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Obra de teatro 'Atentado'
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Obra de teatro 'Atentado'

'Atentado'. Daños colaterales

> “Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse, tendrá que pasar al ataque” (Bertold Brecht)

viernes 17 de enero de 2020, 17:48h

La primera producción del Teatro Español de Madrid en 2020 es ‘Atentado', impresionante montaje que parte del texto de Félix Estaire, que también lo dirige junto a Xus de la Cruz, con tres espléndidos intérpretes en escena, María Morales, Eva Rufo y Ángel Ruiz. Una hora y veinte minutos que no dejan respirar al espectador más que en los prolegómenos de la función que sitúa al público en la sala de un importante museo de una ciudad europea, en donde se exponen obras de grandes pintores (Rubens, Delacroix, etc.), en los minutos previos a un acto conmemorativo del atentado que sufrió la pinacoteca hace ahora un año.

Con frecuentes saltos de tiempo (feedback), la fábula discurre entre hoy y el año pasado, fecha en la que se produjo el fatal atentado. Marc (Ángel Ruiz) y Helen (María Morales), han salido milagrosamente ilesos tras la impresionante explosión, y han podido esconderse en un cuarto de limpieza. Parece que Marc conoce muy bien las dependencias del museo porque trabaja allí desde hace algún tiempo. La tensión del momento, la incertidumbre sobre lo que ha podido pasar ahí fuera y el desconocimiento de si hay, o no, terroristas vivos, hace aconsejable mantenerse alerta y en silencio.

Hay un tercer personaje, una directora de Informativos, Natalia, encarnado por Eva Rufo, que, en esos saltos de tiempo hacia atrás, se descubre muy pronto que está a las órdenes de Helen, Directora de Comunicación de un ministerio gubernamental. Natalia es quien presentará el acto de conmemoración y homenaje a las víctimas del atentado sufrido el año pasado. La emoción, la angustia, el recuerdo, le impiden seguir adelante porque se le quiebra la voz y, de nuevo, todo se le viene encima…

Hay tanta verdad y fuerza en las interpretaciones de Ángel Ruiz, María Morales y Eva Rufo, que trasladan el nudo a la garganta de todos los espectadores desde el minuto uno y hasta el final del drama. Los personajes encarnan tres visiones antitéticas, pero complementarias a la vez, de unos acontecimientos que tocaron de lleno a todos los ciudadanos de bien de ese país, pero sobre los cuales aún no se han despejado todas las incógnitas. El espectador, sin embargo, tendrá elementos suficientes para ordenar el puzle de los hechos. El problema vendrá después, en las interpretaciones. Como dijo en su día Don Gregorio Marañón, “Aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones”, y en estas últimas hay que adivinar los intereses de quienes las hacen públicas.

Estamos ante un montaje comprometido, valiente y necesario al mismo tiempo. Trata sobre un asunto delicado, muy sensible, sobre el que hay que medir muy bien cada una de las palabras que se utilizan, y Estaire lo ha hecho (el proceso de escritura ha durado tres años, precisamente por eso). Aquí no hay verdades únicas ni certezas absolutas sino enfoques interesados. ¿Cuáles son los límites de la verdad? si esa verdad proviene del ámbito político, ¿es aún más cuestionable? ¿son los portavoces políticos maestros de la tergiversación, o les ganan por goleada los telediarios? ¿la verdad adquiere dimensiones bien distintas según se analice desde el ámbito privado o desde el público? Estas y muchas otras preguntas surgen espontáneas durante y después de la función que, indudablemente, deben continuar interpelándo al espectador después de abandonar la butaca del teatro.

Magníficas la escenografía de Alessio Meloni (una amplia y hermosa sala de museo clásico que, en cuestión de segundos, se transforma en un cuarto de limpieza lleno de productos y trastos propios de esa actividad); la luz sutil y siempre intencionada de Lola Barroso; el elegante y lucido vestuario de Vanessa Actif, y el sugerente y preciso ambiente sonoro de Sandra Vicente, maestra hasta de los aparentes acoples, que luego no son tales.

La dirección medidísima de Xus de la Cruz y Félix Estaire hacen de ‘Atentado’ uno de esos montajes inolvidables y al que le correspondería una larga estancia en escenarios de todo el país. Es de esos trabajos redondos en los que se han dado cita todos los dioses del escenario y se han confabulado con la realidad social. Más allá del propio atentado, lo que se dirime aquí es la naturaleza, el uso y el abuso de la verdad oficial, que nunca, o casi nunca, corresponde con la real.

Nadie debiera perderse este ‘Atentado’ porque en él se conjugan todos los elementos dramatúrgicos, literarios y de interés sociológico y político, que hacen de este un arte eterno y pegado siempre a la vida.



‘Atentado’

de Félix Estaire

Dirección: Xus de la Cruz y Félix Estaire

Reparto: María Morales, Eva Rufo y Ángel Ruiz

Escenografía: Alessio Meloni (AAPEE)

Diseño de Iluminación: Lola Barroso (A.A.I)

Diseño de sonido: Sandra Vicente

Diseño de Vestuario: Vanessa Actif (AAPEE)

Ayudante dirección: Gabriel Fuentes

Ayudante de Vestuario: Paola De Diego (AAPEE)

Talleres de construcción de escenografía: Readest

Confección de Vestuario: Rafael Solís

Taller de ambientación: María Calderón

Voces audioguías y avisos: Irene Serrano y Pablo Sevilla

Alumno de escenografía en prácticas: Quique Uhalte

Agradecimientos: Liza Bassi, Monica Boromello, Carme Portacelli y Javier Ribera

Una producción del Teatro Español

Teatro Español, Madrid

Hasta el 16 de febrero de 2020

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