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El fantasma del neo-comunismo

El fantasma del neo-comunismo

El fantasma del neo-comunismo, ese espantajo que tiene nueve años asustando a Venezuela, obscenamente contonea sus hombros y caderas, acelera el paso, atropellando la voluntad popular, para imponerse. El empeño de torcerle el cuello a la Constitución, no cesa. El Jefe de la “revolución” no se da por vencido. Palmo a palmo sigue los pasos de Fidel Castro. Diligente, se encamina hacia el único sistema de gobierno, que le garantiza la perpetuidad en el mando, que es todo lo que él ansía.

 

Es la primera vez, que un gobierno no gobierna con los venezolanos y para los venezolanos: cubanos comunistas desplazan de sus empleos, a los criollos; el gobernante recibe pautas de un gobierno foráneo y de una izquierda radical, atrincherada en el Foro de Sao Paulo. Por primera vez, un mandatario mantiene desprotegidas las fronteras y hace pactos con  movimientos subversivos y países forajidos.  ¡Jamás!... ningún gobierno civil o militar, democrático o dictatorial, puso en riesgo la soberanía y la seguridad del Estado. Tampoco, avergonzó a Venezuela con conflictos internacionales, ni irrespetó tratados y acuerdos refrendados. Nunca antes, conocimos de racionamientos de alimentos y de combustibles.

 

El infalible, aspira convertir a la América Latina en un cuartel y a sus mandatarios en sus subalternos. Da órdenes y espera ser obedecido, por los gobiernos beneficiarios del petróleo de los venezolanos, que le sirven de cortejo y coadyuvan a chuparle la sangre a Venezuela.  A los que se niegan a sus pretensiones, los castiga, con la salida de organizaciones regionales, sembrando incertidumbre en el intercambio comercial y menoscabando, el desarrollo de las empresas comerciales. Sin sentimiento alguno, pone en riesgo el empleo de miles de trabajadores. ¿Qué le importan esas “nimiedades”, al futuro General en Jefe, de los Ejércitos del Sur?...

 

Para conmemorar un aniversario más del regreso a Miraflores, el  renunciante del 11 de Abril, arma un parapeto y de allí se dirige a un público, que asiste obligado por el “bozal de arepas”. Los organizadores para atraer público, colocan diversos escenarios musicales, repartos de comida y de licores. A pesar de toda esa parafernalia, la asistencia es notoriamente escasa. En su larguísima alocución, mezcla a Bolívar, con Fidel y Trotsky, intentando emborrachar a un pueblo, que está harto de sus espectáculos.

 

Menospreciando la decisión de los ciudadanos, impone por decretos-leyes sus propuestas de reforma constitucional, electoralmente rechazadas. Se prepara, para controlar e intimidar a los que disienten del neo-comunismo, decretando la Ley de Policía Nacional, con parentesco consanguíneo con la ley cubana. Aplicando y exhibiendo una desconocida “Constitución Roja” (inventada por él y para él) y violando el art. 328 de la Constitución VIGENTE, integra a la FAN un quinto componente: la milicia. 

 

En su delirio de nuevo acaudalado, compite con la Nación más rica y poderosa, regalando toneladas de alimentos a Haití, mientras se los raciona a los venezolanos. Con el déficit de azúcar y el racionamiento de la misma, que sufre el país, a pequeños y a medianos productores de caña de azúcar, les interviene y militariza tierras en plena producción. Estatiza la Siderúrgica del Orinoco y a las empresas cementeras, exitosas y solventes, que ahora pasarán a ser administradas por la ineptitud, la incapacidad y la rapiña. Sus trabajadores, pasarán a ser “clientes” del partido oficial, para rellenar los espacios hoy vacíos, en los actos proselitistas. La anarquía, descaradamente exhibe sus armas de guerra, en las manos de los encapuchados de la barriada del “23 de Enero”. Las autoridades, ante los hechos, cierran los ojos, ya que los anárquicos son defensores de la “revolución”. ¿Controles, intervenciones, confiscaciones, arbitrariedades, no configuran acaso un Estado totalitario?...

 

¡Totalitario y militarista!.. Más de cuarenta uniformados ocupan altos cargos en la Administración Pública. Es la “nueva casta”, de charreteras golpistas de la democracia, que han desplazado a los civiles y tienen al país “patas arriba”.

 

El mandatario airado por su debilitada popularidad, retoma el látigo, para provocar a un pueblo, que ya no asustan sus abusos de poder, ni mucho menos sus intemperancias y que está dispuesto a defender “la norma suprema, fundamento del ordenamiento jurídico”. ¡Candidatos, la prioridad es Venezuela!

 

Myriam Obadía
Abogada venezolana
[email protected]

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