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Abogada de Derechos Humanos

Piden al Ejército cooperación para ubicar los restos de 17 desaparecidos

Piden al Ejército cooperación para ubicar los restos de 17 desaparecidos

miércoles 17 de enero de 2007, 03:56h
Desde el pasado sábado, geólogos y arqueólogos buscan sin éxito en las inmediaciones del Lago Rapel, a 67 kilómetros al suroeste de Santiago, el lugar donde fueron sepultados los cadáveres de las víctimas, que eran partidarios del gobierno de Salvador Allende (1970-1973).

(EFE).-La abogada Pamela Pereira pidió hoy al Ejército chileno todos los datos que tenga sobre el lugar donde fueron enterrados los cuerpos de 17 campesinos que fueron apresados y ejecutados por militares en octubre de 1973.

"Espero realmente cooperación del Ejército, porque si no hay esa cooperación esto puede ser muy tortuoso, muy dramático, muy prolongado, con un daño a las familias enorme", dijo la abogada de derechos humanos en declaraciones a Radio Cooperativa.

Después de 33 años de silencio, el ex coronel del Ejército Andrés Magaña reveló hace unas semanas a la justicia el lugar donde fueron enterrados los 17 campesinos de la localidad rural de Paine, a 57 kilómetros al sur de Santiago.

Las diligencias las encabeza la jueza Virginia Rivera, a quien Magaña en una reciente nueva confesión al parecer señaló que los cuerpos fueron desenterrados en 1978 y se presume que fueron lanzados al mar.

Sin embargo, la magistrada decidió continuar las excavaciones para ver si es posible hallar restos óseos que pudieron haber quedado en el lugar, como sucedió en casos similares.

"Esto es muy dramático. Las familias de Paine una y otra vez han sido golpeadas por informaciones erróneas en relación con el tema", dijo la abogada chilena.

"Espero que (el Ejército) por la forma que sea entregue información. No espero que hagan ninguna ceremonia oficial", dijo Pereira, cuyo padre desapareció en 1973 y podría ser uno de los 17 enterrados en las inmediaciones del Lago Rapel.

La abogada confirmó que el Ejército exhumó unos cuerpos en 1978 y aseveró que, según la propia confesión de Magaña, las autoridades sabían con anterioridad el paradero de las víctimas.

"En la declaración de confesión, Magaña reconoce haberle entregado esa información inmediatamente (después) de ocurrida, mapa incluido, al propio mando institucional del ejército", afirmó.

La abogada agregó que "incluso estaban los mapas puestos, con los lugares, y él marcó en ese mapa donde los habían enterrado".

Pereira indicó que espera poder conversar sobre estos temas con el comandante en jefe del ejército, general Ricardo Izurieta.

Hasta el lugar de las excavaciones han llegado miembros de la agrupación de familiares de las víctimas de Paine, personal de la Brigada de Asuntos Especiales y Derechos Humanos de la policía civil y del Programa de Derechos Humanos del Ministerio del Interior. EFE
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