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Viruela del mono, una emergencia sanitaria internacional que preocupa en Madrid

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Vacunación (Foto: Chema Barroso (MDO))
martes 02 de agosto de 2022, 08:26h

En los últimos días se ha incrementado, más si cabe, la preocupación con respecto a la escalada de contagios por monkeypox o viruela símica, más conocida como viruela del mono por el origen de su detección en primates. Pese a tratarse de una enfermedad endémica en ciertas zonas del continente africano, este virus no se había transmitido de manera eficaz entre personas hasta la fecha, lo que ha hecho saltar todas las alarmas. Tanto entre las autoridades sanitarias como entre la población general existe ya un cierto grado de inquietud provocado fundamentalmente por el desconocimiento que aún existe en torno a esta enfermedad.

Prueba de la intranquilidad reinante es la reciente decisión de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de declarar el brote como emergencia sanitaria internacional con el objetivo de concienciar a los gobiernos de todo el globo de la necesidad de actuar. En esa misma línea, algunos ejecutivos locales han optado por la precaución y, bajo el paraguas de la experiencia acumulada tras la pandemia del coronavirus, tomar medidas preventivas con mayor celeridad. Es el caso de la gobernadora del estado de Nueva York, Kathy Hochul, que el pasado fin de semana tomó la decisión de declarar el estado de emergencia tras superar los 1.300 casos confirmados, en torno a una cuarta parte del total de los contagios registrados en Estados Unidos.

Como es lógico en un mundo globalizado, España no resulta en absoluto una excepción en cuanto a la expansión de la viruela del mono y suma ya más de 4.000 casos confirmados. De ellos, 135 han presentado complicaciones relacionadas con infecciones bacterianas secundarias y úlceras bucales y en torno a 120 han requerido de asistencia hospitalaria como consecuencia del dolor rectal causado por las pústulas de la infección, según los últimos datos aportados por el Ministerio de Sanidad.

Al margen de las leves molestias similares a las de un catarro y la llamativa erupción cutánea, los síntomas habituales, se han producido ya dos fallecimientos en varones jóvenes en Valencia y Córdoba. Son estas las dos primeras muertes registradas en Europa, a las que hay que sumar otra en Sudamérica, concretamente en Brasil, y cinco en África. Tal y como apuntan los primeros estudios y a la espera de las conclusiones del análisis por parte del Centro Nacional de Microbiología del Instituto de Salud Carlos III, los fallecimientos se relacionan con una encefalitis causada por la infección y suponen la primera evidencia de que la enfermedad trae consigo riesgos verdaderamente graves para la salud humana.

El catedrático de Microbiología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Víctor Giménez, confirma la gravedad de las complicaciones, aunque, en un llamamiento a la calma, asegura que no son demasiado habituales. “La sintomatología va a depender un poco de cada persona, de su estado inmunitario. Lo cierto es que no se sabe muy bien por qué cada persona reacciona de una forma distinta. Desde casos totalmente asintomáticos a los cuadros catarrales habituales, pasando por las erupciones cutáneas localizadas en cara, manos, piernas y otras zonas visibles. Últimamente se están detectando también molestias genitales y anales fruto del modo de transmisión vía relaciones sexuales. Lo habitual es que el cuadro desaparezca totalmente a las dos o tres semanas. Estos casos de complicación con encefalitis ya se presentaban en otros virus similares como el sarampión o la varicela. Cuando se da afección del sistema nervioso central, lógicamente, pasa a ser una cuestión grave. Por suerte, son complicaciones poco frecuentes”, explica.

Por su parte, el también profesor de Inmunología de la UCM, Salvador Iborra, matiza que, “aunque no muy grave si la comparamos con la humana, la viruela del mono puede traer consigo complicaciones importantes, sobre todo en niños y personas inmunodeprimidas, como es el caso del paciente oncológico fallecido en Brasil. También podría afectar a edades avanzadas, pero en la mayoría de estos casos las personas continúan protegidas por la vacuna que se les administró para protegerles de la viruela humana”. Otro aspecto a tener muy en cuenta es la existencia de diversas cepas con diferente grado de virulencia. “Existen distintas cepas y algunas son más virulentas que otras. Algunos estudios apuntan a una mortalidad de hasta el 10 por ciento en las más agresivas y de en torno a un uno por ciento en las menos, aunque estos datos hay que cogerlos con alfileres pues se basan en estudios realizados en África. Es decir, en un contexto muy diferente al europeo”, añade.

