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El viento condicionó las labores de la terna, pero Chacón y Cortés debieron estar mejor

Juan Leal muletea de rodillas al toro que después le hirió
Juan Leal muletea de rodillas al toro que después le hirió (Foto: Plaza1)

El francés, cuyo valor impresionó al público al volver herido a la cara del toro, sufre una cornada de 25 centímetros en región perianal

Un valeroso Juan Leal cambió una grave cornada ante su primer enemigo por una oreja del mismo que recibió antes de entrar a la enfermería. El percance resblandeció al cotarro, sobre todo porque el francés, visiblemente herido y con parte de la taleguilla ensangrentada, volvió a la cara del animal, y pasó a los dominios del doctor García Padrós con el trofeo en la mano. Un fortísimo viento dificultó a los coletudos y es un atenuante a su flojo papel frente a una corrida brava en el caballo y nobilísima a la que se le caían las orejas, lo que no lograron ni Octavio Chacón ni Javier Cortés. En el festejo de rejoneo del domingo, con sólo media entrada y toros reglamentariamente afeitados de Los Espartales, cortaron una oreja Martín Burgos, Joa Moura Junior y Joao Telles, Pérez Langa dio vuelta al ruedo y fueron ovacionados Roberto Armendáriz y Rui Fernandes.

Ureña cortó una oreja y El Juli pasó desapercibido ante descastados y flojos 'juampedros'

Apoteósica salida a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas
Apoteósica salida a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas (Foto: Plaza1)
¡Torero, torero! Coreaba en pie la afición de la catedral de la Fiesta en alabanza y gloria del catecúmeno que acababa de consagrarse con un faenón tan épico y valeroso como lírico y artístico al sexto de la celebración. David de Miranda, que confirmaba doctorado, se llama ya el nuevo cardenal de la religión laica, olorosa y flamígera que son los toros. Y de la más utópica manera: saliendo a hombros por la más soñada Puerta Grande, la de Las Ventas. En una mala corrida de Juan Pedro Domecq (y van..), se reivindicó Ureña, que cortó una oreja, y El Juli pasó de puntillas. El viento molestó toda la tarde.
Castella confirma el doctorado a Ángel Téllez en el primero de la plúmbea tarde
Castella confirma el doctorado a Ángel Téllez en el primero de la plúmbea tarde (Foto: Plaza1)

Con el encierro peor presentado de lo que va de abono, tampoco estuvieron inspirados Castella, De Justo y Téllez

Sí, ya sabemos que esto es la Fiesta de los toros. Que los bicornes ejercen de protagonistas. Y si, aparte de escasos de trapío la mitad y excesivamente cómodos de cabeza casi todos, cual los 'jandillitas' de este jueves, están ayunos de bravura, pues es difícil triunfar con ellos e incluso interesar a los sufridos espectadores. Pero no imposible, salvo que la terna de sus antagonistas, en este caso Sebastián Castella, Emilio de Justo y el toricantano Ängel Téllez, anden flojos de imaginación y con casi idéntica vulgaridad que los bureles. Total, aburrimiento generalizado salvo algunas muy pocas cositas sueltas. Y no olé.

Oreja facilonga para Simón y cariñosa despedida a El Cid, que cumplió en su adiós

Andrés Roca Rey sacado en volandas por la Puerta Grande de Las Ventas
Andrés Roca Rey sacado en volandas por la Puerta Grande de Las Ventas (Foto: Plaza1)

El peruano, que fue operado de la cornada en la pierna que le infirió su anterior enemigo, salió decidido a triunfar con el otro

La expectación con el debut del considerado actualmente como el número uno, el peruano Andrés Roca Rey, se cumplió en el último bicorne. Al que el joven torero realizó una gran y variada faena, que remató con un estoconazo. Poco importó la mansedumbre inicial del bicho, cuya codicia posterior supo meter en la muleta, y poco importó que el coletudo acababa de salir de la enfermería, donde le envió su anterior enemigo, con una cornada en el muslo derecho de 6 centímetros, de la que fue operdo con anesteia local para poder cumplir su compromiso. Y vaya si cumplió el 'Rey'. También a su manera lo hizo El Cid, que se despedía de 'su' plaza de Las Ventas, siendo muy ovacionado. E incluso López Simón, en la estadística orejera, que se llevó una facilonga. Todo ante un encierro mansote y justo de casta de Parladé -excepto el del triunfo del peruano -remendado con un sobrero de Conde de Mayalde que fue el que hirió a Roca. Pero el 'Rey', tan necesario para la Fiesta, se sobrepuso buscando y obteniendo otra Puerta Grande.

