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Gallardón inaugura un curso en El Escorial dedicado a Enrique Tierno Galván

 “Los hombres más fascinantes son aquellos que en realidad han sido muchos hombres”. Con estas palabras ha iniciado el alcalde de la Ciudad de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, su intervención sobre Enrique Tierno Galván, cuya figura es objeto de análisis y reflexión en un curso de verano de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), en El Escorial.
Tras definir a Tierno Galván como “el icono de un tiempo y un lugar: el Madrid de la Transición”, Ruiz-Gallardón repasó las múltiples facetas y recorridos vitales del que fuera el primer regidor democrático de la capital en las primeras elecciones municipales en 1979.

De su perfil académico destacó su obra “El tacitismo en las doctrinas políticas del Siglo de Oro español”, una serie de estudios sobre Hume, Nietszsche, Bodin, el funcionalismo europeo, o las conocidas “Notas sobre el Barroco”, a los que hay que sumar sus reflexiones y traducciones sobre materias tan diversas como el derecho, la filosofía, la política, la historia, la literatura y la sociología. Todo ello da cuenta de la erudición del ‘viejo profesor” que supo llevar “el prestigio de la cultura y la inteligencia a la Alcaldía”, subrayó Ruiz-Gallardón. El seminario sobre Tierno Galván, dirigido por el catedrático de Derecho Constitucional de la UAM, Antonio Rovira, cuenta con la financiación del Ayuntamiento de Madrid, que también está colaborando en la preparación en seis tomos de sus obras completas.

Respecto a su trayectoria política citó la fundación del Partido Socialista del Interior, luego llamado Popular, y su participación en la creación de la Junta Democrática de España. “La posibilidad de hacer política en libertad a partir de 1975 se sobrepuso a cualquier veleidad intelectual”, apuntó el alcalde, quien definió a Tierno como un político “con sentido práctico”. “Fue en el Ayuntamiento de Madrid”, recordó, “cuando las exigencias inmediatas de la realidad le pusieron ante la urgencia de la acción, que es la prueba de fuego que debe pasar todo político”.

Coincidencias
En el ámbito municipal su labor más notable como alcalde fue, en palabras de Ruiz-Gallardón, “fijar algunos temas por los que luego iba a discurrir la vida local”. Y puso como ejemplos el desmantelamiento del paso elevado de Atocha, porque supuso “devolver a los madrileños un espacio público amplio y un elemento de identidad fundamental”. Con iniciativas de esta índole, apuntó, se fue rescatando el Madrid originario que había quedado sepultado bajo los excesos del desarrollismo y sus falsas formas de progreso.

El interés que mostró Tierno Galván por recuperar el Manzanares con su famosa propuesta de poner patos en el río tenía un objetivo: “recordar a los que vendríamos después que Madrid tiene un río que merece ser recuperado y disfrutado por los ciudadanos, y que el tráfico no puede arrebatarles lo que, desde la fundación de la ciudad, es un rasgo característico de ésta”. En ambos casos, acentuó Ruiz-Gallardón, “podemos observar una coincidencia entre el programa que Tierno esbozó y la tarea que el actual Gobierno de la Ciudad impulsa”. Otro punto de afinidad es la proyección exterior de la ciudad, que “él comenzó a fomentar en un plano sobre todo institucional, y que nosotros queremos reforzar también en el económico, turístico y cultural”.

Bandos y la Movida
De sus aciertos también incidió en la capacidad que tuvo de “ver la agenda”, y que para Gallardón es “una de las habilidades más necesarias y al tiempo más difíciles que un buen político debe acreditar”.
Alabó su capacidad de comprender que Madrid tiene una personalidad propia que “no se agota en la capitalidad política del Estado, sino que merece desarrollarse y prosperar por sí misma”. Esa intuición explica su capacidad para relacionarse con los madrileños y verlos como “los integrantes de una sociedad viva y potencialmente emprendedora”. Rememoró sus célebres bandos, dotados de una mezcla muy meditada de arcaísmo de fondo y de modernidad en el planteamiento, y su capacidad de identificación con la Movida.

Ruiz-Gallardón coincidió con Tierno Galván en el Ayuntamiento de Madrid entre 1983 y 1987. De esa etapa el actual alcalde dijo que “se hacía sencillo aceptar su autoridad intelectual y su magisterio vital”. Y confesó: “de las numerosas ocasiones en que la actividad política me ha conferido el honor de tratar a personalidades de gran relevancia, aquella en que me situó cerca de él están entre las más queridas para mí”.

Anotó la generosidad de su actitud con el proceso constituyente y su “pragmatismo”. “Una cualidad”, señaló, “que hace sospechoso a quien lo practica para los guardianes de las esencias, pero que permite estar cerca de los ciudadanos y ser recordado por su contribución a resolver sus necesidades más acuciantes”. “De todos los Tiernos posibles, yo me quedo con ése”, concluyó Ruiz-Gallardón.
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