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     3 de diciembre de 2021

san isidro 2017

Peor, imposible. O casi. Los griios de 'toro,toro', cuando los que saltan a la arena son los otrora terroríficos miuras, fueron el mejor resumen del plúmbeo festejo que cerró una Feria, una Feria más. El petardo del hierro este domingo fue desde su presentación anovillada a su flojera -dos fueron devueltos por esta causa y debieron serlo todos- y a su falta de casta. Ante este saldo, poco pudieron hacer Rafaelillo y Rubén Pinar. El otro petardo del apellido fue para Dávila Miura, que se enfrentó a dos sobreros, de Buenavista y Ventorrillo, a los que se les caían las orejas y con los que fue incapaz de lucirse.

San Isidro: Ferrera se inventa una faena en una mala corrida de ‘adolfos’

El último espectáculo de rejoneo del ciclo isidril fue triunfal para Sergio Galán, que cortó tres orejas y salió a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas. Una oreja obtuvo Lea Vicens en el último de la tarde tras ser silenciada en el otro de su lote, mientras que el otrora rey del toreo a caballo, Pablo Hermoso de Mendoza, que no atraviesa su mejor momento, fue silenciado en ambos. Se lidiaron toros despuntados reglamentariamente de Fermín Biohórquez con lleno de 'no hay billetes'.

Ya en el festejo anterior a pie, la semana torista que suele cerrar el ciclo isidril y llevaba un buen balance general en festejos en los que siempre pasó algo, en cuanto al juego de los bicornes y/o la acertada respuesta de sus antagonistas, rompió el encanto se rompió en la penúltima –nos queda los miuras este domingo 11- con un encierro del otrora triunfador Adolfo Martín, descastado e imposible para el triunfo. Lo sufrieron Antonio Ferrera, que al menos se inventó una pequeña faena con su segundo a base de técnica y oficio, Juan Bautista y Manuel Escribano.

Le llamaban Trinidad. Pero debió ser lo único que no le llamaron a un usía famoso por sus desafueros en el palco venteño desde hace muchos años, Trinidad López- Pastor, que a la faena más redonda, clásica y maciza del serial –sin olvidar la de Ureña dos días antes-, de Juan del Álamo ante 'Licenciado', un alcurrucén encastadísimo y exigente, rematada con un estoconazo a ley que ya de por sí valía una oreja, sólo le otorgó un trofeo. Pero hubo justicia poética, porque el salmantino, a base de bemoles –por no escribir lo malsonante otro-, arrancó otra oreja del peligroso último, y salió en volandas por esa puerta de los sueños. Con un encierro de mucho interés, El Cid se tapó con una labor aseada ante el también encastado cuarto y Joselito Adame fracasó.

El debut isidril de la divisa de Rehuelga, perteneciente a esa saga de buenos ganaderos, guardianes de la sangre santacolomeña, que son los Buendía alcanzó una alta nota de sobresaliente. Porque los cinco ejemplares lidiados festoneaban con la sagrada magia de la casta, a la que se unió su pelea en el caballo desplazándose de lejos, ofreciendo la belleza del cada día más difícil de ver tercio de varas, y sin abrir la boca ni una sóla vez. Diríase que murieron con las botas puestas. Y sobre ellos alcanzó la matrícula de honor el quinto, ‘Liebre’, premiado con vuelta al ruedo, quizás excesiva. El público, atento siempre a lo que acontecía en el ruedo, se divirtió. No la terna de Robleño, Pérez Mota y Aguilar –en menor medida- que se fueron de vacío desaprovechando una gran oportunidad que quizás no se repita.

Qué bella y emocionante es la Fiesta cuando se da en su integridad. En la de un toro bravo y fiero y un coletudo no menos, que se juega la vida armado de un engaño de tela para crear arte. Cual aconteció con el tercer Victorino, ‘Pastelero’, y ese torero de corazón y pureza que es Paco Ureña, al que una vez más la fallaron las armas toricidas. En un encierro desigual de de Galapagar, Talavante aprovechó la bondad de ‘Murmullo’ para cortar su tercera oreja de la Feria, y Urdiales, con el peor lote, demostró que está en sus horas más bajas.

La fallecida Dolores Aguirre, una de las ganaderas con más personalidad, como muchos de sus toros, más queridas por la conspicua afición madrileña, fue homenajeada este lunes por el tercero de la tarde en que volvía, siete años después, a lidiar una corrida en San Isidro. 'Burgalito' fue un animal bravo y encastado con el que no se entendiño del todo Gómez del Pilar, acusando lo poco que actúa, pero que se llevó una oreja, muy protestada, eso sí -o sea, una orejita-. Alberto Lamelas apuntó detalles y el lote de Rafaelillo no le permitió lucimiento.

