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Ruido en Madrid: turismo de borrachera y masificación en el centro de la capital

Aficionados ingleses beben en la Plaza Mayor
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Aficionados ingleses beben en la Plaza Mayor (Foto: Chema Barroso (MDO))
jueves 05 de mayo de 2022, 12:17h

Hasta un 44 por ciento de los madrileños se expone a diario a ruidos fuertes, lo que sitúa a la región cuatro puntos por encima de la media nacional, solo superada por Cantabria, Comunidad Valenciana y Extremadura. Por si esto fuera poco, la mitad de los ciudadanos no son conscientes de los peligros que entraña la contaminación acústica. Estas son algunas de las conclusiones extraídas del informe ‘Escuchar para cambiar el mundo: la importancia de la audición en España’ elaborado por el fabricante de audífonos Oticon con motivo del Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido, celebrado el pasado miércoles, 27 de abril.

Por su parte, el Instituto de Salud Global de Barcelona sitúa a Madrid como la décima peor ciudad del mundo por la exposición de su población a niveles perjudiciales de ruido. Entre las principales fuentes de la contaminación acústica se encuentran el tráfico, tanto rodado como ferroviario y aéreo, las grandes obras que se ejecutan actualmente en la ciudad, como el Nudo Norte o la operación Mahou-Calderón, la hostelería o el turismo, entre otras. Tampoco es posible dejar de lado los malos hábitos personales relacionados con la salud auditiva, tales como la escucha de música con auriculares en los dispositivos de audio personales.

"La problemática del ruido en Madrid es terrible. Y no solo los fines de semana, sino en el día a día y, por supuesto, por la noche y hasta altas horas de la madrugada. El modelo hostelero y turístico actual está matando el centro, el alma de la ciudad. Si todo el ocio se concentra en dos o tres zonas pequeñas de la ciudad, como nuestro barrio, Centro o La Latina, esto se convierte en un infierno. Más aún si es en la parte histórica”, explican desde SOS Malasaña, plataforma que lleva años denunciando el ruido excesivo y luchando por la salud y la sostenibilidad del ámbito.

Entre las principales quejas del vecindario se encuentra el incumplimiento de la normativa por parte los locales de ocio, que sirven directamente a la calle dando lugar a “terrazas improvisadas”, y la proliferación “sin control” de hoteles, hostales y pisos de alquiler que traen consigo una “masificación desmesurada”. “El centro está sobresaturado. No hay espacio físico. Nos vemos obligados a convivir con un jolgorio brutal. Hay bares que ya venden hacia la calle, provocando que la gente se quede comiendo, bebiendo y charlando día y noche bajo nuestras ventanas. Además, nuestros barrios se están inundando de hoteles y pisos de alquiler. Decimos sí al turismo, que es encantador, pero no así porque perjudica la calidad de vida de los vecinos”, exponen.

Todo ello trae consigo otras problemáticas asociadas, fundamentalmente la suciedad y la inseguridad ciudadana con la que se ven obligados a convivir. “Esta mañana he salido a dar un paseo por la calle de la Palma y he contado hasta 11 vomitonas. Zonas como la Plaza del Dos de Mayo amanece cada día llena de basura, latas, botellas, bolsas de plástico donde los vendedores ambulantes almacenan la bebida… Eso por no hablar de las continuas peleas que obligan a la policía a intervenir prácticamente todos los días. La involución en los últimos años es brutal. Entre todos están acabando con los vecinos”, cuenta José Luis, uno de los habitantes de Malasaña afectados por el ruido.

Suciedad en la Plaza del Dos de Mayo (Foto: José Luis)

Aunque la solución, apuntan, resulta “sencilla”, pues únicamente se trata de cumplir la normativa, los vecinos de Malasaña acusan a la Administración local de “mirar hacia otro lado”. “La solución es muy fácil. Solo hay que cumplir las normas. Pero para hacer cumplir la ley y que la libertad con la que se llenan la boca funcione hace falta voluntad política. La golfería absoluta de algunos hosteleros, interesados únicamente en ganar dinero, se une a la dejadez del Ayuntamiento. Así se da cancha al sector más pirata y más precario para los trabajadores. Lejos de generar empleo y riqueza, este modelo la destruye”, aseguran.

