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El infierno de las residencias de mayores

martes 31 de marzo de 2020, 13:13h

Bueno era de esperar, el egoísmo de las familias, que han llevado a sus mayores a guetos, donde su relación se limita a otros mayores, y donde solo les cabe esperar la muerte. Ya en marzo de 2019 fallecieron un total de 460 personas en las residencias de la Comunidad de Madrid.

Este año, según los últimos datos disponibles, han muerto 1.101 mayores. Esto implica que el número de defunciones en comparación con 2019 se ha duplicado, por el coronavirus, y lo peor es que nadie tomo precauciones en su día cerrando el acceso de familiares, ya que eran pacientes de riesgo, que están cayendo como moscas y lo que es aún peor, además de carecer de test, mascarillas etc tanto para mayores como sus cuidadores, no pueden trasladarlos a los hospitales, pues no se les admite, ya que predomina, el concepto genocida, de que las terapias como son los respiradores, se reservan para los más jóvenes, en una aplicación del concepto de eutanasia, contrario a la ética de la praxis médica.

Estos mayores son los padres de las generaciones que lucharon por España en los años 80, trayendo prosperidad y riqueza a nuestro país.

En España hay 366.000 plazas residenciales, más del doble de las camas del sector hospitalario en su conjunto, lo que da cuenta de la importancia, de haber empezado por ahí a realizar actuaciones preventivas, para que las residencias no se transformaran en el caldo de cultivo del coronavirus, pues ese es uno de los vectores más importantes para la difusión del contagio, tarde pero sea bien llegado ha empezado a actuar el ejército, desinfectando las residencias que ha podido, pero que no lograran su objetivo, dada la velocidad de propagación del virus.

Todo ello con datos de la Asociación Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores en las Residencias. Según los datos de la patronal, la población de los centros residenciales tiene una edad media de 80 años, y en más del 50% de los casos tienen varias patologías asociadas y están polimedicados. El sector agrupa a más de 300.000 trabajadores entre residencias, teleasistencia y ayuda a domicilio.

Los hospitales ya no ingresan a los mayores infectados por coronavirus. Es una realidad terrible, pero cierta desde hace días cuando los médicos comenzaron a priorizar a los enfermos. Solo en Madrid, han fallecido más de 1.000 mayores que viven en residencias. La patronal del sector y los trabajadores siguen quejándose de que están a pelo: sin equipos de protección y sin personal para atenderles. Problemas que vienen de lejos y el Covid-19 no ha hecho más que visibilizar, afirman los sindicatos.

No todos estos fallecimientos se pueden atribuir de manera exclusiva al coronavirus, debido a la enorme escasez de test de detención de Covid-19 que hay en nuestro país. No obstante, en el sector aseguran que la epidemia ha tenido un terrible impacto entre esta población, especialmente vulnerable al virus.

En la Comunidad de Madrid, con cerca de 500 centros residenciales (entre gestión autonómica y municipal pública; públicos de gestión privada y privados) hay 1.101 mayores fallecidos. Un total de 102 en centros de la AMAS (Agencia Madrileña de Atención Social); 66 en residencias de titularidad pública y gestión privada; 632 en las residencias privadas con plazas concertadas y 301 en las privadas sin financiación pública, con datos de la Asociación Plataforma por la Dignidad de las Personas Mayores en las Residencias. Son datos escalofriantes. Terrible. Nos temíamos lo peor, pero la realidad lo supera", señalan las familias de los afectados de Madrid

"En realidad, ya no hay palabras", dice desde Madrid Miguel Vázquez, presidente de la citada Asociación donde la cifra cayó como un mazazo. "Son datos escalofriantes. Terrible. Nos temíamos lo peor, pero la realidad lo supera. Y lo más duro es que lo peor está por llegar", señala en alusión al temido pico de la pandemia en nuestro país.

Descoordinación entre Sanidad y comunidades. Vázquez denuncia la descoordinación que se ha vivido en estos días entre el Gobierno y las comunidades autónomas y la desinformación a las familias. "Desde el momento en el que el Ministerio de Sanidad empezó a emitir órdenes para que se clasificara a los residentes residente según el grado de contagio, eso no se ha debido hacer en ninguna residencia. Tenía que haberse hecho a las 12 de la noche del domingo 22", afirma.

"Es totalmente injusto el trato que se ha dado a los mayores y a los trabajadores", denuncia por su parte Jesús Cubero, Secretario General de la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia (AESTE). "Hemos sufrido el abandono por parte del del Gobierno y de las comunidades", sentencia. Cubero se queja de que no han recibido los equipos de protección "que nos prometió el Gobierno hace un par de semanas; estamos sin recibir los kits de pruebas, que nos hubiera permitido gestionar mejor a los residentes contaminados y también hemos vivido la saturación por la recogida de cadáveres", denuncia el representante de la patronal. "Venimos reclamándolo desde hace dos semanas y los mayores siguen sin recibir esa ayuda necesaria", añade.

Avisaron a las autoridades. Desde hace semanas, prosigue el directivo de la patronal, bastante antes de que se decretara el estado de alarma, "algunas residencias nos habíamos anticipado y habíamos tomado medidas preventivas (como la restricción de visitas y cierre de centros de día, y contando en la mayoría de los casos con la oposición frontal de las autoridades competentes) para evitar la propagación del coronavirus entre los residentes y personal de los centros".

Este concepto de Eutanasia, es lo que han defendido holandeses y nórdicos en la ultima cumbre europea, que sitúan el corte en los 65 años, cuando precisamente de los 60 a los 80 es donde mas se manifiesta la capacidad de inteligencia y de experiencia, y mas se necesita de sus asesoramientos y consejos para llevar adelante el país. Por eso reivindico, el derecho a trabajar, manteniendo la pensión para los jubilados que deseen hacerlo, pagando por supuesto impuestos que deberían ir a la caja única de la Seguridad Social.

No sé cuántos quedaran vivos después de la pandemia, pero me temo que la sociedad española y su Gobierno, se han olvidado de estos mayores a quienes tenían recluidos y olvidados y a los que no dan abasto para enterrarlos. La Sociedad española se va a quedar coja, con una pirámide de población que prácticamente va a invertir a la actual, perderemos a nuestros abuelos y con ellos se ira parte de la Historia de España, de los que tanto trabajaron para mantener la Transición y los 40 años de paz y democracia, ahora olvidados, ante la gran catástrofe del coronavirus.

Bernardo Rabassa

Presidente de clubs y fundaciones liberales. Miembro asociado de Alianza Liberal Europea (ALDE). Premio 1812 (2008). Premio Ciudadano Europeo 2013. Medalla al Mérito Cultural 2015. Psicólogo social. Embajador de Tabarnia.

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