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Análisis de DC sobre las primarias

A partir de ahora, la lucha por ocupar la Casa Blanca

A partir de ahora, la lucha por ocupar la Casa Blanca

Desde la colonia americana en España, nuestra colaboradora Cristina Maza Thomas analiza el proceso pre electoral en Estados Unidos.
Por la primera vez en la historia de un país afligido por la herencia de la esclavitud, un evento histórico está teniendo lugar. El joven senador afro-Americano de Illinois, Barack Obama, candidato demócrata encargado de ‘destronar’ a su contrincante la Senadora Hilary Rodham Clinton. 143 años después de que el final de la guerra civil Estadounidense hiciera ilegal la esclavitud, la enfermedad del racismo todavía afecta a la mayoría de las comunidades Norte Americanas. La falta de ayuda a la población afro-americana empobrecida  de Nueva Orleáns, victima del huracán Katrina que golpeó la ciudad en augusto de 2005, y el alto porcentaje desproporcionado de afro-americanos que residen en las cárceles de Estado Unidos por lo que muchos consideran acusaciones falsas o exageradas, son sólo dos indicios del racismo arraigado en la sociedad y en el sistema jurídico de Estados Unidos.

A pesar de estos hechos, el primer político afro-americano se postula como candidato a la Presidencia por el partido Demócrata Estadounidense, y su lema es “el Cambio”. Barak Obama pide a todos los estadounidenses de todas razas que crean en su capacidad de cambiar las políticas creadas en Washington afirmando que les representará en su lucha por conseguir el cambio, que muchos están desesperados por conseguir. Sin embargo, muchos jóvenes progresistas de Estados Unidos se preguntan si un hombre capaz de postularse como candidato a la Presidencia es también capaz de ofrecer más que un mantenimiento del status quo.

El futuro de los jóvenes

El futuro de los jóvenes Americanos es cada día más precario. Muchos, con la carga de miles de dólares en deudas cuando terminen sus carreras universitarias, luchan por encontrar un empleo en una economía que está sufriendo. La crisis de las hipotecas, provocada por los préstamos predatorios del mercado suprime y la incapacidad de muchos ciudadanos de pagar su hipoteca, junto con los mil millones de dólares gastados en la brutal y prolongada guerra de Irak, han provocado una recesión económica seria.

Asimismo, el seguro médico privado, que funciona como un negocio en Estados Unidos con la intención de rendir beneficios, está fuera del alcance de un gran porcentaje de la población americana que no tiene los recursos para pagarlo. Casi un tercio de la población estadounidense no tiene seguro médico, y según la Coalición Nacional de Seguro Médico (National Coalition on Healthcare), con base en Washington, D.C, el 29.3% de la población entre 18-24 años de edad no tiene seguro médico. La política internacional de Estados Unidos, puesta de relieve para muchos jóvenes americanos después del comienzo de la guerra en Irak, es una de las más detestadas del mundo. Los jóvenes expresan cada vez más sentimientos de vergüenza y rabia por la política internacional de su país. Los candidatos presidenciales demócratas de 2008 son muy concientes de estos asuntos y ofrecen sus soluciones. ¿Pero son capaces las mismas de cambiar los problemas endémicos y fundamentales del sistema político de Estados Unidos? ¿Son las mismas soluciones buscadas por los jóvenes y progresistas Estadounidenses? Muchos contestarían que no.



En los Estados Unidos, un país representado en el mundo como un ejemplo de la democracia y la libertad de expresión, los políticos demócratas son constantemente atacados por las fuerzas de la derecha. Como resultado, se ven obligados a girar sus posiciones políticas hacia la derecha para mantener su “legitimidad” como políticos. Si los políticos demócratas no defienden a la hegemonía militar estadounidense en el extranjero, o no promocionan el libre mercado, son brutalmente atacados por sus compañeros y por las fuentes de comunicación  (controladas por las grandes corporaciones y muchas veces vinculadas a políticos de la derecha) por ser débiles, poco patrióticos, o radicalmente de izquierdas. Para ganar votos y contar con el apoyo de sus compañeros republicanos, los demócratas tienen que aplacar constantemente a los elementos de la derecha.

