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san isidro 2018

La tradicional Corrida de la Prensa cerró la Feria

Un encierro escaso de casta dio por tierra con la ilusiones del lorquino, Manuel Escribano y Emilio de Justo

El esperado final del ciclo isidril en la Corrida de la Prensa con los toros de Victorino Martín, que lucieron divisa negra al pisar Las Ventas por primera vez tras la muerte de su mítico creador, no fue en paralelo con la expectación. Ni Don Felipe de Borbón, que por fin acudió a una corrida, se quiso perder un festejo que resultó cárdeno –léase gris- por el poco juego de los bureles a los que sólo un entregadísimo Paco Ureña sacó partido, quedando en voluntariosas las labores de Escribano y De Justo.

El presidente Gonzalo de Villa también pasa a la historia al ceder a la petición del habitual público festivalero y sin rigor

Ese público festivalero que asiste a las corridas de rejoneo, incluido el de Las Ventas, en connivencia con un presidente dadivoso toda la Feria, Gonzalo de Villa, lograron ayer que en la Monumental se hiciera historia con el rabo que cortó -además de las dos orejas, claro- Diego Ventura a su segundo enemigo. Un trofeo que hacía 46 años que no se daba en el coso. El rejoneador -que alcanza ya 16 Puertas Grandes de Madrid- completó una gran tarde con un total de cinco orejas y rabo y salió a hombros junto a Andy Cartagena, que obtuvo dos y suma su 10ª salida a hombros. Se lidiaron toros reglamentariamente despuntados de Los Espartales.

Corrida exigente que fue mucho al caballo y en la que el mejor fue Javier Cortés, que resultó cogido

El cada día más inusual primer tercio, que no en balde, o sí, se llama tercio de varas, fue el gran protagonista de la tarde merced a las dos divisas ‘sanatcolomeñas’ que lidiaron sus bureles: Rehuelga y Pallarés. Gracias a ellos, con ciertos altibajos -como en su catadura codiciosa-, se pudo disfrutar de la belleza de esta suerte en desuso con dos varilargueros destacados, en este orden: Agustín Romero y Héctor Vicente. Javier Cortés, herido de pronóstico reservado por su segundo, fue el más entonado con algunos dibujos sueltos de Iván Vicente y un vulgar Javier Jiménez.

Ovaciones para Fernando Robleño y Luis Bolívar en un toro y otra mala tarde de Rafaelillo

En la semana de las divisas duras, que este miércoles tienen un paréntesis con la corrida de Beneficencia, José Escolar salvó los muebles, por ahora, tras los sucesivos petardos de Miura y Saltillo. No es que sus bicornes fueran paladines de la bravura y la casta, pero ofrecieron un juego interesante que no supieron aprovechar de forma total los componentes de la terna. Aunque, al menos, Robleño y Bolívar brillaron ante uno de los de su lote, mientras Rafaelillo mostró el mal momento que atraviesa.

Sólo Pepe Moral escuchó una ovación

Sin trapío ni casta los bicornes de la histórica divisa volvieron a fracasar como en 2017

Repetición de la jugada un año después. Si el encierro de los cada vez menos míticos miuras en 2017 dejó mucho que desear, tampoco mejoró nada ahora. Incluso su presentación fue peor y parigual su escasez de casta y fuerzas, con lo que la terna tuvo pocas opciones, aunque Pepe Moral se acercó al triunfo con su primero que malogró con la tizona.

Mal encierro de El Pilar con el que se silenció a juan Bautista, Bolívar, Del Álamo y Galdós

La idea de una competición entre coletudos de los seis países más taurinos no era mala. Pero sí el planteamiento de un cartel sin figuras, salvo quizás el Colombo en su país de Venezuela, y con una ganadería, El Pilar, que no atraviesa un buen momento y que envió casi una novillada, que encima no embistió. De modo que en este festejo ‘light’, sólo destacaron mínimamente el propio Colombo y el mexicano Luis David. Por aquello de que en el país de los ciegos... la suya fue una victoria a los puntos.

Pésimo encierro de Torrehandilla, que debutaba, y ninguna inspiración de Luque, Galván y Lorenzo

El largo abono isidril nos obsequia todos los años con más de un festejo en los que no pasa nada. Nada reseñable. Bien por culpa de los bicornes o de los coletudos. O de ambos, como este martes con una corridita de los dos hierros de Torrehandilla mansita y blandita a la que ni Daniel Luque ni David Galván ni Álvaro Lorenzo supieron sacarle el poco partido que los toros tenían dentro. Hubo, pues, empate a aburrimiento.

El madrileño dio vuelta al ruedo en el sexto y fracasaron Marcos y Gardel, muy por debajo de los utreros de Fuente Ymbro

A la tercera no fue la vencida. El paso de la novillería andante por San Isidro ha dejado mucho que desear y poco que recordar. Quizás, este sábado a Francisco de Manuel, que le echó ganas, valor y apuntó buenas maneras. Aunque no como para echar una oreja en su esportón, regalo de ese mal presidente que es Gonzalo de Villa, como todos. Con un manejable encierro de Fuente Ymbro, que ofrecía el triunfo o buenas actuaciones en bandeja, pasaron desapercibidos los debutantes Marcos y Alejandro Gardel.