No sólo tienen su corazoncito y son hijos de Dios, sino que algunos –no muchos, la verdad- aportan más torería que los matadores e incluso las figuras. O sea, los subalternos. Uno de ellos, ese extraordinario rehiletero que es Fernando Sánchez, de la cuadrilla de Javier Castaño, fue el protagonista positivo de la tarde luciéndose con los palitroques en sus dos toros. El descastado encierro de Cuadri no dio opciones ni al ‘jefe’ de Sánchez ni a Venegas ni a Robleño, que recogió la única ovación de los matadores, que además se vieron muy molestados por el viento.

San Isidro: al mejor Ponce le regalan una oreja y la Puerta Grande

Una de las mejores versiones de Enrique Ponce de los últimos años en Madrid sorprendió el viernes por su entrega y decisión, y ya menos por un toreo de sentimiento y desmayo, de muchos quilates en su primero al que cortó una oreja. Volvió a estar muy en novillero con el otro, protestado por inválido, al que realizó una faena desigual, ya de cuidador, eso sí, con magníficos muletazos pero también enganchonesy que no remató bien con la espada. Pero la sorpresa llegó cuando desde el palco el usía disparó el moquero en el tiempo añadido, casi en el arrastre, y regaló al valenciano una segunda oreja que le valía para salir a hombros. Con una corrida interesante de Domingo Hernández, David Mora fue ovacionado sin más y Varea confirmó alternativa sin más. En la novillada de este sábado, con reses de Flor de Jara de juego desigual, Juan Miguel cortó una oreja, Ángel Sánchez fue ovacionado con el sobrero de Dolores Rufino y Alejandro Marcos fue silenciado. Juan Miguel fue atendido de puntazo corrido en rodilla derecha, con hematoma encapsulado que se drena parcialmente. Contusión cervical, pendiente de estudio radiológico. Pronóstico reservado.

Manzanares, Cayetano, que volvía a Madrid, y Galdós, que confirmaba, se van de vacío

El regreso de Manzanares, un año después de su excelsa faena de 2016, y el de Cayetano un lustro después se fue por las cañerías del sopor merced al fracaso del encierro de inválidos de Juan Pedro Domecq, además muy mal presentados. Tampoco pudo destacar el toricantano Joaquín Galdós, en un festejo que, al menos, fue breve.

El santo patrón, que examina el estado de la Fiesta años tras año en su abono, ha tardado tres semanas y 21 citas, sin contar los festejos de los mal llamados ‘caballitos’ o de rejoneo, en regalarnos una corrida muy interesante en conjunto y en la que pasaron muchas cosas, casi todas buenas. Porque cortaron una oreja Roca Rey y Perera (en orden de méritos), salió un toro muy bravo -¡noticia, noticia!- de nombre Cojito dentro de un encierro de Victoriano del Río que dio juego excepto el último, y también se lució un picador -¡noticia!-, Plácido Sandoval ‘Tito’. El único que desmereció fue López Simón.

> Valadez, Carretero y Younes se van de vacío a pesar de las facilidades del encierro de Montealto

Una terna de novilleros punteros y placeados no dieron con el tono, ni el timbre, para desorejar a un encierro noblón y colaborador de Montealto, que, con la excepción a medias del último, se lo puso fácil. Pero ni Leo Valadez, ni Diego Carretero, en mayor medida, ni Andy Younes, aprovecharon esta excelente oportunidad, que con la repercusión mediática de San Isidro habría significado un fuerte aldabonazo en sus carreras.

> Nuevo petardo del hierro de Pereda que pocas opciones dejó a Morenito, Fandiño y Caballero

No. No es la sección de zoología, ni de sucesos. Es lo que aconteció para cerrar una poco interesante función táurica en el festejo del ciclo isidril de este liunes. Porque en último lugar apareció un zamacuco con pinta y tamaño elefantiaco y nada que ver con el 'bos taurus primigenius', al que se enfrentó con valor, como un jabato, Gonzalo Caballero, que lo tumbó de una certera estocada válida para certificar la vuelta al ruedo. Con un encierro descastado en general de Pereda, Fandiño cumplió y Morenito apuntó a ráfagas su concepto artístico.

< Oreja para el francés ante un toro de vuelta al ruedo; grises Rivera Ordóñez y López Simón

“Dios te libre de un toro bravo en Madrid” decía uno de los más grandes coletudos de la historia, Juan Belmonte. Salvo que, salvando las distancias de tiempo, bicornes y estilos, el que lo enfrente sea también una figura con muchos otros triunfos en Las Ventas. Como Castella, que supo dar réplica a ‘Hebrea’ –sí, vaya nombrecito- el más bravo de un excelente encierro de Jandilla-Vegahermos con una faena de altos quilates. Muy por debajo anduvieron Rivera Ordóñez y López Simón.

