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Mano a mano en Vistalegre con El Pana, una reedición de El Cordobés

Morante perfuma Madrid con su toreo de 'cante jondo'

Morante perfuma Madrid con su toreo de 'cante jondo'

· El de la Puebla puso el arte y El Pana hizo el ridículo con su toreo bufo

Morante de la Puebla y su toreo artístico, con pinceladas de cante hondo y una entrega total, fue el triunfador en Vistalegre del mano a mano con El Pana y su toreo bufo. Aunque el sevillano sólo cortó una oreja, la del sobrero que regaló en séptimo lugar, perfumó Madrid con percal y pañosa.
Toros de NÚÑEZ DEL CUVILLO, el 3º sobrero en sustitución de otro devuelto por inválido; justos de presencia y flojos; cómodos de cabeza -con 4º, 6º y 7º sospechosos de pitones; nobles y encastados en general. EL PANA; silencio; silencio; pitos. MORANTE DE LA PUEBLA: ovación tras aviso; silencio; ovación; oreja. Plaza de Vistalegre. 29 de febrero. Casi lleno.

Uno parecía, afortunadamente para la fiesta, la reedición de Rafael de Paula. El otro, por desgracia, la de Manuel Benítez 'El Cordobés'. Así, burla burlando en este mano a mano ficticio, y no pedido por nadie, de dos coletudos en las antítesis transcurrió la tarde noche del viernes en la que Madrid se perfumó con el arte  y pellizcos de cante jondo de uno. Naturalmente, Morante de la Puebla.

Y también, en mezcolanza con el anterior, se oreó un olor nauseabundo con el toreo bufo del otro. Naturalmente, Rodolfo Rodríguez 'ElPana', un veteranísimo mexicano desconocido por estos lares que suerte tuvo de que los espectadores se lo tomaron a rechifla y prefirieran divertirse con su heterodoxia y destoreo, peor, mucho  que el de 'El Cordobés', en un lote que tuvo mejor comportamiento y posibilidades que el de Morante.

Eso sí, todos ellos justísimos de fuerzas -el tercero fue devuelto por supina invalidez-, aunque con el preciado don de la casta en general. Eso sí, todos justísimos  de pitones, aunque 'sólo' tres sospechosos de manipulación artificial; eso sí, no descarada. Lo cual resta algo de valor a lo que el torero, léase Morante, les realizó.

Acontece que cuando el arte es puro, cuando la magia flota en las verónicas, medias y chicuelinas -como las que cascabeleó toda la tarde y sobre todo a primero y último- te olvidas (casi) del resto. Acontece que cuando, además de entrega y responsabilidad, el coletudo, Morante en este caso, se 'rompe' a torear también con la pañosa, te olvidas (casi) del resto.

Acontece que cuando el coletudo, Morante en este caso, no se trae las faenas preparadas, sino que deja volar su improvisación, tantas veces preñada de pasión y magia, te olvidas (casi) del resto. Y, si el matador se rompe la cintura con su toreo de cante jondo, el espectador se rompe el alma de admirarlo.

Poco importan en este caso las estadísticas. Poco. O Nada. Si el de la Puebla sólo echó una oreja en su esportón, justo premio a su más límpida e intensa labor en el sobrero séptimo que regaló -y al que banderilleó también-, fue porque no pudo redondear por la flojera del cuarto o por los fallos a espadas con segundo, sexto e incluso este sobrero, al que despenó de un feo sartenazo.

Mas lo fundamental es que Morante, cada día más parecido al Paula, pero con infinitas dosis más de valor, capacidad lidiadora y deontología, ha vuelto parece que a tope. Y sigue siendo distinto a los pegapases que abundan en cantidades industriales. Ojalá aguante así toda la temporada. Falta nos hace.
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