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Paz... ¿con quién?

Paz... ¿con quién?

A Chávez no le quedó más remedio (y a regañadientes) que darle un abrazo a Uribe. Al día siguiente ofrecía la "normalización" de las relaciones con Colombia

 

El Presidente ofrecía el viernes ser el mas pacifista del continente. Tal vez para decir que Uribe era el "guerrerista". Tanto énfasis hizo que Leonel Fernández le tomó la palabra y la llevo a hechos: "Si tanto quieren la paz, dense la mano". A Chávez no le quedó más remedio (y a regañadientes) que darle un abrazo a Uribe. Al día siguiente ofrecía la "normalización" de las relaciones con Colombia. Todo eso está muy bien y es plausible, pero ¿qué pasa de puertas adentro cuando se le exige que fomente el entendimiento, la paz, la concordia, la justicia, la tolerancia, la lucha contra la inseguridad, la corrupción, el desabastecimiento y un largo etc. que a diario se le hacen? Hacia adentro se nos ofrecen batallas, confrontación, amenazas de expropiación, guerra contra las instituciones que lo cuestionan (universidades, Iglesia, empresarios), inhabilitaciones a los adversarios que cuentan con el favor popular... ¿Cómo creer entonces que lo que quiere es la paz? ¿La paz con quién? ¿Con Uribe? ¿Con los exportadores colombianos que envían alimentos? ¿Con la comunidad internacional?

¿Cuántas veces lo hemos visto en plan de cordero arrepentido? ¿Cuántas veces se nos ha vuelto a presentar como el líder de una revolución armada, amenazando a sus compatriotas con hacerle la vida imposible si no siguen sus deseos y caprichos? Muchos de esos caprichos, producto de alguna noche de insomnio, han terminado en estrepitosos fracasos: las empresas de cogestión, los fundos zamoranos, los núcleos endógenos, la Universidad Bolivariana...

La principal guerra del Gobierno debe ser contra la improvisación. Todo es producto de euforias emocionales. Por un impulso se sale de la CAN, se anuncia la suspensión de envíos de combustible a EEUU, se rompe con Colombia, se restablecen esas relaciones¿ todo eso sin pensar en los huesos y vidrios rotos que van quedando en el camino.

Piense mejor antes de hacer anuncios, porque todavía hay gente que cree que lo que dice, lo dice en serio.

Unai Amenábar
Periodista
[email protected]

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