www.diariocritico.com

crítica teatral

La singular e inteligente mirada del dramaturgo José Sanchís Sinisterra sobre Las tres hermanas, la obra teatral más representada de Anton Chèjov, puede verse hasta finales de febrero en la Sala Jardiel Poncela del Teatro Fernán Gómez de Madrid. Para que no haya ninguna duda sobre su intención y resultados, el maestro valenciano del teatro ha titulado su trabajo dramatúrgico 'Las tres hermanas. Deconstructing Chèjov' porque ha reducido a lo esencial la obra universal, y ha acortado el número de personajes, dejando solo tres (las hermanas, por supuesto), aunque lo medular del drama sigue siendo perfectamente reconocible.

Antonio Machado, probablemente dijo más de una vez a sus alumnos aquello de que "Nunca perdáis contacto con el suelo, porque solo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura". Si es así, Esther Santos, autora y directora del montaje 'Puntos suspensivos' es una mujer muy grande. Su obra es pura sencillez, pura realidad en donde cualquiera –y más aún si es mujer- podrá verse reflejado en la fábula que propone.

En su décimo aniversario como compañía, y después de haber conseguido producir con éxito 15 espectáculos, la gallega Voadora ha estrenado en el madrileño Teatro Valle-Inclán su versión de ‘Sueño de una noche de verano’, de William Shakespeare, adaptada por el dramaturgo chileno Marco Layera y dirigida por Marta Pazos. El montaje ya ha sido representado en 30 ocasiones en escenarios de España y Portugal y, además, tiene prevista una gira de 26 actuaciones más en distintos auditorios de Galicia para luego presentar esta misma versión en castellano en el Teatro Principal de Zaragoza (31 de marzo y 1 de abril).

Richard Burton y Elizabeth Taylor sembraron el escándalo en la pantalla al inmortalizar a los protagonistas de ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1966), de Mike Nichols. Muy pronto, la obra original del dramaturgo norteamericano Edward Albee, estrenada en 1962 con el título de Who’s afraid of Virginia Woolf?, y que estuvo en cartel casi dos años en el Billy Rose Theatre, comenzaría a representarse en algunos de los más importantes teatros del mundo occidental. En España se estrenó en 1966, aunque seguramente el montaje más mediático -como diríamos ahora- no llegó hasta 1999 con Nuria Espert y Adolfo Marsillach en los principales papeles.

La cultura del siglo XVIII europeo estuvo marcada por la edición de la Encyclopédie, ou dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers, par une société de gens de lettres (Enciclopedia o tratado sistemático de las artes, las ciencias y los oficios), más conocida como Enciclopedia, que pudo ver la luz gracias a Denis Diderot en París entre 1751 y 1772. En ella se recogían las opiniones más avanzadas de su tiempo sobre filosofía, política y religión. La publicación de la obra fue suspendida varias veces por prohibiciones del Parlamento y por condenas eclesiásticas. Pero la protección de Madame de Pompadour consiguió que la obra se editara en su totalidad. En ella colaboraron muchos de los grandes escritores del momento, como Montesquieu, Voltaire, Jean-Jacques Rousseau y Friedrich Melchior, barón von Grimm.

Gabriel Olivares (Burundanga, El Nombre) junto a la Compañía TeatroLab Madrid (Our Town, candidata a los Premios Max 2016 al mejor Espectáculo Revelación) llevaron el verano pasado a la terraza del Galileo 'Cuatro corazones con freno y marcha atrás', que desde finales de año y hasta el 4 de febrero reponen en el Teatro Maravillas.

