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rosa de papel

El dramaturgo crea, el director de escena recrea. Si la creación literaria consiste, básicamente, en producir una obra partiendo de la mente del escritor, de su capacidad de observación de la realidad, de su imaginación para completarla y de su habilidad para expresarlo con palabras de la forma más bella, la recreación viene a ser como el “más difícil todavía” del circo, es decir, la creación de nuevo de alguna cosa partiendo de esta. Dicho de otro modo, que el primero se embarca en dar un inusual, un casi imposible salto mortal con la palabra, mientras que el segundo se empeña, y a veces hasta consigue, un triple salto mortal, partiendo del texto del escritor, pero materializándolo sobre un escenario con todos los elementos de que dispone (actores, figurinistas, diseñadores de luz y de sonido, etc.), aportando su visión personal sobre la del escritor, en este caso el dramaturgo.
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