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Lo que nos jugamos en las negociaciones comerciales UE-India

Lo que nos jugamos en las negociaciones comerciales UE-India

Con vistas a la Cumbre India-Unión Europea que se celebra hoy viernes 10 de febrero de 2012 en Nueva Delhi, y que debe establecer un mapa de ruta para concluir el acuerdo de libre comercio, la organización médico-humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) quiere llamar la atención sobre las perjudiciales disposiciones previstas en los capítulos de Propiedad Intelectual y de Inversión del citado tratado, así como las nefastas consecuencias que ello tendría en el acceso a medicamentos esenciales asequibles tanto en India como en el mundo en desarrollo. India tiene un papel fundamental en el suministro de las versiones genéricas asequibles de medicamentos esenciales que se utilizan en los países pobres.

Resulta por tanto fundamental que no se levanten nuevas barreras que amenacen el acceso a fármacos genéricos procedentes de este país. MSF, por ejemplo, depende de los medicamentos antirretrovirales indios para tratar a cerca de 180.000 pacientes en sus proyectos de VIH/sida en 20 países, así como para sus programas de tratamiento de otras patologías como la tuberculosis o la malaria El primer motivo de preocupación es la exclusividad de datos. Tanto MSF como otras organizaciones y proveedores de salud acogimos con satisfacción las declaraciones realizadas en marzo de 2011 por el Gobierno indio en contra de la introducción de esta disposición.

 La exclusividad supone que, independientemente de si un medicamento ha merecido la patente, e independientemente también de que esta siga vigente, el registro de versiones genéricas obliga a sus fabricantes a realizar sus propias pruebas de seguridad y eficacia, es decir, a repetir ensayos clínicos ya realizados. Esto lleva años y requiere además unos recursos de los que las compañías de genéricos no suelen disponer. Pero lo más importante es que esto supone retener medicamentos que ya se han demostrado eficaces y seguros sólo para retrasar el registro de su versión genérica. Esto, cuando menos, es poco ético. La exclusividad de datos es en realidad un vericueto para establecer y mantener el monopolio de un medicamento, ya que amplía los periodos de patentes incluso cuando estas han expirado, o permiten derechos de exclusividad sobre medicamentos que no han conseguido tal patente. Y al frenar la competencia de los genéricos, los precios se mantienen tan altos que estos fármacos son inaccesibles.

Y les pondré un ejemplo: la exclusividad de datos incluida en el acuerdo de libre comercio entre Estados Unidos y Jordania de 2001 retrasó el registro de las versiones genéricas del 79% de los medicamentos en los cinco años siguientes. Sin la competencia de los genéricos, durante ese periodo Jordania se gastó en medicamentos entre 6,3 y 22 millones de dólares más que si hubiera tenido a su disposición fármacos genéricos. La UE asegura que ya no reclama exclusividad de datos, pero esta es la postura oficial: a puerta cerrada, sigue presionando a India para que cambie su legislación. La Unión Europea debe respetar sus compromisos y retirar definitivamente esta medida de la mesa de negociación. E instamos al Gobierno indio a mantener la firmeza en este punto, tanto en este como en futuros acuerdos de libre comercio, como el que está negociando en la actualidad con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA por sus siglas en inglés).

Por otra parte, instamos a India a mantener la firmeza en otras disposiciones preocupantes, como las medidas de refuerzo de la propiedad intelectual. El texto propuesto por la Comisión Europea va mucho más allá de lo que ya ha sido acordado e implementado por India bajo el Acuerdo de la Organización Mundial de Comercio sobre Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC). Las medidas propuestas por la UE suponen que medicamentos esenciales para la vida podrán ser bloqueados o destruidos en las fronteras indias, bajo la mera alegación de que tales fármacos infringen derechos de patente o de marca. Incluso, por ejemplo, si simplemente la etiqueta se parece a la del producto original. La justificación habitual es que esto protege a los pacientes de los medicamentos falsificados, pero en realidad son cuestiones bien diferentes y estas medidas no van a tener impacto alguno en mejorar la seguridad de los fármacos. Lo que sí tendrá es un efecto muy negativo en el acceso de los pacientes a tratamiento, tal como han evidenciado las recientes incautaciones de genéricos indios en países europeos.

El impacto de estas incautaciones tendrá un efecto directo en las personas que esperan la llegada de estos medicamentos en los numerosos países que no tienen capacidad productiva. Además, las medidas propuestas por la UE extienden la responsabilidad a terceras partes, incluyendo en las posibles sanciones (y sometiendo a la amenaza de encausamiento judicial) a los proveedores de ingredientes activos farmacéuticos, a los distribuidores y a agentes proveedores de salud como MSF, e incluso a financiadores de programas de salud pública y a las autoridades reguladoras del medicamento. En tercer lugar, resulta preocupante el capítulo de inversiones, que la UE quiere imponer con el fin de ampliar el alcance del tratado comercial. Estas disposiciones permitirían a las compañías farmacéuticas sortear el circuito judicial indio y negociar a puerta cerrada con el gobierno, en comisiones de arbitraje secretas que, además de dirimir los casos, decidirían sobre cuantiosas indemnizaciones por daños. Existen antecedentes en los acuerdos de libre comercio cerrados por la Unión Europea con otros países, que han llevado a empresas privadas a denunciar a gobiernos para forzar la retirada de políticas de salud pública.

En la actualidad, la tabacalera Philip Morris está utilizando las normas de inversión previstas en tratados comerciales para demandar a Uruguay y Australia por promulgar leyes antitabaco que prohíben la publicidad distintiva de marca en las cajetillas de cigarrillos. India produce los medicamentos genéricos de calidad que gobiernos, agencias de Naciones Unidas y organizaciones como MSF utilizan para tratar a pacientes en países sin recursos en todo el mundo. Gracias a la competencia de los genéricos indios, el precio de los antirretrovirales de primera línea se redujo en un 99% en la última década, pasando de los 10.000 dólares por paciente y año a apenas 150 en la actualidad. Y este abaratamiento es uno de los factores que ha permitido salvar la vida de los 6,6 millones de pacientes de VIH/sida que hoy están en tratamiento en los países en desarrollo.

India ya ha demostrado que está preparada para mantener la firmeza ante las demandas de la Unión Europea. Ahora que las negociaciones llegan a término, instamos a India a mantenerse vigilante y a comprometerse con la continuidad de la producción de genéricos. A ambas partes no me queda más que recordarles las palabras de Mundrika Gahlot, representante de la organización Delhi Network of Positive People, que hoy se manifestaba en Delhi al lado de miles de personas con VIH/sida: "La decisión de si vivimos o morimos no debería estar en manos de negociadores comerciales".

(*) José Antonio Bastos es el Presidente de Médicos Sin Fronteras (MSF)
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