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     25 de septiembre de 2022

Crónica de concierto

Por Dick Angstadt / José Brías

Alejandro Escovedo volvió a demostrar este lunes en la Sala El Sol de Madrid que es uno de los músicos más infravalorados de la historia, volviendo a derrochar entrega y presumiendo de un cancionero realmente espectacular en el que el rock de raíces se da la mano con el glam y el punk, dando como resultado una verdadera clase de Rock con mayúsculas.

Los Dandy Warhols tuvieron su momento de gloria a finales de los 90 y comienzos de los años 2000, fueron, por un momento, más 'cool' que Kim Deal y 'hipsters' antes de que el término ni siquiera existiese. Poco a poco su fama fue decayendo, principalmente por dos motivos, el documental 'Dig!' que les ponía como el reverso tenebroso (en este caso comercial) de The Brian Jonestown Massacre y el hecho de que la Biblia 'hipster', Pitchfork, decidiera que no valían nada (un 'hipster' siempre reniega de otro). El caso es que más allá de eso sus discos se fueron haciendo menos buenos hasta llegar a 'Distortland', lo más potable que habían grabado en bastante tiempo. Había ganas de verles en directo y ver si eran capaces de reverdecer viejos laureles pero el resultado ha sido de decepción, con un sonido muy bajo, poca entrega y un concierto corto para una banda con 10 discos a sus espaldas.

El rock and roll es la música más maravillosa que ha existido, capaz de con la mayor simplicidad hacer que el pulso se acelere y el cuerpo se libere de las restricciones de la lógica, también es una música con más de 60 años de vida y miles de ramificaciones que muchos han intentado matar por obsoleto o por intentar domesticarlo convirtiéndolo en pieza de museo. Lo bueno de un grupo como Hinds es ver como el rock se mantiene vivo en su más pura esencia, pasando de tecnicismos y buscando la diversión, la espontaneidad y las ganas de juerga. Algo que no está mal viniendo de un grupo que ha tocado más de 300 veces en el último año y medio.

Nick Lowe comenzó su carrera junto a Brinsley Schwarz a finales de los 60, en palabras del propio Lowe querían ser como los Beatles, posteriormente, se subió a bordo de la electrizante 'Nueva Ola' y se convirtió en el 'Jesús de lo cool'. Pero el Nick Lowe actual ha emprendido un viaje a la música anterior a la aparición de los de Liverpool, con fuertes raíces en el rockabilly y acompañado por la banda de rock instrumental Los Straitjackets nos hizo viajar a otro tiempo, en una nueva demostración de clase de este superlativo compositor e intérprete.

> Crónica del concierto

31 canciones y casi tres horas de duración, frías cifras que no desvelan, más allá de un concierto inusualmente largo (hasta en parámetros Cure), el éxtasis vivido la noche del domingo en el Palacio de los Deportes de Madrid. Y es que, a pesar de llevar 8 años sin publicar un disco y más de 20 sin sacar uno realmente notable, la gente sigue respondiendo a la llamada, con un recinto a reventar para poder ver a una leyenda como Robert Smith repasar una selección con lo mejor de su repertorio acompañado de una banda de altos vuelos.

- Las 10 mejores canciones de The Cure

En un año que nos ha quitado a Bowie, Prince o Leonard Cohen ver a Paul Simon tiene todavía más miga, sobre todo si lleva 25 años sin pisar estos lares. Y es que uno comprende que las oportunidades de ver a un gigante (no va con segundas) cantar varias de esas canciones capaces de unir a varias generaciones no tiene precio. Si encima está de buenas y viene presentando su mejor disco en años, todavía mejor.

Dice la canción más famosa de los Cero que la vida que mala es pero el grupo se contradice a sí mismo regalando a sus seguidores momentos de felicidad como los de su concierto de despedida de Madrid en La Riviera. Citando al gran Andrés Montes la vida puede ser maravillosa y en noches en los que la luna brilla sobre el cielo negro se pueden encontrar rayos de esperanza, sobre todo cuando un grupo es capaz de encender una sala de conciertos cerrando su concierto con la primera canción que grabaron como si el tiempo no hubiera corrido y fueran los mismos chavales dispuestos a comerse el mundo de hace 33 años.

El concierto se anunciaba como Ghostface Killah & Killah Priest pero era evidente quién era el gran nombre de la noche, el miembro original de Wu Tang Clan y, según se ha confirmado, el hombre al que RZA ha colocado los galones como jefe del grupo para su siguiente disco. Algo que, como se comprobó ayer no puede ser más acertado pues Dennis Coles es el miembro del grupo más en forma desde hace tiempo y el que ha entregado los mejores discos del entorno Wu-Tang en el Siglo XXI. Aunque ayer decidió revivir la gloria del grupo que ahora lidera, en vez de indagar en su obra en solitario, con varias paradas en aquella obra maestra que revolucionó el mundo del rap en el ya lejano 1993, 'Enter the Wu-Tang (36 Chambers).

Volvían los Jayhawks a Madrid con nuevo disco bajo el brazo, 'Paging Mr. Proust', y tras el nuevo abandono de Mark Olson. El cartel de no hay entradas en la Joy Eslava demostraba el cariño que se les tiene por aquí, algo que se ha notado desde el principio al ritmo de 'Waiting for the sun', la canción que abría la primera de las dos grandes obras de la banda, 'Hollywood Town Hall'. El sonido era envidiable y Gary Louris volvía a demostrar que es mejor cantante que Olson. Todo parecía ir sobre ruedas pero fallaba algo. Teníamos una gran canción, una banda sonando bien y un cantante a la altura pero, sin embargo faltaba algo de empuje por parte de una banda que parecía ir con el piloto automático, más que en un concierto de rock, parecía que estuviéramos fichando en la oficina. Pero esa sensación no ha durado mucho y el concierto, y la banda, se han ido viniendo arriba gracias al público que abarrotaba la Joy y ha contagiado a la banda con su entrega.

Este jueves Graham Nash ofreció un concierto lleno de clase y saber hacer en Madrid, dentro del Ciclo 1906, con la inestimable colaboración del guitarrista Shayne Fontayne. Es increíble como mantiene su increíble voz intacta a los 74 años y lo bien que se adapta su repertorio al austero formato de dos únicas personas en el escenario. Se le ve cómodo al ex Crosby, Stills, Nash & Young siendo el único foco y pudiendo tocar varias joyas de un repertorio que no está lo suficientemente valorado, princialmente entre las nuevas generaciones.

Hace menos de un año Elvis Costello presentaba al mundo su autobiografía, 'Unfaithful Music & Disappearing Ink', un hecho que parece que ha influído, y mucho, a su última gira, Detour. Un espectáculo que recaló este domingo en el Teatro Monumental de Madrid y en el que Costello aprovecha para ir intercalando anécdotas sobre su vida y milagros entre medias de un repertorio espectacular interpretado de forma austera, con la única ayuda de la guitarra o el piano. Un formato espartano que crea una atmósfera íntima con el espectador perfecta para un espectáculo a medio camino entre concierto y monólogo.