Vuelta al ruedo para Juan del Álamo y doble silencio para José Garrido

Gonzalo Caballero se duele sobre la arena, de la que no pudo levantarse, tras ser herido por su primer toro
Gonzalo Caballero se duele sobre la arena, de la que no pudo levantarse, tras ser herido por su primer toro (Foto: Plaza1)

Caballero fue herido por su primer toro con una cornada de 25 centimetros que produce destrozos en la pierna izquierda

Los tres coletudos que enfrentaron un encierro de muchas exigencias de El Pilar fueron por los aires, volteados espectacularmente por sus respectivos bicornes. Aunque para Juan del Álamo y José Garrido el percance no pasó de una paliza, para Gonzalo Caballero, prendido cuando entraba a matar al tercero tras una faena más que aseada, fue peor. El madrileño fue llevado a la enfermería donde se le apreció una cornada en la pierna izquierda de 25 centímetros, de pronóstico grave. Del Álamo dio una vuelta al ruedo y Garrido fue silenciado.

Noble encierro de Conde de Mayalde que no aprovechó como debía la terna

Rafael González muletea de rodillas a su segundo novillo, al que cortóñ una oreja
Rafael González muletea de rodillas a su segundo novillo, al que cortóñ una oreja (Foto: Plaza1)

Fernando Plaza volvió a demostrar su clase y Marcos anduvo muy vulgar toda la tarde

Una estocada de libro y una oreja de premio, como antiguamente acontecía. El protagonista fue Rafael González y su antagonista ‘Chorlito I’, el cuarto novillo de la tarde, blando, noble y justo de casta como el resto del encierro de Conde de Mayalde, que no obstante mereció en general mejor toreo de la terna. El espadazo fue el momento de mayor intensidad en un festejo más bien plano con detalles del propio González y de Fernando Plaza, pero que no redondearon, y un Marcos vulgar y que desentonó.

El domingo, deslucido festejo de rejoneo con oreja para Andy Cartagena y Sergio Galán

Uno de los relajados muletazos de Pablo Aguado al último toro de la tarde
Uno de los relajados muletazos de Pablo Aguado al último toro de la tarde (Foto: Plaza1)

Faenón del sevillano no rematado con la tizona, oreja para Ginés Marín y vuelta para Luis David en un buen encierro de Montalvo

El toreo. La utopía de la pureza del toreo. La que te llena los sentidos y te hace salir de la plaza pegando muletazos al aire. Como tantos de los espectadores que, al término de una tarde de remate perfecto al final de la misma, intentaban repetir virtualmente calle Alcalá arriba y abajo la explosión mágica del toreo que acababa de festonear Pablo Aguado, ya ídolo de Madrid, ya conquistador con semejantes armas, con el tono acendrado y eterno de su faenón al último del festejo. Qué más da que fallara a espadas. Qué más dan en este caso los despojos orejeros. Qué más da. Aguado se sube al altar de los elegidos. También destacó Ginés Marín, que cortó una oreja, y en menor medida el jovencísimo Luis David Adame en un interesante encierro de Montalvo. Menos lucimiento hubo el domingo en el primer espectáculo de rejoneo por el pésimo juego de los toros de Bohórquez. Andy Cartagena y Sergio Galán cortaron sendas orejas y Andrés Romero fue silenciado.
Una de las ajustadísimas manoletinas de Román a su primer toro
Una de las ajustadísimas manoletinas de Román a su primer toro (Foto: Plaza1)

Descastada y blanda corrida de El Tajo y La Reina, con dos devueltos por inválidos, y vuelta a la firmeza de Román

