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critica de televisión

((ATENCIÓN SPOILERS))

Se acabó, la serie más popular de los últimos años ha llegado a su final con un último episodio que no ha podido rescatar una última temporada floja y apresurada, pero que encenderá los debates y dará para millones de conversaciones en los próximos días. Al final sus creadores han decidido recompensar a los Stark y convertirlos en los protagonistas absolutos del final.

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Tras el tremendo resbalón que supuso el anterior capítulo, básicamente la admisión de la serie de que era incapaz de encontrar un final adecuado para su parte fantástica, 'Juego de Tronos' volvía a los territorios de intriga política que tan bien se le habían dado en el pasado. Pero la cosa tampoco parece levantar el vuelo y la aceleración de esta temporada, a pesar de los capítulos largos, está haciendo que los arcos de algunos personajes se estén acelerando en demasía.

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La semana pasada 'Juego de Tronos' comenzó su octava temporada atando lazos con su inicio, fue un buen episodio en el que pasaron pocas cosas. Este segundo episodio se ha desarrollado de una manera similar pero han pasado menos cosas y el resultado ha sido mucho mejor. Creo que ha sido uno de los mejores episodios en mucho tiempo, recordándonos que si vemos esta serie no lo hacemos solo por los dragones, las batallas y la épica, sino porque cuando alguien muere ese personaje nos importa. Eso es lo que ha hecho este episodio, recordarnos cuánto nos importan estos personajes. Cuando la semana que viene, más que presumiblamente, un puñado de ellos mueran, no serán simple carnaza a mayor gloria de la acción y el espectáculo, sino personas con sentimientos dejando de existir para siempre.

>> Crítica de la tercera temporada

La tercera temporada de True Detective ha supuesto una vuelta a las esencias de la primera temporada, a poner el foco en los personajes por encima de la trama, a crear atmósferas sosegantes y profundizar en la mente de sus protagonistas. El nivel ha sido ampliamente superior a la decepcionante segunda temporada pero la falta del elemento sorpresa hace que tampoco esté al nivel de la primera. Eso sí, ha sido un fascinante camino hasta al final acompañando a los detectives Hays y West, a pesar de todas sus irregularidades.

Hay libros, películas o series que parecen reflejar a la perfección el signo de los tiempos, 'El Cuento de la Criada' es uno de ellos. Cuando Hulu encargó hacer una adaptación de la obr de Margaret Atwood a principios de 2016 parecía una broma que Donald Trump fuera a salir presidente pero cuando se estrenó la serie en abril de 2017, el empresario no solo era el 45ª Presidente de los EEUU, sino que lo era a pesar de comentarios como el siguiente: "Cuando eres una celebridad (las mujeres) te dejan hacer lo que quieras, puedes hacer lo que quieras. Agarrarlas por el coño. Puedes hacer de todo". Normal que todavía resonaran las imágenes de la multitudinaria Marcha de las Mujeres en Washington, con mucha más asistencia que la misma toma presidencial. Desde ese momento el mundo ha visto un despertar del feminismo mientras en muchas partes del planeta 'El Cuento de la Criada' no es una distopía sino la triste realidad.

> Crítica de la tercera temporada

Vivimos en un mundo de pastiches, 'remakes', secuelas, precuelas y demás, un mundo en el que cuando se presenta a bombo y platillo un nuevo 'remake' de una película, Internet se llena de gente que se quiere morir porque le han cambiado el color de piel a su personaje favorito (si quieres volver a ver la misma película, vuelve a ponerte la original, ¿no?). En este mundo 'Stranger Things' es un filón, no ofrece nada nuevo, sino un batiburrillo de todo ese cine ochentero que tanto ha marcado a una generación (la mía), una generación atrapada en una sensación de nostalgia 'peterpanesca' en la que 'Amanecer Rojo', un bodrio considerable, puede ser considerada a la altura de 'Regreso al futuro', un clásico sin discusión. Bien pues 'Stranger Things 3' entra en esa dicotomía y bucea en esa nostalgia con mayor ahínco si cabe que sus dos primeras entregas.

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Evidentemente este va a ser uno de los episodios más divisivos de la historia de 'Juego de Tronos', uno en el que uno de sus dos personajes principales lleva a cabo el arco de transformación con el que han estado jugando sus creadores toda la temporada, Daenerys se convierte en la digna heredera de su padre, se convierte en la 'Reina Loca' y convierte Desembarco del Rey en pasto del fuego y las llamas, matando por el camino a miles de inocentes. ¿Ha estado bien llevado? Si quieren mi opinión personal, no, ha sido un fracaso absoluto.

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'Juego de Tronos' siempre tuvo dos partes, una excepcional de intriga política y otra fantástica sobre dragones, muertos vivientes, Caminantes Blancos y resurrecciones varias. La primera siempre fue la más interesante y la que hizo que esta serie se convirtiera en el fenómeno que es. La segunda le sirvió para convertirse en la serie más espectacular de todos los tiempos y darle mayor visibilidad pero siempre fue la que le hizo cojear. Este capítulo ha sido el final de esa segunda parte y la cojera se ha notado en todo momento.

El invierno ha llegado en plena primavera y la última temporada de 'Juego de Tronos' ya está aquí. El primer capítulo ha comenzado con la llegada de un rey (en este caso reina) a Invernalia con su séquito. Un niño corre a subirse a un lugar alto para poder presenciar todo y ver la espectacular llegada. No es el único guiño al primer episodio de la primera temporada, hay muchos más desde el misterio que rodea a los orígenes de Jon Snow hasta, por supuesto, el final con Jaime y Bran. Es como si los creadores supieran que en estos (casi) dos largos años desde que se emitió el último episodio de la séptima temporada, los seguidores hubiéramos estado echando la vista atrás y viendo los episodios antiguos.

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> Crítica de la serie

La etapa de la actriz estadounidense Ava Gardner viviendo en Madrid es materia de leyendas varias desde hace años, así que no es una sorpresa que alguien se decidiera a hacer algo en ficción sobre ella. Paco León y Anna R. Costa la utilizan para hacer un retrato de una época en concreto, los momentos en los que el régimen franquista decidió abrirse algo y en ese país gris y rancio comenzaron a entrar ráfagas de aire fresco. En eso se basa la serie en el contraste entre la estrecha moralidad nacional católica y la libertad/libertinaje ejemplarizada por la actriz.