Mientras tanto, basan su legitimidad con los jóvenes progresistas en el hecho de que son los candidatos menos malos de la plétora de malas opciones por quien votar. Como dijo un profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Pennsylvania en un articulo titulado “Sitting this one out”, “Es un error esperar más de los funcionarios elegidos que ser portadores de todas las presiones políticas que sienten que se ejercen sobre ellos”. En efecto, las muchas presiones ejercidas sobre los candidatos presidenciales demócratas aseguran que las alternativas al actual sistema político no pueden darse y no existirán en las elecciones presidenciales de este año. Como no hubo en los años anteriores. Para ganar las elecciones es imperativo mantener el status quo, y la campaña de Obama con su línea del Cambio no es excepción.

En muchos casos, la presión ejercido sobre los políticos americanos proviene de los miembros de los lobby y los grupos de interés especial. Por esa razón, un seguro médico público no es ni siquiera una posibilidad en la mesa en Estados Unidos, a pesar del hecho de que el sistema de salud de Estados Unidos cuesta el doble que los sistemas públicos de otros países  desarrollados. Las empresas de seguro médico privado influyen mucho en las políticas de Estados Unidos. En su página web, Obama intenta a diferenciarse de los otros políticos sosteniendo que su campaña no acepta donaciones de miembros de los lobby. Asegura que puede escuchar las exigencias del pueblo, en lugar de las de los donantes del lobby. Sin embargo, durante su época trabajando como senador en el estado de Illinois, Obama trataba con los miembros de los lobby del seguro médico privado mientras trabajaba en el proyecto de ley El Acto de la Justicia del Seguro Médico (The Health Care Justice Act). Respondiendo a las preocupaciones de las empresas de seguro médico privado en cuanto que el proyecto de ley se podía transformar en una versión del seguro médico público, Obama cambió el proyecto para que fuese más aceptable para estas empresas. Por el simple hecho de que los políticos como Obama no estén dispuestos a enfrentarse con los miembros de los lobby del seguro médico privado, el seguro médico público se ve como una imposibilidad en Estados Unidos a pesar del hecho de que las encuestas demuestran que la mayoría de la población norteamericana está a favor de él.

Incluso si Obama no hubiera atendido a las preocupaciones de los miembros de los lobby del seguro médico privado, entre las cinco grandes corporaciones que han donado más dinero a la campaña política de Obama está la corporación energética Exelon Corps, una empresa que especializa en la energía nuclear. Al igual que los miembros de los lobby, las grandes corporaciones que donan fondos a las campañas políticas tienen mucha influencia sobre las políticas de los Estados Unidos.

Exigencias del pueblo americano

Obama sostiene que va a hacer caso a las exigencias del pueblo americano, pero cuando el pueblo está harto de los efectos de la energía nuclear que perjudican el medio ambiente, ¿ a quién va a hacer caso Obama, al pueblo o a la corporación que donó 299,011 de dólares a su campaña política? Obama es uno de los políticos astutos que sabe como adoptar un balance entre los deseos de los votantes y las presiones externas. Sabiendo que más del 50% de la población estadounidense quiere que las tropas americanas se retiren de Irak, promete tomar medidas para terminar esta guerra. Mientras tanto, seguía votando para financiar la guerra durante todos sus años trabajando en el Senado. Asimismo, muestra su retórica contra la guerra para ganar el apoyo de la mayoría de los Demócratas que se oponen a la misma, y luego pronuncia discursos en que afirma, “ Ningún Presidente debe vacilar ante la posibilidad de usar la fuerza, unilateralmente si es necesario, para protegernos a nosotros y a nuestros intereses vitales cuando estemos amenazados inminentemente”. Nadie pregunta qué califica exactamente como una amenaza inminente, pero este lenguaje ambiguo deja a Obama la opción de no cumplir con sus promesas de terminar la guerra y retirar las tropas de Irak.

En un país en que la presión partidaria y el dinero de los lobby significa más que los deseos del pueblo que vota, ¿ qué candidato va a atender los asuntos que les importan a los jóvenes progresistas estadounidenses? ¿Qué candidato va a discutir la guerra ilegal de Irak y el sistema de seguro médico privado que intenta a beneficiarse del pueblo? ¿Qué candidato va a castigar a los responsables de la prestación predatoria? ¿Qué candidato puede construir un país de que los estadounidenses, preocupados por sus futuros y el de su país, pueden estar orgullosos? Si un candidato así existe, es muy poco probable que pudiera ganar las elecciones primarias, y menos la Presidencia.


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Cristina Maza estudió Ciencias Políticas en la Universidad The Evergreen State College en Olympia, Washington EE.UU. Desde 2000 colaboraba con varios movimientos sociales y políticos en Estados Unidos contra la guerra en Irak y la política exterior de la administración Bush. Actualmente reside en Madrid.
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