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Conviviendo con el coronavirus: así se han adaptado en Madrid empresas y trabajadores a la crisis
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(Foto: Comunidad de Madrid)

Conviviendo con el coronavirus: así se han adaptado en Madrid empresas y trabajadores a la crisis

viernes 13 de marzo de 2020, 08:23h

Si está esperando un pedido que hizo online, no se sorprenda cuando suene el timbre, abra la puerta y se encuentre el paquete sobre el felpudo y al repartidor a dos metros de usted. Los trabajadores de las empresas de reparto que se mantienen en activo, a pesar de las restricciones para frenar la expansión del coronavirus, siguen el protocolo establecido por sus empresas y el propio sentido común. Desde Amazon nos precisan que trabajan en “estrecha colaboración con expertos médicos, públicos y privados, para asegurarnos de que tomamos las precauciones adecuadas y hemos aplicado una serie de medidas sanitarias preventivas para empleados, repartidores y transportistas en nuestras instalaciones de todo el mundo”.

No son los únicos. Mercedes trabaja en el departamento de reparto de Correos, en un municipio de la zona noroeste de la región. Cuenta que siguen trabajando como siempre, aunque la empresa les ha dicho que quien tenga una enfermedad crónica no vaya. “El resto de medidas se resumen en tener más precaución, aunque es bastante complicado”, comenta para añadir que mantienen la distancia con los vecinos a los que les llevan el correo, pero no puede llevar las manos protegidas, “es inviable porque los dispositivos PDA con los que controlamos el reparto son táctiles y no funcionan con guantes”.

Parecida situación, aunque más precaria, es la de otro colectivo que sigue funcionando, con mayor actividad si cabe, ahora que pasamos más tiempo en casa. Los repartidores de comida a domicilio, los conocidos como riders. La mayoría cobra solo si trabajan, así que ellos son los que toman la decisión de recluirse o seguir atendiendo pedidos.

La incertidumbre de los restaurantes

La existencia de la entrega a domicilio de los menús alivia parcialmente el descenso de clientela en numerosos bares y restaurantes de la región. La Asociación “La Viña” de empresarios de hostelería de Madrid calcula que ha bajado entre un 5 y un 15 por ciento la afluencia de público a sus establecimientos por culpa del coronavirus, “aunque vemos una foto multicolor, se suaviza en los negocios del centro mientras repunta en algunos barrios periféricos, por la ausencia de clases y el teletrabajo”, nos explica Marga, portavoz de La Viña. Los hosteleros prefieren no plantearse el hipotético escenario de un cierre de sus negocios, como ha ocurrido en Italia. “Vamos partido a partido”, dicen desde esta asociación que presume de haber tomado todas las medidas de higiene y protección antes incluso de que comenzaran las restricciones. Para proteger a su clientela y al propio personal, distribuyeron entre sus socios cartelería con el protocolo para controlar los posibles contagios y aseguran realizar limpiezas exhaustivas por el bien de todos.

Supermercados, comercios y grandes almacenes tratan de que esta crisis afecte lo menos posible a su personal, aunque resulte complicado. El Corte Inglés, por ejemplo, ha decidido enviar a su casa a empleadas embarazadas y trabajadores con tratamientos concretos, la mitad de la plantilla teletrabaja, se han establecido turnos rotatorios y se han intensificado las medidas protectoras. Las empresas, por lo general, están siendo comprensivas con la situación y, además de facilitar el teletrabajo, las hay que están ofreciendo flexibilidad absoluta a sus empleados. En una gran compañía de teleoperadores han establecido para los que tienen menores a su cargo desde cambios de turno y/o horarios, hasta ampliaciones y/o reducciones de jornada, pasando por el disfrute de las vacaciones en días sueltos o excedencias especiales sin sueldo.

Farmacias desbordadas

Si hay un servicio esencial que está a pie de calle y ahí seguirá es el de las farmacias que, además, realizan una labor divulgadora de prevención y apoyo muy importante entre la ciudadanía. Aunque el Consejo General de Farmacéuticos ha elaborado un procedimiento de actuación, “cada farmacéutico hace lo que puede”, confiesa Irene, dueña de una farmacia de Usera. “Nos limpiamos las manos y desinfectamos el mostrador después de atender a cada persona, nos mantenemos a distancia, pero estamos desbordados. La farmacia es pequeña, así que les pedimos que esperen en la calle”, comenta esta farmacéutica que tiene lista de espera para comprar geles de solución hidroalcohólica y termómetros. “Ya solo vendemos uno por familia, igual que las cajas de guantes”, comenta y aprovecha para denunciar: “Este es un barrio con mucha gente mayor que no debería ir al centro de salud a activar su tarjeta sanitaria cuando le caduca la medicación”. Cree que la solución pasa por habilitar un sistema para que las farmacias pudieran salvar ese obstáculo.

