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Reunión sobre pandemias en Panamá

5 países analizan la influenza como una amenaza permanente

5 países analizan la influenza como una amenaza permanente

Representantes de Brasil, Estados Unidos, España, Taiwán y Panamá participan en la conferencia Influenza pandémica y otras Zoonosis emergentes: una amenaza permanente, que realiza el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES), en conmemoración de los 80 años de fundación de la institución en Panamá y en ella participa también la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Los temas enfocarán la influenza pandémica, la preparación antipandémica en Centroamérica, la evolución de la vigilancia virológica de la influenza en España y las perspectivas asiática sobre el manejo de casos humanos con influenza H5N1, entre otros.

El Instituto Gorgas se inauguró el 17 de agosto de 1928 con el nombre de Laboratorio Conmemorativo Gorgas como un centro de estudio de enfermedades tropicales, en honor al médico que erradicó la fiebre amarilla de las ciudades de Panamá y Colón, el estadounidense William C. Gorgas.

Pero fue el médico cubano Carlos Juan Finlay y Barrés quien por sus análisis y estudios llegó a la conclusión que la transmisión de la enfermedad se realizaba por un agente intermediario.  Con sus modestos medios fue capaz de identificar al mosquito Culex como el agente transmisor de la enfermedad. Sus estudios le llevaron a entender que era la hembra fecundada de esta especie la que transmitía la fiebre amarilla. 

En 1881 fue a Washington, D.C. como representante del Gobierno colonial ante la Conferencia Sanitaria Internacional donde presentó por primera vez su teoría de la transmisión de la fiebre amarilla por un agente intermediario, pero se abstuvo de indicar que era el mosquito. Su hipótesis fue recibida con frialdad y casi total escepticismo.

De regreso a Cuba, en junio de 1881, realizó experimentos con voluntarios y no solo comprobó su hipótesis sino que descubrió también que el individuo picado una vez por un mosquito infectado, quedaba inmunizado contra futuros ataques de la enfermedad. De ahí nació el suero contra la fiebre amarilla. En agosto de ese mismo año presentó ante la Academia de Ciencias Médicas de La Habana su trabajo de investigación.

No obstante ello, por más de 20 años los postulados del Dr. Finlay fueron ignorados y solamente después de terminada la Guerra Hispano-Cubano-Americana que el general Leonard Wood, gobernador de Cuba pidió que se probara la teoría de Finlay fue que se volvieron a revisar sus trabajos de investigación así como los exitosos experimentos que había realizado durante todos estos años.

Mientras tanto, el Dr. William Crawford Gorgas, médico militar que había tratado sin conseguirlo de erradicar la fiebre amarilla en Santiago de Cuba, fue nombrado Jefe Superior de Sanidad en La Habana en diciembre de 1898. A iniciativa de Finlay éste creó una Comisión Cubana de la Fiebre Amarilla que siguiendo las indicaciones del médico cubano hicieron guerra al mosquito y aislaron a los enfermos. En solo siete meses había desaparecido la terrible enfermedad de Cuba.

El Dr. Gorgas fue eventualmente enviado a sanear el Istmo de Panamá a fin de poder completar la construcción del canal, allí aplicó los mismos principios indicados por Finlay lo cual permitió terminar esta gran obra de ingeniería. Una placa en el propio Canal de Panamá reconoce la contribución del Dr. Carlos J. Finlay en el éxito de esta magna obra. El 15 de agosto de 1914 atravesó el primer barco del Océano Atlántico al Océano Pacífico a través del canal.

En memoria del Dr. Finlay, el 3 de diciembre fue instituido como Día del Médico en varios países de América.

 

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