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'El enfermo imaginario': celestiales Flotats y Molière
(Foto: Sergio Parra)

'El enfermo imaginario': celestiales Flotats y Molière

lunes 30 de noviembre de 2020, 09:58h

Molière, seudónimo de Jean Baptiste Poquelin (1622-1673), sigue siendo el dramaturgo francés más representado en todo el mundo. Dejó escritas treinta y dos comedias y una tragedia y, aunque todas sus obras suben regularmente a los escenarios, quizás las más populares sigan siendo Tartufo, El misántropo, El avaro, El burgués gentilhombre, Las mujeres sabias y El enfermo imaginario. Y es precisamente esta última, El enfermo imaginario, su última comedia (1673), en montaje versionado y dirigido por Josep María Flotats, partiendo de la traducción de Mauro Armiño, la pieza que abre temporada en el Teatro de la Comedia, sede de la CNTC, cuando estamos a solo dos años de la conmemoración del cuarto centenario del nacimiento de Molière

Es también Josep María Flotats Argán, el magnífico protagonista (contenido, comedido, humilde, gracioso y generoso con sus compañeros de reparto, da una lección inolvidable de interpretación), en ‘El enfermo imaginario’, un hipocondríaco tan obsesionado como temeroso del cuidado permanente de los médicos, que somete a cuantos le rodean (su mujer, su hija, su criada…), a sus constantes manías. Ironías del destino, pocos días después del estreno de ‘El enfermo imaginario’, y en plena representación, fue cuando el propio Molière, que era también Argán sobre el escenario, se sintió indispuesto y murió al cabo de unas horas, el 17 de febrero de 1673.

El elenco que acompaña a Flotats es soberbio, extraordinario y homogéneamente brillante. Podríamos aquí detenernos en los matices y bondades que aportan todos y cada uno de los actores a sus personajes y no acabaríamos. Sus interpretaciones son un deleite constante que se expande con verdadera facilidad hasta el último rincón de La Comedia haciendo disfrutar al público durante las dos horas de representación que discurren en un santiamén. La despierta y graciosísima Tonina es Anabel Alonso; a la dulce y bella Angélica la encarna Belén Landaluce; la malvada, pérfida, cínica y ambiciosa Belina es Lola Baldrich; el Señor Buenafé lo construye Alejandro Sigüenza; el osado y decidido Cleantes –perdidamente enamorado de Angélica-, Rubén de Eguía; el esperpéntico Señor Diarreus es Eleazar Ortiz, un soberbio actor al que no vemos con la frecuencia que merece sobre los escenarios; el hijo de este, cortito, amanerado y prosopopéyico Tomás Diarreus, Francisco Dávila; el Beraldo de Joaquín Notario es sencillamente delicioso, memorable; Señor Oliscante es Bruno Ciordi y, en fin, Señor Purgón, Arturo Martínez Vázquez.

Imponentes, como siempre, la escenografía de Ezio Frigerio con Ricardo Massinori y el vestuario de Franca Squarciapino, así como la elegantísima iluminación de Paco Ariza y la espectacular música de Daniel Espasa. Dice de ellos el propio Flotats quereinterpretan fielmente los grabados de la época, pero los personajes se mueven en él como si esos grabados vivieran en tres dimensiones”. En conjunto, y sin exageración alguna, brindan al espectador una excepcional borrachera plástica que quedará por siempre grabada en su memoria.

Generalizando, pero refiriéndose en concreto a Molière, asegura Flotats en su magnífica presentación de esta versión de ‘El enfermo imaginario’ que los clásicos “todavía nos interpelan porque siguen abordando nuestros problemas, nuestras formas de sentir y de pensar como si fueran nuestros contemporáneos”. No le falta un ápice de razón al actor y director catalán y universal porque en nuestros consultorios de la Seguridad Social y en las salas de espera de los múltiples especialistas con que hoy cuenta la Medicina moderna, nos encontramos con demasiada frecuencia a muchos Argán, a muchos pacientes que creen sufrir enfermedades que lo mismo no son tales, sino un malestar generado por un permanente descontento con lo que somos o con la incapacidad de asumir las permanentes frustraciones que nos genera esta sociedad de la opulencia y el bienestar. Y, por si solo eso fuera poco, también en la función se abordan temas como la inteligencia que hay que desplegar para sobrevivir ante la adversidad, la ambición sin límites que generan el poder y el dinero, y el engaño y la fuerza imparable del amor.

Todo un lujo de propuesta teatral con la que Flotats ha puesto el listón que inaugura las numerosas puestas en escena de muchos otros montajes que, sin duda, subirán a los principales teatros públicos y privados del mundo a medida que nos vayamos acercando a 2022, fecha en la que se cumplirán los 400 años del nacimiento del actor y comediógrafo francés más universal.

Un montaje absolutamente imprescindible.

‘El enfermo imaginario’

De Molière

Versión y dirección: Josep Maria Flotats

Traducción: Mauro Armiño

Reparto por orden de intervención:

Argán Josep Maria Flotats

Tonina Anabel Alonso

Angélica Belén Landaluce

Belina Lola Baldrich

Señor Buenafé Alejandro Sigüenza

Cleantes Rubén de Eguía

Señor Diarreus Eleazar Ortiz

Tomás Diarreus Francisco Dávila

Beraldo Joaquín Notario

Señor Oliscante Bruno Ciordia

Señor Purgón Arturo Martínez Vázquez

Y los niños Belinda Benedetti, Claudia Quintana, Ana López Díez y Laura López Díez en el personaje de Luisita

Escenografía: Ezio Frigerio con Ricardo Massinori

Iluminación: Paco Ariza

Vestuario: Franca Squarciapino

Composición musical: Daniel Espasa

Teatro de la Comedia, Madrid

Hasta el 27 de diciembre de 2020

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