En marcha siguen los conductores del transporte público y también los taxistas. Los primeros saben que cada noche al terminar la jornada sus vehículos son desinfectados, lo que les da mayor seguridad, junto con el descenso lógico de viajeros. El sector del taxi, por su parte, también ha incrementado las medidas de higiene y desinfección de sus vehículos, que corre por su propia cuenta, para garantizar la seguridad de los usuarios. Además la Federación Profesional del Taxi de Madrid ha puesto a disposición del Ayuntamiento 500 vehículos de tipo Eurotaxi, con alta capacidad y adaptados para personas con movilidad reducida para realizar traslados de aquellas personas que no requieran de vehículos medicalizados. Al mismo tiempo, ha ofrecido también la posibilidad de traslado de forma gratuita a los facultativos sanitarios que pudiesen necesitarlo.

Preguntamos al empleado de un taller mecánico si se consideran un servicio esencial y encoge los hombros. “Solo sé que si cierran Madrid, yo soy de fuera”. Él y sus compañeros han recibido las consabidas indicaciones por parte de la dirección de la empresa y esperan acontecimientos. De momento, se limitan a saludar a distancia a esos clientes que aprovechan que el taller está a medio gas para hacer una puesta a punto a su vehículo, aunque el Gobierno recomiende evitar los desplazamientos.

Servicios de emergencias

Es obvio que los primeros profesionales y más necesarios son los sanitarios. La Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid ha suspendido permisos, vacaciones y libranzas para el personal del Servicio Madrileño de Salud hasta nueva orden con motivo de la evolución de la epidemia. Estos trabajadores son grupo de riesgo y tratan de extremar al máximo las precauciones.

Esta pandemia tampoco va a sacar de las calles a la Policía municipal, que trata de seguir prestando su labor dentro de la normalidad, aunque la situación no lo sea. Los agentes han recibido una serie de notas internas para explicarles las medidas que deben tomar para protegerse del coronavirus. “Son recomendaciones generales que ya todos conocíamos”, explica a Madridiario un agente que se muestra sorprendido por la última de las sugerencias recibidas de sus mandos. “Nos piden que los pases de lista procuren ser rápidos y dejemos un metro entre nosotros, pero luego nos metemos en un coche patrulla con el compañero casi hombro con hombro”. Su mayor preocupación es que no han recibido instrucciones sobre un plan en caso de que uno de los agentes se contagie, “¿qué pasa con los que hay alrededor? Eso no lo dice ninguna nota interna. Van dándonos pautas sobre la marcha”. Él, a título personal, está tomando sus precauciones. “Llevo mis propios guantes y mi mascarilla, nos los dan con cuentagotas, y trato de utilizarlos en las intervenciones, porque no sabes lo que te vas a encontrar. Estamos muy expuestos, tratamos con un montón de ciudadanos”, apunta.

Los trabajadores de los juzgados también han recibido instrucciones. La magistrada-juez decana de Madrid ha dictado un acuerdo gubernativo para restringir el acceso del público a las sedes judiciales de la capital. Solo podrán presentarse en los juzgados las personas que han sido citadas por algún órgano judicial o tienen un procedimiento abierto, una medida que se extenderá hasta el 13 de abril de 2020. La decisión llega un día después de que un funcionario de Plaza de Castilla diera positivo en coronavirus, el primer caso de contagio en los juzgados de la capital.

Las asociaciones judiciales están molestas porque el CGPJ ha descartado aplazar juicios y delega en los jueces si suspenden las vistas allí donde lo consideren. “Dejar la decisión acerca de la suspensión de actuaciones a la discrecionalidad de cada juez es irresponsable", señala el texto firmado por la Asociación Profesional de la Magistratura, Asociación Judicial Francisco de Vitoria, Jueces y Juezas para la Democracia y Foro Judicial Independiente. Según indicaciones del Consejo General del Poder Judicial, además, los trabajadores de los tribunales deben tomar medidas de protección individual y garantizar la distancia entre las personas presentes en sus dependencias, pero de suspensión total, nada. Los juzgados de Getafe y Parla sí han suspendido su servicio, una paralización que reclama la Confederación General del Trabajo para toda la actividad judicial en la comunidad por entender que no se están dotando de las medidas necesarias para evitar el contagio entre las personas trabajadoras y usuarias de estos servicios.

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