcelado personas vinculadas al independentismo sin pruebas y con interrogatorios que hemos exigido saber en qué condiciones se habían producido.

Y este año, el uso de la justicia para hacer política ha llevado ante los tribunales el presidente de la Generalitat por haber defendido la libertad de expresión y el apoyo a los presos políticos y los exiliados con una pancarta en el balcón del Palau de la Generalitat .

Me han querido inhabilitar a mí. Con esta sentencia, que ya estaba escrita cuando empezaron el proceso judicial, quieren inhabilitar el presidente de Cataluña. Pero España debe saber que los presidentes los nombra y los cesa el Parlamento. Es decir, los únicos representantes legítimos de la ciudadanía. Y no voy a permitir, ni aceptaré, que un tribunal -y menos una junta política- suplante la soberanía de los catalanes.

Por eso el próximo año debe ser el año de la democracia recuperada, para que los catalanes queremos gobernarnos bajo tres grandes principios: democracia, diálogo y derechos humanos.

Cataluña debe ser un país radicalmente democrático. Y por eso quiero recordar hoy unas palabras de Víctor Torres: "Los enemigos que no debemos perder nunca de vista son las tres principales lacras de la democracia: la demagogia, la incompetencia y la inmoralidad". Debemos aspirar a vivir en un país que haga del sentido crítico, el talento y la ética, su razón de ser.

Como sabéis, mi disposición al diálogo es absoluta. Pero diálogo significa contenidos concretos y compromiso de soluciones políticas y democráticas. Sin un compromiso para dar la palabra a la ciudadanía sobre el futuro político de Cataluña, no hay diálogo honesto, sino tan sólo una voluntad de tapar agujeros con parches caducos.

Diálogo significa también reconocimiento. Y en este caso, significa bilateralidad y respeto por los sujetos políticos con derechos y deberes. No hay ninguna solución real para Cataluña que no implique reconocer el derecho de autodeterminación y su ejercicio. No podemos volver a caer en la trampa de engañarnos a nosotros mismos.

Estimadas y estimados,

Este año que comienza debe ser el año de decirnos la verdad. Es necesario que, con la más profunda honestidad, retomemos el rumbo y recuperamos la iniciativa para trazar un horizonte ilusionante para todos. Y por eso, no me cansaré de insistir en que hay que recuperar el sentido de la unidad que nos permitió hacer el referéndum del Primero de Octubre.

Invito a todos a trabajar para revertir los déficits democráticos, económicos y de bienestar de nuestra sociedad. Este es también mi compromiso. En Cataluña, no tenemos un problema de convivencia ni de banderas. Tenemos un problema de derechos, de bienestar, de progreso y de justicia que hay que resolver pensando en las generaciones futuras y no en las próximas elecciones.

Os deseo un año lleno de aciertos y cargado de felicidad para todos vosotros y vuestras familias y amigos.

Muy buen año 2020!"

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