La actriz, dramaturga y directora María Marull (Rosario, Argentina, 1974) escribió hace unos años una comedia sencilla, sin pretensiones aparentes, en la que una extraña pareja caía por una pequeña población perdida en la inmensidad de su tierra argentina con el fin de buscar el milagro a los pies de una virgencita. En España, Marull ha puesto nombre a la virgen milagrera, 'La Pilarcita', y ha trasladado la acción a un pueblo de Extremadura, donde apenas sí caen por allí una docena de turistas al año, aunque todos van a parar al mismo hostal, al único del pueblo…

Si buscas un verdadero ejemplo de lo que es la libertad creadora en el teatro partiendo de un texto universalmente conocido, este es tu montaje: 'Esto no es la casa de Bernarda Alba'. La imaginación creadora de Carlota Ferrer y José Manuel Mora, partiendo de 'La casa de Bernarda Alba', de Federico García Lorca, han construido una propuesta teatral llena de imaginación, de libertad y de belleza plástica. Aquí el espíritu y la palabra de Lorca se entremezclan con la música, la danza y los audiovisuales para construir durante dos horas -que, sin embargo, dan la impresión de que apenas sean diez minutos-, una creación llena de metáforas más que sugerentes, de diálogos hermosísimos que cobran nuevos sentidos y de construcciones plásticas vivas que se agarran al corazón y al cerebro del espectador como el imán al hierro. El transgresor, atrayente, sugestivo y brillante montaje puede verse del 14 de diciembre al 7 de enero próximo en la Sala Verde de los Teatros del Canal de Madrid.

Gary Owen ganó en 2015 el premio al mejor texto en el Festival de Edimburgo por una nueva versión del mito de Iphigenia. Su obra, titulada Iphigenia in Splott, llegó por primera vez hace solo unos meses a España, al Pavón Teatro Kamikaze, de la mano de María Hervás, que ha adaptado con gran atino la obra, acercándola a la realidad española, bajo el título de ‘Iphigenia en Vallecas’, en montaje dirigido por Antonio C. Guijosa. Un espectáculo que acaba de reestrenarse en el mismo espacio y permanecerá en el Ambigú del Kamikaze hasta el próximo 21 de diciembre.

Una cuidadísima puesta en escena -sencilla pero llena de matices- es el marco en donde se desarrolla ‘Igual que si en la luna’, un montaje escrito y dirigido por José Troncoso e interpretado por José Bustos, un solo hombre pero con muchas voces, sentimientos, obsesiones, nostalgias y frustraciones dentro de sí. El rito siempre inacabado e imperfecto de rescatar los momentos felices del pasado puede vivirse en la Sala Mirador durante solo unas semanas y es aconsejable que intenten participar de él los verdaderos amantes del teatro, y que acudan a vivirlo sin presunciones, sin prejuicios, dejándose llevar por cuanto sucede en escena, que es mucho más de lo que se evidencia en ella.

Teatro esencial, de una belleza sublime, que emana paz, que envuelve de armonía al atónito espectador, y con una aparente y pasmosa sencillez, pero de una profundidad mística y una emoción panreligiosa que estremece. Todo esto y mucho más es 'El árbol', el espectáculo de Odin Teatret en montaje dirigido por el italiano Eugenio Barba, que construye una crónica de nuestro tiempo de horror y de guerras constantes y cada vez más horribles con el que la compañía cierra su Trilogía de los inocentes, después de La vida crónica y Las grandes ciudades bajo la luna, también representadas en el Teatro de la Abadía de Madrid.

El dramaturgo norteamericano Edward Albee (1928-2016), tiene ahora mismo dos de sus obras en la cartelera madrileña. Por un lado, y en el Teatro Lara, su primera obra en un acto, 'Historia del zoo' (1959), recuperada ahora por el maestro José Carlos Plaza en la dirección; y por otro, ¿Quién teme a Virginia Woolf? (1962), de la que hemos hablado en estas mismas páginas recientemente (https://www.diariocritico.com/critica-teatro-quien-teme-a-virgina-woolf-sala-arte-y-desmayo). Ambos montajes son extraordinarios porque muestran al Albee más auténtico, el dramaturgo cuyos personajes padecen por su incapacidad o desgana para comunicarse de modo significativo o relacionarse unos con otros.

