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Por qué es un error comprar la sandía o el melón ya cortados
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(Foto: Pixabay)

Por qué es un error comprar la sandía o el melón ya cortados

Con el calor del verano la fruta bien fresca se convierte en uno de los mejores aliados para combatir las altas temperaturas de manera saludable. ¿A quién no le apetece una sandía o melón fresquitos después de comer? Pero hay que tener cuidado con cómo se compran, pues hay formas más peligrosas de lo que parece.

Es habitual ver en la frutería o en los supermercados el melón o la sandía partidos bien en mitades o en cuartos. A simple vista puede parecer una mejor opción, especialmente para aquellas personas que viven solas o en pareja y que, en ocasiones, llevarse la pieza entera es demasiado.

Pero aunque no lo parezca, llevarse la mitad de la sandía puede ser peligroso y valernos una intoxicación. Así lo advierte en 'La Vanguardia' Beatriz Robles, tecnóloga de alimentos y divulgadora científica.

La fruta partida facilita el desarrollo de microorganismos

Robles explica que, aunque es una práctica habitual, es bastante arriesgado, pues cuando la carne de la fruta queda expuesta al partirla o trocearla para su venta, aumenta el riesgo de que se desarrollen microorganismos capaces de provocar una "toxiinfección alimentaria", advierte.

La cáscara de las frutas es su protección natural ante los patógenos y cuando dejamos su pulpa al descubierto, comienza la proliferación de microorganismos. Cuando pelamos o troceamos una fruta para comérnosla no existe demasiado riesgo, pues además de lavarla, nos la comemos al momento, por lo que el riesgo de que proliferen patógenos es mínimo.

Pero al comprar fruta partida y con parte de la pulpa al descubierto en el supermercado o la frutería, las papeletas de que hayan proliferado los patógenos aumentan. La Salmonella, la Escherichia Coli o la Listeria son algunas de las bacterias que pueden estar presentes en los suelos donde se han cultivado, ha recordado Robles. Aunque se haya lavado la fruta en el establecimiento, ha pasado por diversas manos y superficies, por lo que si se parte para vender por mitades o en trozos dejando parte de la pulpa al descubierto, es probable que se contamine.

De hecho, según informó Food Safety News, hace algunos meses hubo un brote de salmonelosis en una partida de melones que afectó a centenares de personas en varios países europeos.

¿Cómo comprar fruta partida de forma segura?

Aunque es mejor hacerse con la pieza entera, sin rasguños y sin ninguna zona de la pulpa expuesta, es posible comprar melones, sandías u otro tipo de frutas ya partidas de una forma más segura.

Si se encuentran en el supermercado en neveras refrigeradas y con un etiquetado en el que se indique la fecha y hora del corte, se puede valorar de una forma más rigurosa cogerla o no en función del tiempo que haya estado expuesta.

También es aconsejable respetar la cadena de frío del producto utilizando una bolsa de congelados para llevarla a casa. Cabe recordar que la fruta no se cocina (por lo general) antes de comerla, al contrario que la carne o el pescado, por lo que conviene ser más minuciosos con las fechas del etiquetado y con su correcta conservación.

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