Todo llega. Aunque hubo que esperar media feria. Pero valió la pena para disfrutar de una actuación redonda, artística y de altos quilates del confirmante Ginés Marín, que ante el único toro encastado, brilló en grado máximo con la pañosa y confirmó, además de la alternativa, que lleva dentro un gran torero. El resto del encierro con menores exigencias confirmó también la clase del otro doctorando Álvaro Lorenzo y sirvió para que El Juli cortara una oreja muy barata comparada su labor con la de Marín.

Talavante está en la cumbre desde el año pasado. Aunque otros lleven el apellido, el auténtico rey actual de la tauromaquia es el extremeño. A sus ya habituales armas de talento y creatividad para torear con clasicismo y arte, unió este miércoles la valerosa entrega en grado máximo para continuar lidiando y brillando frente a su exigennte y encastado segundo, a pesar de la cornada de 20 centímetros que le infirió el burel. La oreja que se llevó con él a la enfermería era de mucho peso. Juan Bautista y Roca Rey apuntaron 'cositas' ante lotes menos exigentes de una corrida de Cuvillo interesante.

> La terna de Luque, Fortes y Leal, se estrella con un encierro de antitoros

Va a ser casi imposible sufrir un espectáculo tan horroroso como el de este jueves en lo que resta de abono. Va a ser casi imposible aguantar que coincidan en un mismo festejo 8 antitoros, como los 8 moruchos, 8, de 4 divisas, 4, que desfilaron por la pasarela venteña para sufrimiento de los coletudos –Luque, Fortes y Leal-, impotentes ante estos regalitos de los hermanos Fraile en dos de sus divisas y de los sobreros de Adelaida y Carriquiri. Y también para el público que salió con un bajonazo virtual tras aguantar más de dos horas y media de tedio, de un festejo de encefalograma plano.

Cuando una llega a las Ventas queda impresionado por la envergadura de la plaza y ya dentro, la severidad como costumbre: “¡usté no puede entrar hasta que sean las seis en punto de la tardeee!. Y sin falta medio minuto, pues te fastidias!...Acostumbrado a trabajar en las precarias condiciones de la Monumental de Barcelona para hacer las crónicas: había una especie de despacho vetusto, decimonónico, con foto de diestros fallecidos o ya retirados. Y una vulgar máquina de escribir Olivetti. Era todo con lo que contaban, aparte de dos teléfonos…En el fondo, es que en aquella casa los periodistas eran los que “no contaban”…

Un novillero a la antigua, más o menos. Y dos a la posmoderna (y perdonen el palabro). El venezolano Jesús Enrique Colombo, que debutaba en la cátedra venteña, demostró que con sus lógicas imperfecciones, quiere ser figura o al menos vivir de su profesión, siendo el protagonista positivo del festejo en el que dio una aplaudidísima vuelta al ruedo. En cambio sus compañeros de cartel, los sevillanos Pablo Aguado y Rafael Serna, parece que ya tienen varios cortijos por sus actuaciones escasas de entrega. Todo ante un noble encierro de El Montecillo muy aptos para el triunfo.

Si Antonio Ferrera no hubiera estado presente en el decimonoveno festejo de San Isidro, los pocos aficionados que quedan en la plaza de Madrid se habrían marchado a casa vacíos de toda emoción, con una mezcla de tristeza y cabreo por el rumbo que está tomando esta feria. Porque, una tarde más, la emoción brilló por su ausencia. Una tarde más se lidió una corrida mal presentada que no tuvo un ápice de sangre brava en las venas. Para no romper el sino del presente ciclo, el encierro de Las Ramblas fue manso, blando y descastado. Una corrida infumable a la altura de las últimas lidiadas por la divisa albaceteña en esta plaza.

Ovacionados, Cartagena y Hernández

> En la anterior corrida a pie hubo cara y cruz de la Fiesta: gran faena de Talavante y cogida grave de Javier Jiménez

Inasequible al desaliento y a los números de récord. Así es el indiscutible número uno del toreo a pie, Diego Ventura. El caballero se dedica a coleccionar Puertas Grandes de Madrid. Y con la de este sábado ya tiene 13. Ante una corrida -reglamentariamente despuntada- mansa y de escaso juego de Los Espartales, superó todas las dificultades y cortó una oreja en cada toro. Por debajo anduvieron sus compañeros, Andy Cartagena, cuyo balance fue de silencio y ovación, y Leonardo Hernández, ovacionado en los de su lote. La plaza registró un lleno de 'no hay billetes'.

El pésimo balance estadístico en cuanto a trofeos de lo que es hasta este jueves, en una feria vulgarísima, con una sóla oreja en seis festejos a pie, mejoró algo con la que cortó, sin demasiado fuste, David Mora en su segundo burel. Ni el trofeo tuvo peso ni la estadística de dos trofeos en siete corridas ante 42 toros es presentable. Con otro encierro descastado de Parladé y Montecillo, nada destacable aconteció y poco pudieron hacer Curro Díaz y Fandiño.

