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Primeras reacciones de Betancourt

"El Príncipe de Asturias es un presagio para Colombia"

Ingrid Betancourt aseguró este miércoles a la Agencia Efe que la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Concordia supone "una tarjeta de presentación que multiplica las posibilidades de acción" para ayudar a otros secuestrados, un objetivo para el que planea crear una fundación.

"El premio lo entiendo como un presagio para Colombia, como un anuncio de buenos momentos, de liberación de mis compañeros secuestrados aún la selva y de apertura de caminos para lograr que conozcamos esa paz que no conocemos desde hace demasiadas generaciones y que tanto necesitamos y anhelamos", afirmó Betancourt tras conocer en Nueva York que se le había concedido el galardón.

"Me cogió un poco por sorpresa y tuve todos los síntomas: adrenalina y el corazón latiendo, porque es como un sueño", explicó la ex candidata presidencial, que fue rehén de las FARC durante más de seis años, hasta julio pasado. Para ella, el premio tiene "un gran valor moral y simbolismo que significa muchísimo".

Con modestia apuntó que carece de "quilates" para aspirar a ese premio, y que ahora tiene "la responsabilidad de merecerlo".

Esa responsabilidad requiere, en su opinión, "trabajar para lograr esa concordia que todos soñamos, en particular los colombianos".

Para empezar a "ganarse" el premio, Betancourt anunció su intención de "trabajar para los demás, rodearme de un equipo de personas que tengan mi misma devoción y crear una fundación internacional" con el objetivo de impulsar "proyectos muy concretos".

"Necesito un equipo de personas que, con su experiencia, voluntad e inteligencia, me permita reflexionar sobre cómo ayudar en un proceso que culmine con la liberación de mis compañeros" que todavía sigue secuestrados en Colombia.

Betancourt y otro grupo de cautivos fueron liberados el 2 de julio pasado gracias a una acción militar ordenada por el presidente colombiano Álvaro Uribe, pero en manos de las FARC todavía quedan decenas.

Destacó otros casos de cautivos que le preocupan igualmente fuera de Colombia y en los que querría trabajar a través de esa futura fundación.

"Supe del caso de (la líder opositora birmana) Aung San Suu Kyi cuando estaba en la selva y me sentí muy próxima a ella. En este momento está haciendo una huelga de hambre que comenzó la semana pasada y temo mucho por su vida", apuntó.

Para la ex candidata presidencial colombiana, la líder de la oposición birmana es "la voz de una mujer que aspira a la democracia. La voz de la libertad. Tenemos que estar junto a ella y ver qué podemos hacer para ir a verla físicamente a Birmania, abrazarla, llevarle nuestro consuelo y nuestra solidaridad".

Otro tema de preocupación para la ex rehén de las FARC es Guilad Shalit, un soldado israelí en manos desde hace dos años de la milicia islamista Hamás.

"Quisiera también poder ayudarlo, porque entiendo a la familia, que me ha contactado mucho para saber cómo actuó la mía. Sé la angustia que están sintiendo, así que al menos querría aportar mi presencia y mi amor", explicó.

Por eso Betancourt reconoció necesitar "una infraestructura y compañía, porque no puedo estar sola para hacer todo lo que quiero hacer".

Aunque aún no ha decidido "cuál es el sitio más adecuado" para establecer esa fundación, apuntó que "posiblemente sea en Francia, donde he contado con muchísimo apoyo y solidaridad".

"En Francia se ha luchado por la liberación de los secuestrados en Colombia durante años, antes de que mucha gente pensara en esto", afirmó la hoy premiada, quien también valoró que "España siempre haya estado con nosotros durante estos casi siete años de cautiverio".

En Nueva York, donde viajó para participar el martes en un foro sobre víctimas del terrorismo organizado por la ONU, Betancourt asegura haberse encontrado "muchísimos españoles por la calle que me han mostrado su apoyo. Se paraban a abrazarme y nos hacíamos fotos juntos".

"Me siento muy unida a España. Allí están mis raíces y creo que soy muy amada allí", explicó Betancourt, quien disfruta estos días con su hija Melanie, que cursa estudios en Nueva York.

"Ayudarla a instalarse es también como volver a ser mamá. Estamos viviendo momentos muy lindos e intensos Melanie y yo. Las dos solitas aquí estamos muy felices de volvernos a encontrar", apuntó Betancourt, que luego retomará una "apretada agenda de viaje", que le obligará a estar "con la maleta a cuestas durante unos meses todavía".
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