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Alter Bridge, cosa fina

Alter Bridge llegan desde Florida, EEUU, a Madrid en la gira presentación de su no tan nuevo álbum “Blackbird” [9 Octubre 2007 - Universal Republic Records]
Con una hora de retraso debido a, según fuentes de la sala, “pruebas de sonido de última hora”, se abrían las puertas de la Sala de conciertos Heineken sita en la madrileña calle de Princesa. El otrora centro neurálgico del pijerío capitalino se preparaba para recibir la enorme cola que perillas descontroladas, gorras y camisetas negras disponían impacientes; un tanto hartos de chupar acera con sus entradas a 26 euros ya muy sobadas.

Una vez dentro, con el recinto lleno al 80% de su capacidad, los incondicionales del grupo Orlandino estaban listos para suscribir a saltos altas dosis de Hard Rock alternativo con tintes post-grunge… aún estoy intentando averiguar si un lunes es un buen día o no para un concierto de este pelo.

Todo en orden. Sin teloneros -¿para qué?- comenzaba el guitarreo, brazos en alto y mucho fan total para un grupo poco conocido que comenzó su andadura en 2004. Quizá porque Alter Bridge son, ni más ni menos, que los ex miembros (excepto el cantante) de Creed [1995-2004], banda que partió la pana a finales de los 90 con temas con vocación de himno, mucha potencia y mensaje cuasi religioso apoyados en la voz de Scott Stapp, que a mí personalmente me molaba y que otros, en cambio, le acusaban de imitar a Eddie Vedder de Pearl Jam.

Con este panorama, el cantante Myles Kennedy (ex vocalista de “The Mayfield Four”) desgranó el nuevo y el antiguo álbum con un gran chorro de voz bien sostenido y modulado, aunque, a mi gusto, un tanto agudo de más, apoyado instrumentalmente por auténticos profesionales con mucho oficio que desplegaron un sonido gigante y solido, sin florituras pero con maestría. Un 10 para Mark Tremonti y Scott Phillips, guitarra y percusión respectivamente. La cosa duró 14 temas incluyendo alguna baladita `bluf´, un clímax con el tema “Open your Eyes” y un rápido y meramente institucional  “que me voy, que vuelvo” previo a los bises.

 A veces se hacía sonoramente evidente que estos tipos acostumbran a llenar estadios en su tierra natal, ya que, aunque “las pruebas de sonido de última hora” parece que dieron resultado, la sala y sus vatios se les quedaban muy pequeños a estos asépticos  profesionales rockeros, y al final  eché de menos un estadio y un cielo y me quedé un tanto frío, o tibio que no sé que es peor.

Total, todo muy pro pero muy de libro, me gustaban más las melodías de Creed y su cantante místico… Les dejo con unos datos a modo de bonus:  el mini de cerveza 12 euros, las camisetas a 25 y de cada 10 asistentes al concierto 3,5 eran mujeres lo que no está mal para un banda Hard Rock alternativo con tintes post-grunge.

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