Tomen nota. Algo imprevisto y, por tanto, noticioso. David Fandila ‘El Fandi’, torero que no gusta nada a la parte exigente de la afición madrileña como el sanedrín sabio del 7 y otros similares esturreados por todo el graderío, fue el protagonista de la tarde en cuanto al espectáculo. Y a punto estuvo de cortar una oreja. Sin embargo, la verdad del toreo la festoneó José Garrido, de nuevo mal a espadas. Con un encierro noblote y mansote pero con diversas peculiaridades de Fuente Ymbro, Perera pasó de puntillas.

Dos matadores sentados en la balaustrada de la Fiesta sin ocupar el sitio que merecen, Fortes y Román, Román y Fortes, derrocharon testosterona en su actuación pero quedó sin recompensa en el balance estadístico por sus fallos con las armas toricidas. En un encierro manso y de escaso juego de Lagunajanda, Juan del Álamo también lo intentó sin alcanzar tampoco el éxito por la flojera deus bicornes.

Mansa y floja corrida de Montalvo, con un Ureña cumplidor y un Simón pésimo

¡Ea! Ya se sabe: corrida de expectación, corrida de decepción. Un aserto que ni siquiera fue capaz de salvar en su onomástica el santo patrón madrileño. ¡Ea! Por culpa en primer lugar de un encierro mansote y sin fuerzas de Montalvo, salvo el cuarto, que aprovechó a medias Curro Díaz. Y en segundo, porque tampoco llegó la inspiración a los coletudos, mayormente a un desconocido López Simón.

> David Mora se deja vivo un toro tras escuchar los tres avisos y brillan con el capote Urdiales y Garrido, y con los rehiletes Ángel Otero

El descanso que para los aficionados significan los festejos del arte de rejoneo, con ese público especial que sólo disfruta con la doma y la belleza de los caballos y no con el torero del arte de Marialva, llegó este domingo con el primero de los espectáculos programados dentro del abono isidril. Destacaron Sergio Galán y Andy Cartagena, que podrían haber cortado orejas pero fallaron con rejón de muerte y verduguillo. Menos lucido anduvo Manuel Manzanares, silenciado en los de su lote. Con tres cuartos de entrada se lidiaron cuatro toros de Benítez Cubero y dos -3º y 4º- de Pallarés.

> Sin opciones para Eugenio de Mora y Román

La primera oreja de la Feria llegó pronto, al segundo festejo, y como premio a una faena preciosista de uno de los coletudos con mayor carga artística, pero que no acaba de estallar: Morenito de Aranda. Que tuvo la suerte de que le correspondiera no el mejor, sino el toro menos malo de un descastadísimo encierro de El Ventorrilo. Ante el que se estrellaron sus compañeros de terna, Eugenio de Mora y Román.

Duro y peligroso encierro de La Quinta en el inicio del abono

Un mes de festejos con las figuras, como siempre, eligiendo sus toros favoritos

Los llamados 'mundiales del toreo' se inician en el coso más importante, decisivo y decisorio del planeta táurico, Las Ventas del Espíritu Santo. Un año más el patrón de Madrid, que da nombre a la Feria, pasará revista y examinará el estado de la Fiesta. A lo largo de un mes seguido de festejos un total de 67 toreros -51 matadores, 9 novilleros y 7 rejoneadores darán la cara. Eso sí, mo en igualdad de condiciones como en el fútbol, ya que las figuras vienen con sus ganaderías favoritas de encaste Domecq y el resto se conforman con lo que le echen o con las duras. En cualquier caso la expectación mediática y taquillera por este primer abono de la nueva empresa con el taurino Simón Casas al frente es grande. Aquí, en Diariocrítico tendrán unas crónicas independientes del taurineo y, claro, muy críticas.

> Vuelven a Madrid Morante de la Puebla y Cayetano, y Simón Casas crea la Corrida de la Cultura

Como debería ser. Que las figuras afrontasen con varias tardes el duro examen de Las Ventas. Pero sólo una, el 'nuevo' Alejandro Talavante -que redondeó una extraordinaria campaña en 2016-, se ha atrevido a hacer cuatro paseíllos -además, uno de ellos ante los bicornes de Victorino Martín- en la Feria más importante, decisoria y decisiva del mundo: la de San Isidro. En la que también estarán, aunque sólo con doblete, el resto de los mandamases del escalafón y también, después de varios años, Morante. En definitiva, unos carteles rematados en los que hay oportunidades para jóvenes y emergentes y variedad de encastes. Con ellos, el nuevo empresario venteño, Simón Casas, da su primer aldobonazo.
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