Un tema tan viejo como postmoderno, el amor, es el eje en torno al cual gira la obra de una joven dramaturga, Sara García Pereda, que sigue en cartel, después de un par de meses -y eso ya dice mucho de su excelente acogida por el público- en el madrileño Umbral de Primavera. Ellos, los que algún día estuvieron enamorados y acaso aún lo estén sin saberlo, son Nadia y Fer, Violeta Orgaz y Juan Caballero, respectivamente.

Tercera temporada y más de 30.000 espectadores es el contundente argumento que avala la calidad de esta ‘Caperucita roja. El musical’ -basada en el popular cuento de los hermanos Grimm, aquí versionado por Julio Jaime Fischtel-, que vuelve hasta el próximo 18 de febrero al Teatro Sanpol. El musical dirigido a toda la familia sigue creciendo en frescura, en precisión en armonía de voces, en coreografías y en emoción.

Envuelta en una niebla espesa que no cesará durante toda la función, la Sala Verde de los Teatros del Canal de Madrid recibe a un público diverso (adolescentes, jóvenes, gente madura) que no sé muy bien si sabe lo que va a presenciar en unos minutos. Una joven ligeramente vestida con un vaporoso vestido blanco, va y viene como una autómata de izquierda a derecha, y viceversa, del escenario golpeando con rabia las cortinas de los dos extremos cada vez que completa el itinerario. Al tiempo, a través de megafonía, una voz metálica de niña adolescente recita en bucle un cuento terrible que ya da una pista de lo que el espectador va a presenciar en breve…

La Sala José Luis Alonso del madrileño Teatro de La Abadía acoge por segunda vez, y en menos de un año (del 11 al 28 de enero), 'He nacido para verte sonreír', del argentino Santiago Loza en un bellísimo montaje dirigido por Pablo Messiez. Lo protagonizan por Isabel Ordaz y Fernando Delgado-Hierro, que se incorpora al reparto sustituyendo a Nacho Sánchez.

Tres cuartos de siglo después de morir el escritor y pacifista austriaco Stefan Zweig (1881-1942), se presenta ahora en el Teatro de La Abadía una de sus más celebradas novelas breves, ‘24 horas en la vida de una mujer’ (1927), convertida en un estremecedor musical de cámara intimista. El montaje está dirigido por Ignacio García y protagonizado por Silvia Marsó, quién después de acudir en París al montaje original de Christine Khandjian y Stéphane Ly-Coug, con música original del compositor ruso Sergei Dreznin, decidió lanzarse a producir el espectáculo en España. El resultado, desde luego, no ha podido ser mejor.

Los apellidos Pastor (Juan y María) y Valentín Gamazo (Teresa), están indisolublemente unidos al teatro y, aún más en concreto, al espacio de La Guindalera una pequeña sala que ha venido escribiendo algunas de las páginas más exquisitas del teatro madrileño de los últimos lustros. Construida en el número 20 de la calle Martínez Izquierdo en lo que antes había sido una antigua ebanistería con un patio trasero, echó el cierre a mediados de julio de 2016, y ahora vuelve a abrir reinventándose y ofreciendo -¡por supuesto!- teatro y mucho más.

Unos bancos corridos, instalados en una caja de madera de pino de apenas seis por ocho metros abierta solamente por arriba, acogen a 60 privilegiados espectadores por función en la Sala Negra de los madrileños Teatros del Canal desde el pasado día 23 hasta el 7 de enero próximo, para asistir a un nuevo, íntimo y delicadísimo acto litúrgico sobre la desesperanza, la tristeza, la angustia y la melancolía que atraviesa a los personajes del clásico Tío Vania, del autor ruso Antón Chéjov (1860-1904). Hablo del extraordinario montaje cuya adaptación y dirección corre a cargo de Alex Rigola, ‘Heartbreak Hotel’ con el subtítulo 'Vania (escenas de la vida)', que ha preparado antes sobre el papel la dramaturgista Lola Blasco.