La cuestión de la transmisión es otra de las claves a las que alude Giménez para mantener la tranquilidad. “Puesto que resulta necesario un contacto directo prolongado para que el contagio entre personas sea efectivo, no parece previsible, por mucho que evolucione el virus, un brote explosivo o eventos de super contagio similares a los del coronavirus y que puedan dar lugar a una transmisión masiva. Esto, sin embargo, no quita que haya que llevar a cabo un control epidemiológico serio”, asegura. A este respecto, Iborra considera que “la viruela del mono resulta bastante contagiosa", aunque parece poco probable que pueda expandirse tanto. Sin embargo, aclara, "en función de la dosis infecciosa y la vía de infección, puede dar lugar a pronósticos más o menos graves. Por ejemplo, no es lo mismo el contagio por contacto piel con piel que la aspiración de ese material vírico que accedería a nuestro organismo a través de la mucosa pulmonar, provocando infecciones más severas y con posibilidad de expansión hacia otras zonas del cuerpo como el cerebro”.

En cuanto al perfil de las personas infectadas, es muy diverso. Tanto es así que en la actualidad abarca desde los siete meses hasta los 88 años de edad y en absoluto se relaciona con la sexualidad ni la orientación sexual de los individuos. Así, el hecho de que la mayoría de los contagios detectados en España se produce entre hombres que mantienen relaciones sexuales con otros hombres, en torno a un 82 por ciento, se debe más bien a una cuestión circunstancial vinculada a determinadas prácticas sexuales en condiciones higiénicas no del todo adecuadas. Además, el 10 por ciento de los contagios vienen motivados por un contacto no sexual. También se han registrado hasta el momento 64 positivos en mujeres.

La Comunidad, manos a la obra

A 1 de agosto de 2022, el número de contagiados por viruela del mono en Madrid asciende ya hasta los 1.882, una cifra muy próxima la mitad del total nacional. Es por ello que el Gobierno de la Comunidad se ha puesto ya manos a la obra y, con el objetivo de frenar la escalada en el número de contagios, ha elaborado una guía de buenas prácticas con múltiples medidas de prevención frente al virus. Entre las recomendaciones preventivas del Ejecutivo regional se encuentran el disfrute de las relaciones sexuales de forma responsable, lo que incluye evitar el contacto íntimo con personas que presenten lesiones en la piel sugestivas de monkeypox.

Asimismo, se aconseja fomentar el autocuidado a través de la comunicación con respecto a la salud sexual de la o las personas con las que se mantengan relaciones sexuales, ya que en las secreciones y mucosas se concentra buena parte de los virus. También se recomienda evitar el contacto con ropa, toallas, ropa de cama o utensilios de cocina de personas que estén enfermas, mantener una correcta higiene de manos mediante el lavado frecuente con agua y jabón o soluciones hidroalcohólicas y el uso de mascarilla en caso de que resultase absolutamente necesario el contacto directo con personas enfermas.

Por otro lado, si se detecta algún síntoma de enfermedad lo más recomendable es acudir a un servicio de urgencias hospitalarias lo antes posible para valorar el caso y recoger las muestras necesarias para el diagnóstico. Mientras tanto, se debe evitar el contacto estrecho con otras personas y permanecer aislado en el domicilio. A ser posible en una habitación individual. En último término, si se cree haber estado en contacto con algún caso confirmado de viruela símica se debe vigilar la aparición de síntomas de la enfermedad y tomarse diariamente la temperatura durante las tres semanas posteriores al contacto. Durante estos 21 días se aconseja extremar las precauciones, disminuir las interacciones sociales y no mantener relaciones de tipo sexual.

Más allá de la prevención y siguiendo las recomendaciones de la comunidad científica para cercar el virus a nivel local, la Comunidad ha puesto en marcha una campaña de vacunación que ha inmunizado ya a un total de 706 personas, entre contagiados y sospechosos de contagio. De ellas, 174 se han suministrado tras la exposición, mientras que las 532 restantes han sido inoculadas con anterioridad. Pese a todo, concluye Iborra, “debe considerarse que no existe una vacuna específica para la viruela del mono y que el grado de efectividad de la vacuna convencional ronda el 85 por ciento”.

Relato viral de un médico en Metro

Arturo Henriques, un cirujano residente en la capital, ha relatado en Twitter cómo se encontró en Metro a un paciente contagiado con la viruela del mono, concretamente en la estación de Legazpi. Mientras viajaba en el suburbano, en un vagón completamente lleno, el médico observó que uno de los viajeros presentaba multitud de pústulas en sus piernas. De tal forma, Henriques decidió acercarse para preguntarle si padecía realmente monkeypox. Sin embargo, este terminó por recriminarle que “no me toques los cojones”, para después afirmar que su médico en ningún momento le había indicado que debiera permanecer en su domicilio.

Tras la negativa del viajero, el médico optó por prevenir a una anciana que viajaba a su lado. Sin embargo, esta, fruto del desconocimiento, le reprochó que “cómo me voy a enfermar si no soy gay”. Ahora la desagradable experiencia de Henriques se ha hecho viral en las redes sociales.

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