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Agresiones y abusos por sumisión química: cómo prevenir este problema
(Foto: Kike Rincón)

Agresiones y abusos por sumisión química: cómo prevenir este problema

viernes 18 de febrero de 2022, 11:15h

“El domingo 28 de marzo nos drogaron a una amiga y a mí a las 16:00 horas. Vengo a contar mi historia”. Así comienza uno de los hilos de Twitter que se hicieron virales el año pasado y que, por desgracia, se ha repetido en los últimos meses.

La usuaria @candelpzzz relató a través de esta red social cómo actuaron ella y su amiga tras descubrir que habían sido drogadas en un bar de Ópera, en el centro de Madrid, dando así a conocer su historia y los pasos a seguir para ayudar a otras personas que se hayan podido encontrar en esta situación.

También del mismo bar del centro de Madrid -que mencionaba esta usuaria de Twitter- se ha vuelto a hablar, esta vez en Instagram a través de la cuenta de la divulgadora y activista por los derechos de las mujeres Sindy Takanashi.

“Ella lo que recuerda después de ese chupito es que el camarero empezara a arrastrarla por dentro del garito (…) tirando de ella por los brazos (…) Lo siguiente que recuerda es que empezó a sentir muchísima presión en la vagina”, narra la activista, exponiendo un caso que le llegó sobre una violación en este bar de Ópera.

Preocupación por el aumento de casos

El viernes, 7 de enero, la delegada del Gobierno en Madrid, Mercedes González, mostraba en una entrevista su preocupación por el aumento de delitos de abusos y agresiones sexuales, así como casos de sumisión química a mujeres en locales de la región.

"Cuando estaba todavía el toque de queda se analizaba que muchos jóvenes se quedaban en domicilios y pensábamos que era fruto de noches tan alargadas, pero ahora estos incrementos continúan y estamos con especial incidencia y viéndolo", indicó en esta entrevista a Europa Press.

La Comunidad de Madrid define en su página web la sumisión química como “la agresión sexual, robo, extorsión y/o maltrato, sufridos bajo la influencia de sustancias psicotrópicas. La sustancia puede administrarse de forma subrepticia o aprovechar sus efectos para cometer el delito, por cuanto la víctima ve disminuida su capacidad para identificar una situación de peligro o resistirse a la agresión”.

"La Policía Nacional ha llevado a cabo redadas y se ha instado al cierre de varios locales, también por venta de alcohol a menores y determinadas circunstancias. Estamos actuando sobre este indicador", destacó la delegada del Gobierno ante el creciente número de casos.

Una de las últimas se produjo en un local de la calle Rafael de Riego, cerca de la Estación de Atocha. La Policía Nacional intervino el 4 de enero una bolsa con casi un centenar de pastillas estimuladoras sexuales, concretamente viagra, pero con otros nombres comerciales como 'Mambo' y 'Lapela'. La dueña del bar fue detenida como presunta responsable de un delito contra la salud pública.

Denuncia tu bar

Este aumento de sucesos ha traído consigo un movimiento en redes sociales que busca dar a conocerlos: denuncia tu bar. Bélgica fue el país de origen del hashtag #BalanceTonBar (#DenunciaTuBar), provocando cientos de comentarios que acabaron llegando a España a través del perfil de Instagram y Twitter del mismo nombre.


Allí se recogen declaraciones de mujeres que, anónimamente, cuentan su historia en diversos locales de la geografía española, tanto recientemente como hace años.

“Yo tenía la copa en la barra y pasé de ir serena a no recordar nada en poquísimo tiempo. Solo podía acceder a órdenes, sin voluntad ninguna”, comenta una de ellas, drogada en un bar de La Latina.

“Me tomé dos copas. A partir de las tres de la mañana tengo una laguna de 12 horas (…) Me despierto desnuda, sin constancia de absolutamente nada de lo que ha pasado. Al menos estoy en mi casa, pero tengo la sensación de que no he dormido sola”, dice otra, que sufrió lo mismo tras salir a un garito de Alpedrete en la noche de Halloween.

La Universidad de Alcalá, pionera en dar a conocer el problema

“Las agresiones sexuales facilitadas por drogas son un problema interseccional, con múltiples aristas. Son diversos los perfiles profesionales que pueden contribuir a superar el problema. No solo sanitarios, como médicos, farmacéuticos, etc. También educadores, comunicadores y otros. He ahí la importancia de adoptar un enfoque transversal. Desde la Universidad podemos despertar un mayor sentido de responsabilidad social en el alumnado al abordar problemáticas cercanas”, aporta Pablo Prego, profesor en la Universidad de Alcalá de Henares.

Esta institución educativa estrena en el curso 2021/2022 la asignatura ‘Sumisión Química’, en la que participan alumnos de Criminalística, Farmacia, Biología y Química. El enfoque interdisciplinar que abarca varios campos es la clave para alcanzar el objetivo de la asignatura: estimular la prevención de las agresiones sexuales facilitadas por drogas mediante el trabajo en equipo.

Los precursores a esta materia universitaria reciente son varios proyectos de investigación y de prevención desarrollados desde 2017 como la campaña #QuienCallaNoOtorga. “Por aquel entonces iniciamos un proyecto de innovación docente en el que han llegado a colaborar hasta 11 profesores de múltiples grados diferentes. Cada uno de ellos enfoca la problemática de las agresiones sexuales facilitadas por drogas desde la perspectiva propia de su materia. El éxito ha sido tal que hemos creado una asignatura específica”, justifica Prego.



