www.diariocritico.com

El amigo americano

martes 15 de junio de 2021, 13:23h

Que siete meses después de la toma de posesión de Joe Biden como presidente USA y de que este no haya puesto ni tres minutos en su agenda para atender por teléfono a su amigo español, Pedro Sánchez, ha convertido ese fiasco de encuentro entre ambos mandatarios en Bruselas con ocasión de la cumbre de la OTAN en un verdadero fracaso de la diplomacia española. Intentar presentar después esos apenas 30 segundos de encuentro en un paseo de pasillo entre Sánchez y Biden como todo un logro de nuestra política exterior es sencillamente esperpéntico. Más aún cuando de él no se ha desprendido compromiso alguno para un posible próximo encuentro entre ambos líderes.

Lo peor es que esa obsesión del aparato propagandístico de Moncloa en hacer comparecer a Sánchez para anunciar esos tan grandes como dudosos temas de conversación abordados en tan breve encuentro, han eclipsado lo que verdaderamente ha sido un logro diplomático español, que Madrid sea la sede de la próxima cumbre de la OTAN, un extremo que no ha llegado a la opinión pública con el mismo furor que ese forzado encuentro de pasillo entre el presidente norteamericano y el presidente del gobierno español.

Ahora que conmemoramos el centenario del nacimiento de Luis García Berlanga, el director de aquel mítico Bienvenido Mr. Marshall (1952), no quiero ni pensar en el nivel de mordacidad del cineasta alicantino si hoy viviera y hubiera decidido hacer una segunda parte de esa ensoñación de la amistad idealizada con el gran amigo americano inspirándose en este no encuentro que es, más bien, este chusco episodio ilustrador de la época de relaciones bilaterales que inauguró José Luis Rodríguez Zapatero, secretario general del PSOE y líder de la oposición, aquel año de 2003 en que decidió no levantarse de su asiento al paso de la enseña norteamericana en el transcurso del desfile de la Hispanidad, en el que participaban también tropas estadounidenses como país miembro de la OTAN.

Hay también un segundo antecedente que, precisamente, afectó directamente a Biden. Seguro que el hoy presidente de los Estados Unidos de América no olvida tampoco cuando en 2010 -siendo vicepresidente USA-, el entonces presidente Zapatero le dio plantón en Paracuellos del Jarama durante una tensa visita a las tropas españolas que iban a Afganistán.

Estos dos episodios son la base del nuevo escenario de esta etapa de relaciones hispano-norteamericanas -si no hostiles, digamos menos amigables…-, y no, como se ha querido hacer creer por estos lares, que la cosa comenzó cuando Donald Trump ocupase el sillón presidencial en Estados Unidos.

Todas las ilusiones puestas por el gobierno Sánchez en que el progresista Joe Biden alcanzase la presidencia del país más rico del mundo para que este diese un nuevo giro amistoso a sus relaciones con España se han diluido como un azucarillo. Bien es verdad que a ello también ha contribuido el coqueteo de la diplomacia española ante ciertos regímenes de Latinoamérica que no son del gusto de Biden (Venezuela, Nicaragua y Cuba especialmente).

Y es que los países serios no andan jugando con cosas tan sensibles como las relaciones exteriores. Para un estadounidense, que hace gala permanente de su amor a la nación a través del respeto y orgullo por su bandera, no es fácilmente olvidable un gesto como el de Zapatero. Las consecuencias venimos pagándolas desde entonces tanto en el orden político (España ya no tiene el peso que tenía en el concierto internacional), como en el económico (subida de aranceles a determinados productos españoles como el jamón, el aceite o las aceitunas), independientemente del signo político del hombre o mujer que ocupe en cada momento concreto la Casa Blanca.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

1 comentarios