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crítica teatral

Escrita y dirigida por Alfredo Sanzol (Premio Nacional de Literatura Dramática 2017 y reciente premio Valle-Inclán de Teatro), en el Pavón Teatro Kamikaze acaba de estrenarse su última obra, 'La valentía', una producción de LAZONA y El Pavón Teatro Kamikaze. Comedia divertidísima, 'La valentía' está interpretada por Inma Cuevas, Estefanía de los Santos, Jesús Barranco, Francesco Carril, Font García y Natalia Huarte.

El sonido intenso, brutal, inesperado, enérgico y ancestral del tambor africano rompe -destroza, incluso-, la armonía decimonónica del piano de cola que emite suaves acordes, evocadoras baladas de una tierra lejana repleta de aventuras aún por vivir, aún por escribir, aún por relatar (José Luis Franco y Ass Sabar en al piano y la percusión). Ese es, para mí, el momento clave de la nueva propuesta de Darío Facal, una adaptación teatral de 'El corazón de las tinieblas', la mítica novela de Joseph Conrad (1857-1924), ahora llevada al escenario de los Teatros del Canal de Madrid.

Dos parejas de octogenarios -Dani, Sandra, Alberto y Margarita-, con la muerte ya en su horizonte vital, se erigen en protagonistas de una historia que narra sus propias vidas, que tienen más elementos en común de lo que parece a primera vista. Así nos lo van haciendo saber otros cuatro narradores, dos hombres y dos mujeres, de quienes no conocemos nada, pero que parecen erigirse en la conciencia colectiva de las dos parejas de octogenarios enamorados.

Combina la narración y el drama y la pieza bebe tanto de lo cinematográfico como de lo teatral. En ella hay constantes toques de humor y guiños al thriller y combina la investigación de la escritura y la vida misma, y todo en un viaje interior y exterior que emprende Javier, un dramaturgo que se desplaza de Valencia a Palermo, con la firme decisión de escribir una comedia sobre la telebasura, pero que el azar, el destino, el aburrimiento o la atracción sexual -o todo a la vez- le llevan a abrazar involuntariamente la investigación del asesinato de las niñas de Alcàsser.

La compañía Nao d'Amores, con Ana Zamora al frente -su directora-, lleva ya 17 años rescatando textos y autores olvidados, o casi, que, sin embargo, han tenido una importancia capital en nuestra cultura, por unas u otras causas. Sus montajes son siempre un aldabonazo a la conciencia dormida de los españoles que, por una especie de conjuro secular autodestructivo, miran siempre hacia otro lado cuando se trata de ponderar su propia cultura. El último en llegarnos, 'Europa, que a sí misma se atormenta', del humanista segoviano Andrés Laguna lo estrenó en 2017 y nos llega ahora al Teatro de La Abadía, poco después del paso por La Comedia de su incontestable Comedia Aquilana, de Torres Naharro (https://www.diariocritico.com/teatro/comedia-aquilana-critica)

Eva, una chica preadolescente, tiene que enfrentarse a la vida, unas veces al lado, y otras frente a su madre, que ahora padece un cáncer avanzado y, día a día, se debate entre la vida y la muerte. Esa intensa relación madre-hija, interpretada por tres actrices que representan otras tantas fases en el crecimiento de Eva (niña, adolescente y joven), es lo que se viene a contar en tres monólogos sucesivos, en 'Mamá', el primer proyecto escrito y dirigido por Sarah Lena, que ahora se representa cada martes en la Sala Lola Membrives, del madrileño Teatro Lara.

¿Has pensado alguna vez si tu integridad personal, tu honestidad profesional, tu lealtad y hasta tus principios éticos y morales podrían quebrarse alguna vez por cierta cantidad de dinero? En otras palabras, ¿crees que no se te puede comprar, que no hay forma de doblegarte, que estás vacunado contra la corrupción? No te respondas aún. Mejor, pásate por los Teatros del Canal antes del próximo 1 de abril para ver 'Mammón', un montaje teatral de Nao Albet y Marcel Borràs, tándem artístico desde 2007 y Premio El Ojo Crítico de RNE de Teatro en 2016. Los autores firman y dirigen este espectáculo que también protagonizan junto a Irene Escolar, Ricardo Gómez y Manel Sans.