Advierte que los jóvenes son los principales afectados por este problema, por lo que les “resulta de interés y se ven motivados a conocer más, aprender para superar. Les interesa conocer mejor el contexto de fiesta, las dinámicas de uso de drogas y de interacción sexual”.

La Universidad de Alcalá cuenta con varios proyectos de investigación como uno dentro del Plan Nacional sobre Drogas para la sensibilización del campus universitario en materia de igualdad de género o para la difusión de la Agenda 2030, todos ellos en torno a la sensibilización del entorno social cercano frente a la violencia sexual y el abuso de alcohol y otras drogas en contextos de fiesta.

El alumnado toma parte en ellos transmitiendo estos mensajes a la gente de su edad, principalmente, con el fin de prevenir e involucrar de forma activaa la propia comunidad juvenil para conseguirlo. “Cientos de alumnos de grado han participado como agentes activos para el cambio social positivo. En este sentido, hemos alcanzado múltiples institutos de Educación Secundaria, tanto de la Comunidad de Madrid como de otras partes de España”, destaca.

Este año, los talleres impartidos por los alumnos llegarán a estudiantes de 4º de ESO y 1ª de Bachillerato de diez institutos de Alcalá de Henares, Coslada y Azuqueca del Henares.

¿Qué están consiguiendo desde la UAH con esta difusión? “Estamos contribuyendo a superar dos grandes mitos sobre el problema”, enumera Prego.

El primero: “La gran mayoría de la población cree que las agresiones sexuales facilitadas por drogas ocurre tras la administración encubierta de alguna sustancia a la víctima por parte de la persona agresora. Esto no es así; la mayoría de este tipo de agresiones son de carácter oportunista: el agresor se aprovecha del estado de incapacidad que la víctima experimenta como consecuencia de un consumo voluntario de alcohol en cantidades excesivas. Por supuesto, esto no justifica en ningún caso la violencia, pero es necesario conocer la verdad para que las víctimas puedan identificarse como tal y buscar ayuda”.

Y por último: “La gran mayoría de la población cree que las agresiones sexuales facilitadas por drogas involucran sustancias como la burundanga, escopolamina o GHB. Sin embargo, el alcohol es la principal sustancia”.

¿Qué hacer ante un caso de sumisión química?

“No ducharse, no cambiarse de ropa y venir al hospital y decir qué es lo que ha ocurrido” sería la respuesta más clara a esta pregunta, según señala a Madridiario la doctora y presidenta de la Comisión contra la Violencia del Hospital La Paz, Ana Martínez Virto.

Despertarse en un lugar desconocido, no saber cómo has acabado allí, que puedas tener lesiones o te falten enseres personales, tener mareos o vómitos y ser consciente de que no llegaras a beber tanto como para acabar así es lo que debería encender las alarmas. “Todo eso te tiene que hacer sospechar que has podido ser víctima de una sumisión química”, sentencia Martínez Virto.

La doctora explica cuál es el proceso a seguir en este hospital cuando llega un posible caso de sumisión química.

“Lo que se hace en el hospital es valorar en el triaje, se pasa a una sala de diagnóstico aislada del resto de pacientes para que esté más protegida y más cómoda, se realiza la historia clínica y se hace una extracción de muestras que se envían al laboratorio y se le sugiere a la paciente que denuncie, porque es muy importante la denuncia para luego otra serie de procesos que vienen después”, incide.

Si la víctima se presta a denunciar, el hospital se pone en contacto con la Policía para que la vayan a recoger y se ponga en marcha este trámite.

Después de este primer chequeo, se ayuda a la paciente con las lesiones que haya podido sufrir. “Si solo ha sufrido sumisión química, una vez que recupera su nivel de conciencia se le da de alta a su domicilio. Si lleva asociada una agresión sexual, pues se activa también el protocolo de agresión sexual para recoger todas las muestras judiciales que puedan llevar a determinar la identidad del posible agresor y se hacen todas las profilaxis de enfermedades de transmisión sexual y que puedan haberse contraído en el proceso de la sumisión química. Si lo que tiene son traumatismos porque han intentado robarle o le han agredido, se pone tratamiento a las distintas lesiones”, agrega.

También tienen prevista la parte psicológica. Si la afectada llega con problemas de ansiedad o se cree que puede necesitar apoyo psicológico, se le deriva a un centro de salud mental.

“Realmente es una agresión a tu integridad. Eso te puede dejar déficit de autoestima, miedo a salir fuera, sentimientos de culpa… Como lo más frecuente es que sea cuando tú sales de fiesta, pues mucha gente no denuncia por el sentimiento de culpa. Todos esos sentimientos te pueden hacer daño psicológico posteriormente. Sin hablar de las secuelas físicas si te han agredido”, lamenta Martínez Virto.

En el Hospital de La Paz se ha observado un aumento de estos casos en los últimos siete años: “Ha habido un aumento progresivo de la sumisión química del año 2015 hacia aquí. Lo que sí que hemos visto es que acuden más personas pidiendo ayuda, entonces sí que hay un registro de aumento de casos”.

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