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'La escuela de los vicios' (patrios) recala en el Nuevo Apolo de Madrid

'La escuela de los vicios' (patrios) recala en el Nuevo Apolo de Madrid

Decía Hamlet a Polonio que "...Más os valdría un mal epitafio después de la muerte que los maliciosos epítetos de los comediantes durante vuestra vida...".  Y epítetos no faltan para ministros, magistrados y banqueros sin escrúpulos de todo  tipo y pelaje que ha habido en  España durante los más de cuatro siglos  que han transcurrido desde que don Francisco de Quevedo y Villegas pariera "La escuela de los vicios".
 
 Ahora, en este verano ibérico en el que  los españoles (ya  sea desde la playa, el porche del pueblo o la cola del paro) han asistido atónitos a la pública declaración del molt honorable  Jordi Pujol, que ha confesado un continuado (34 años) fraude fiscal de él y su familia por evadir capital al extranjero, viene como anillo al dedo  esta "escuela"  para que sabios y profanos  conozcan  los mecanismos  que regulan   la  picaresca patria , que tantos y   tan modélicos  pillos , pícaros y truhanes   ha dado  para gloria de sus bolsillos   y vaciado  de los de los demás.
 
Pujol habría desbancado, sin duda alguna, al diablo de esta escuela quevedesca, capaz de hacer bachilleres, licenciados, doctores, catedráticos y hasta ministros y magistrados de los dos más tontos del pueblo. A este  cotidiano espectáculo  que cíclica  e inexorablemente  se da en la vieja piel de toro, asistimos desde  el viernes pasado y hasta finales de agosto, durante todos los fines de semana  en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid, en donde  un cautivador diablo espera a dos necios para  enseñarles con su 'escuela de los vicios'. Tan original  propuesta es lo que constituye el montaje de Morfeo Teatro basado en las sátiras y discursos políticos del Siglo de Oro español, centrándose en la irreverencia de Francisco de Quevedo. Mayte Bona (delicioso diablo), Francisco Negro y   Felipe Santiago (los dos necios que cautiva el diablo  con su 'escuela de los vicios', la única donde los alumnos, en lugar de pagar,  cobran por aprender).
 
Bajo la dirección de Francisco Negro y con los tres actores  permanentemente  en el escenario durante los 90 minutos  que aproximadamente dura la obra, asistimos  a la fiesta de la palabra, al  examen certero   de nuestros usos y costumbres, a la crítica  satírica de   cuanto vemos  en nuestra vida pública  -con  tan honrosas  como  escasas  excepciones- desde hace ya la friolera de  cuatro siglos.
 
Tan elementales  como mortíferos dardos le bastan  a Morfeo Teatro para mantener  al público atento, reflexivo  y crítico, sin necesidad de recurrir  a  intrincados  recursos dramáticos,  de iluminación o de sonido  -que, existiendo,  están siempre al servicio  de la palabra- para  remover  la conciencia del espectador  con  personajes y  nombres  de nuestra historia  más o menos reciente, llegando  hasta  el jardín  mismo de nuestros días  en  el que personajes  tan   presuntamente  dignos  y honorables  como   don Jordi Pujol, acaban  teniendo que confesar  sus   andanzas  reiteradas y continuadas   al margen de la ley.
 
Por cierto, que  vino también a nuestra memoria aquel "Ubú president"  que, a mediados de los 90 del siglo pasado,  se   instaló en el mismo escenario que esta "escuela de los vicios" para  denunciar  al ya doblemente  aludido político catalán   con las únicas armas del  humor, la sátira y el sarcasmo a fin de compensar la prepotencia del personaje...Claro, que  a Albert  Boadella  ese ejercicio  le ha costado  caro: abandonar  su Cataluña  natal para afincarse   en Madrid. Muchos dicen que no hay mal que por bien no venga. Damos fé de ello.
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