ZPAE de Ponzano

Otra de las zonas más afectadas por el ruido vinculado a los locales de ocio es el distrito de Chamberí y, en concreto, la calle Ponzano, donde en los últimos tiempos han proliferado las terrazas. “El ruido es el mayor problema que tenemos en el barrio. Hay muchísimos locales de ocio y restauración. Y cada día más. Queremos acabar con este modelo depredador, en el que grupos inversores se lucran incumpliendo continuamente la normativa, porque al final da lugar a un enorme botellón”, argumentan a Madridiario desde la Asociación Vecinal El Organillo de Chamberí.

Con el objetivo de paliar el ruido excesivo en el distrito, el Consistorio ha iniciado ya los trámites para declarar el ámbito de Ponzano y Trafalgar como Zona de Protección Acústica Especial (ZPAE). Para ello se han llevado a cabo mediciones en 22 ubicaciones diferentes entre los meses de septiembre de 2021 y febrero de 2022. Los resultados del análisis concluyen que el ocio es la fuente de ruido predominante, sobre todo los fines de semana y en horario nocturno, seguida del tráfico.

La nueva ZPAE incluirá las vías Raimundo Fernández Villaverde, Modesto Lafuente, Ríos Rosas, Espronceda, Fernández de la Hoz, Bretón de los Herreros, Zurbarán, Zurbano, Génova, Sagasta, Carranza, San Bernardo, Magallanes, Donoso Cortés, Bravo Murillo, García de Paredes, Santísima Trinidad, José Abascal, Santa Engracia y Ponzano, así como la plaza de Antonio Martínez y las glorietas de Bilbao, Ruiz Jiménez, y General Álvarez de Castro. En este entorno, más del 90 por ciento de los locales de ocio son bares y restaurantes.

“Consideramos que se trata de una medida muy positiva y que puede mejorar la situación pues trae consigo el adelanto de los horarios de cierre. No obstante, debe llevar aparejada medios que permitan aplicarla, sobre todo un mayor número de inspecciones, porque no todos los hosteleros van a respetarla de inicio”, manifiestan los vecinos a este digital.

Otra de sus preocupaciones se relaciona con la “poca voluntad política” de la Administración local, que ha tardado “demasiados años en intervenir” para atajar la problemática. Asimismo, se muestran temerosos de que la medida no llegue a ejecutarse. “Nos da miedo que pretendan alargarlo, acercarlo todo lo posible a las elecciones y que se quede finalmente en el cajón. Por el contrario, exigimos que esté listo y en funcionamiento cuanto antes. No tiene porque ser un proceso de muchos meses. Reivindicamos rapidez porque hay gente que lo está pasando muy mal por esta cuestión, llegando incluso al consumo de fármacos para poder dormir y sobrellevar el estrés”, lamentan.

Músicos callejeros y concentraciones hooligans

Más allá de la hostelería y la restauración, la presencia de los músicos callejeros continúa perturbando el descanso de los vecinos, sobre todo en el distrito Centro y los alrededores de la Plaza Mayor. Aunque las quejas de diversas asociaciones han traído consigo un endurecimiento de la normativa, llegando incluso a la prohibición del uso de amplificadores y elementos de reproducción sonora, el presidente de la Asociación de Residentes de la Plaza Mayor de Madrid y aledaños, Ricardo Bustos, denuncia en Madridiario el incumplimiento de las nuevas medidas. “No se respetan ni los horarios, ni las zonas acotadas. Tampoco han dejado de usar los tan molestos amplificadores. Es un problema crónico”, declara.

Tanto vecinos como comerciantes lamentan además que continúen sin instalarse los carteles verticales que debían anunciar la nueva normativa a pie de calle. “Aunque el compromiso ya figura en el Boletín Oficial del Ayuntamiento de Madrid (BOAM), nunca han llegado a colocarse. Sobre el papel todo es muy bonito. Se redactan muchas cosas, pero en la práctica nunca se ejecutan. El cumplimiento de las leyes es cosa de los gestores. Si nadie trabaja para que se cumplan, da la sensación de que solomente actúan para quedar bien”, concluye Bustos.

La última de las preocupaciones vecinales se asocia al establecimiento de la Plaza Mayor como punto de encuentro de los aficionados extranjeros que siguen a los equipos de fútbol en competiciones europeas, los conocidos como hooligans. Este tipo de concentraciones, regadas habitualmente por grandes cantidades de alcohol, suelen desembocar en espectáculos dantescos, tales como peleas, daños en el mobiliario urbano y grandes cantidades de residuos volcados sobre el pavimento. En esa línea, los residentes solicitan mayor control para evitar incidentes y ubicaciones alternativas que no dañen la imagen de la ciudad.

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