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La Vida es Bella

jueves 26 de marzo de 2020, 07:51h

Un día más en la cuenta adelante... ¡Otro día menos en la cuenta atrás!

Y para seguir con este día a día, necesitamos hacer como que no pasa nada, que todo va bien y que todo va a ir bien, que estamos en casa porque es lo que toca, que es una situación nueva y que tenemos el privilegio de vivirla, que no todas las generaciones anteriores y futuras la vivirán.

Porque no hay otra manera de llevar este momento, porque cuando nos paramos a pensar... se nos estremece el alma. Cada día las noticias son más desalentadoras: infectados, fallecidos, que cada vez nos tocan más de cerca, esa maldita curva que no sabemos cuando va a ser descendente, falta de material, falta de camas, falta de personal, falta de medios, el corazón encogido cuando le hacen la prueba a alguien que quieres y rezas con todas tus fuerzas que sea negativa, irresponsables que por poner en riesgo su vida ponen la de los demás, nuestros sanitarios exhaustos, cierres de empresas, despidos, comparecencias infinitas que en lugar de calmarnos nos soliviantan...

En resumen, una bofetada de realidad difícil de sobrellevar, porque los días van pasando y los sentimientos, la sensibilidad, la afectividad, las emociones están a flor de piel... la casa cada vez se convierte en un espacio más pequeño, lo que empezó siendo una novedad se va convirtiendo en rutina, las horas y los días pasan cada vez más despacio, tienes agujetas de hacer esas posturas imposibles de yoga, se agotan las ideas y además nos asomamos a la ventana y llueve y hace frío y nadie diría que es primavera...

Y eso es lo que quiere el COVID-19, que nos desesperemos, que nos sintamos tristes, que discutamos, que nos falten las fuerzas... pero precisamente por eso no podemos decaer, no, ahora no... no podemos darle ese placer, porque es verdad, las circunstancias no son las mejores pero tenemos tantos motivos para agradecer, para vivir, incluso para ser felices...

Porque esta situación está sacando nuestros “Súper Poderes”: Hemos aparcado el yo para pensar en nosotros, esa solidaridad que teníamos adormecida. Esa necesidad de ayudar, ese interés por el otro, ese dar las gracias por las cosas más insignificantes, esa necesidad vital de saber que el otro está bien, esa empatía con la gente que ha perdido a los suyos, esas ganas de reencuentro, esa emoción que nos desborda cuando vemos una buena noticia, esas palabras que antes callábamos y que ahora salen a borbotones: “cuídate”, “cómo estás”, “te quiero” “buenas noches” “buenos días” “has descansado” “te echo de menos”... Ese alivio indescriptible al acostarte cada noche y contar a los tuyos y que no falte ninguno...

Por eso, ahora más que nunca tenemos que encontrar los motivos.. Tener la esperanza que todo va a ir bien. Tener ilusión y si es preciso ¡Reilusionarnos! Porque cuando esto pase... que pasará, sabremos que que cualquier problema, por grande que sea, tiene solución y que igual es verdad eso que dicen que “en cada crisis hay una oportunidad”... Y aprendamos a vivir cada detalle, cada momento, sin dar nada por hecho... Y dar gracias a esa gente que hace tu vida más bonita, porque sí, a pesar del virus y a pesar de todo... “LA VIDA ES BELLA”.
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