Ester Bellver (Rinoceronte, Montenegro, Todos a la una, Protagonizo, Ternura negra…), es una de esas figuras repletas de talento en las tres últimas décadas de la escena española que, como el Guadiana, discurre menos de lo que debiera a cielo abierto, aunque reaparece ahora ante el público madrileño con una pieza que ella misma ha escrito y que dirige e interpreta a la vez: 'Réquiem'. Puede verse en el Teatro Fernán Gómez hasta el 27 de este mismo mes de mayo.

Los espectadores, de pronto, nada más acceder a la Sala Tirso del Teatro de la Comedia, se ven convertidos en improvisados comensales de un banquete. Los mismos actores del montaje, trasformados aquí en maestros de ceremonia, van colocándolos en torno a una mesa alargada en forma de U recubierta con un elegante mantel blanco. Sobre ella, geométricamente distribuidas, botellas de buen vino, mosto y agua esperan a los invitados que moderadamente van vertiendo sobre las copas y dando cuenta de ellas desde el mismo momento de sentarse a la mesa.

La voz de Pablo Canosales, autor y director de 'La boda de tus muertos', que estos días puede disfrutarse en los Teatros Luchana, es una de las más lúcidas y singulares de entre los jóvenes dramaturgos. Su reciente estreno tiene como fondo las relaciones familiares, tan dulces por fuera y tan corrosivas por dentro. En su pluma veo reminiscencias del esperpento de Valle-Inclán pero también de la más acida y corrosiva tradición de las comedias de Jardiel o Mihura, y del cine de Berlanga o de Buñuel. Su comedia, también con claros tintes de drama, está preñada de iberismo de principio a fin.

El Teatro Español de Madrid ha acogido, en cuatro funciones, entre el 13 y el 15 de abril, la obra 'La fureur de ce que je pense' (El furor de mi pensamiento), con textos de la novelista canadiense Nelly Arcan en un montaje dirigido por Marie Brassard. El espectáculo es un homenaje tan hermoso como duro que hace la directora a Arcan, que se suicidó en 2009, con 36 años, después de haber ejercido la prostitución de lujo como forma de financiarse los estudios de Literatura. Pero la literatura no bastó para detener el fracaso y el infierno en el que discurría su vida, a pesar de haber llegado a obtener el reconocimiento como escritora, ya que fue finalista de los premios Médicis y del Femina.

La angustia vital no nos abandona. Ahora hace mella también entre nuestros jóvenes, agobiados, derrotados, frustrados y obligados a emigrar en una España que se niega a sí misma. Nada es que no haya sido y que no será. Los castillos de naipes que nuestros jóvenes se han ido construyendo durante muchos años (jijí, jajá, carpe diem, etc.), de pronto, han caído también porque la ley de la gravedad -incluso la vital- es inexorable: o se acepta, o acaba destrozando a quien se niega a admitirla. Este es el tono de 'Scratch', un hermosísimo montaje que parte de un interesante texto de Javier Lara. El producto final, seguro que después de muchas horas de reflexión y trabajo entre las compañías Grumelot y Teatro en Tránsito, fue estrenado en Frinje’16 y ahora vuelve a los escenarios.

Interpretada por unos divertidos Cristina Bertol, Josep Maria Riera, Horten Soler y Montse Gabriel, acaba de estrenarse en la Sala Nave 73 'Amor Fati o cómo llegué a operarme de glaucoma', el primer texto de Yaiza Ramos, una comedia insolente y cínica, en un montaje muy dinámico que ella misma dirige. Se trata de un texto de autoficción -también, al parecer, con bastante de autobiográfico-, y con dosis de realismo y surrealismo a partes iguales en donde se cuenta cómo ve una adolescente (el alter ego de Yaiza Ramos) la fatalidad de descubrir que los malditos genes son los causantes del glaucoma que padece.

El 3 de agosto de 2015, la Agrupación Señor Serrano fue galardonada con el León de Plata de la Bienal de Venecia por una propuesta escénica absolutamente innovadora, A house in Asia, que mezclaba ante el espectador vídeo-proyecciones, maquetas, manipulación de vídeos en tiempo real y redes sociales. “La realidad misma en forma de ficción, o la misma ficción que imita a la realidad difuminando cualquier tipo de barrera entre esta y aquella”, decíamos en nuestra crítica al respecto de la obra galardonada (http://www.diariocritico.com/teatro/a-house-in-asia-critica).