Uno no figuraba en el cartel con su apodo profesional. El otro, sí. Pero ambos echaron una mala tarde y salieron de la cátedra venteña con respectivos suspensos, aunque no ganados de forma parigual. Porque José Miguel Arroyo ‘Joselito’, propietario junto a su ex apoderado y ex mentor Enrique Martín Arranz, de las divisas de El Tajo y La Reina, mandó un encierro guapo de cara pero ayuno de bravura y casta y casi tanto de fuerzas, con dos de sus bicornes devueltos por inválidos. Porque el actual Joselito, Adame, ofreció una de sus peores actuaciones en Madrid. Del fiasco de la tarde se salvó la entrega valerosa de Román, premiada con vuelta al ruedo y algún detalle de Álvaro Lorenzo en su segundo.
Buen redondo de Juan Ortega en uno de los escasos momentos  que le dejaron sus dos descastados bicornes
Buen redondo de Juan Ortega en uno de los escasos momentos que le dejaron sus dos descastados bicornes (Foto: Plaza1)

La terna de jóvenes se estrella frente a un encierro tan serio como falto de fuerza y casta

Minutos antes de las siete de la tarde, además de nervios, todo era ilusión y esperanza para David Galván, Juan Ortega y Joaquín Galdos, tres jóvenes necesitados de un triunfo capaz de cambiar su suerte y hacer despegar sus carreras. Dos horas más tarde, pasadas las nueve de la noche, los tres se marchaban de Las Ventas cabizbajos, abatidos, impotentes. La oportunidad se había tornado en desgracia.
Salida a hombros por la Puerta Grande de Miguel Ángel Perera
Salida a hombros por la Puerta Grande de Miguel Ángel Perera (Foto: Plaza1)

Pijotero, un gran 'fuenteymbro' en un encierro interesante con el peor lote para Urdiales

Es lo que tiene la festividad del santo patrón, siempre con un ambiente facilongo entre el cotarro presto al triunfalismo. Es lo que tiene. Un ambiente al que este 15 de mayo se sumó el usía, Gonzalo de Villa, practicando la elegancia social del regalo. En este caso a un buen Perera merecedor de un trofeo ante el mejor ‘fuenteymbro’ de la tarde, pero que echó dos en su esportón y fue sacado en volandas por la soñada Puerta Grande. Es lo que tiene. Al margen de ello, destacó la seriedad de Diego Urdiales ante un lote exigente, dentro de un encierro interesante a excepción del inválido sexto. Finito cumplió su papel de telonero a la perfección.

Una de las dos grandes varas de Juan Francisco Peña al quinto de la tarde.
Una de las dos grandes varas de Juan Francisco Peña al quinto de la tarde. (Foto: Plaza1)
Un torero que no figuraba en la cartelería, aunque sí en los programas de mano, llevó a cabo lo más, y casi único, destacable en el festejo inaugural de la serie isidril. Porque el picador Juan Francisco Peña tuvo una actuación soberbia frente al 5º de la tarde, recibiendo la mayor ovación de una corrida en la que los de La Quinta, cargados de peso, lo que lastró su comportamiento y con tan buen balance temporadas anteriores, no dieron el juego esperado. Y tampoco logró lucimiento una terna necesitada de triunfos que compusieron Rubén Pinar, Javier Cortés y Thomas Dufau.

Gran expectación y venta de entradas por un ciclo en el que Roca Rey matará los 'adolfos'

Diariocrítico publicará las crónicas más críticas de la Feria de San Isidro más emergente de los últimos años

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San Isidro ya está aquí con su larguísimo serial de 34 festejos -inclyendo Beneficencia, Prensa y Cultura-, entre este martes 14 y el domingo 16 de junio, para sufrir el anual examen anual a la Fiesta en la plaza más exigente, la cátedra y catedral venteña. Y lo hace con la expectación habitual por las figuras, con Roca Rey a la cabeza y la repetición de Diego Urdiales, ausente en la edición de 2018 pero que se vengó bordando el toreo en el ciclo de Otoño. Un interés -como demuestran las cifras en la renovación total de abonados y de adquisición de entradas para los carteles con presencia de los mandamases del escalafón- que ha aumentado con los triunfos estadísticos de varios de los coletudos que harán el paseíllo en Las Ventas. Son los casos del propio Roca Rey y de los dos matadores que abrieron la Puerta del Príncipe de La Maestranza, el emergente Pablo Aguado y del eterno Juli, aunque el del madrileño pareciera excesivo. Además de Aguado, otros matadores que aspiran a consolidarse de manera definitiva tendrán sus oportunidades, en un ciclo que les ofrece esta opción.
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