Salvo el del triunfo y el sexto, la corrida estuvo muy mal presentada y Ginés Marín espeso

A tal señor, tal honor. En una de sus mejores tardes en esa plaza que tanto le exige, con razón, El Juli bordó el toreo moderno con ‘Licenciado’, un gran toro de Alcurrucén, que no merecía el feo espadazo de muerte, a la vez responsable de que el coletudo sólo echara una oreja en su esportón. Dicho lo cual, hay que criticar duramente que el resto del mano a mano fuera un fiasco por la pésima presencia y escaso juego de los flojísimos bureles, salvo el sexto, elegidos para el mismo. Una vergüenza y una tomadura de pelo, que no permitió más lucimiento al propio Julián ni a un Ginés Marín que anduvo espesote.

Magnífica faena de Moral, que cortó una oreja de peso, cogida grave de El Cid y alterntiva digna de Ángel Sánchez

De vez en cuando la vida te besa en la boca, como dice una de las grandes canciones de Serrat. Que trasladado a la tauromaquia significa que muy de cuando en cuando sale por chiqueros un gran toro y le hace frente un no menos gran torero. Como ocurrió este viernes con ‘Chaparrito’, de Adolfo Martín, con el que festoneó una extraordinaria faena Pepe Moral, que cortó una oreja de muchos quilates. La cruz fue para El Cid, herido por su primero. Entre ambos, se doctoró con dignidad Ángel Sánchez.

Presencia y presidencia de honor de Don Juan Carlos

Mal encierro de Alcurrucén en esta corrida de Beneficencia con detalles de Ferrera y ninguno de Perera

Es una tómbola tan facilita que casi basta con echar para que te toque. O sea que casi es suficiente con hacer el paseíllo y no marrar a espadas para que en tu esportón te caiga una oreja. Como la que cortó Ginés Marín este miércoles en la tradicional corrida de Beneficencia, con el Rey emérito en el Palco de Honor con un mal encierro de Alcurrucén en el que también destacó Antonio Ferrera y pasó de puntillas Miguel Ángel Perera.

Esaú y Sebastián Ritter no tuvieron opciones

Vuelta al ruedo justa para un Chacón que pide paso en grado sumo e injusta para 'Asturdero'

La cara y la cruz de la Fiesta. En toros, con una descastadísima y muy peligrosa corrida de Saltillo, más propia de la tauromaquia de hace un siglo, en la que sin embargo lució el primero, premiado de modo excesivo con vuelta al ruedo. En coletudos, con un Octavio Chacón lidiador -y director de lidia capaz- en grado máximo toda la tarde y con Esaú Fernández y Sebastián Ritter con lotes imposibles que le cercenaron cualquier oportunidad de lucimiento. Cara y cruz de la Fiesta.

Lo más torero lo hizo él en una tarde de toros sin trapío y blandos con Castella y Manzanares de paso

La tómbola de trofeos en una cátedra venteña a la deriva en cuanto a exigencia está cada día más fácil. Pero la más facilonga y bochornosa ha sido para Cayetano, sin que el coletudo, guapuras al margen –o no- tuviera culpa, pues no sólo hizo lo que sabe, sino que anduvo entregadísimo toda la tarde, mucho más que las dos figuras que le acompañaban y que, con él, se trajeron una aún más bochornosa y verbenera corrida de Victoriano del Río, más bien una novilladita, con excepciones.

Corrida chica de Garcigrande/Hernández con un Ponce en su línea ventajista y facilonga y un Colombo desapercibido

Son seres superiores. Torearán mejor o peor, sí. Pero son seres superiores. Por ejemplo Sebastián Castella, que sufrió una de las más impresionantes cogidas de los últimos años cuando fue empitonado en la cara por 'Juglar', su segundo enemigo, volteado y perseguido con saña en la arena. Se temía cornada gravísima en la cara y en más lugares de su anatomía. Por fortuna, sólo fue la paliza y el francés, desmadejado, fue capaz de seguir y hacer una faena emocionantísima para la que el público, también emocionando, pidió y obtuvo el doble premio. Con una corrida de Garcigrande/Hernández escasa de trapío y casta,como es habitual con las figuras que los eligen, Ponce fue ovacionado y Colombo pasó desapercibido.

El domingo Pinar, Venegas y Del Pilar se estrellan con un pésímo encierro de Dolores Aguirre

El mal estado del ruedo venteño, por las lluvias caídas durante la madrugada y la mañana, hizo que los tres matadores anunciados este lunes en la 21ª de Feria, Javier Castaño, Sánchez Vara y Thomas Duffau -que iban a matar una corrida de Partido de Resina- y el presidente decidieran la suspensión del festejo. Una decisión que no gustó a los pocos aficionados que aguardaban en los graderíos, a los que se informó por megafonía. De modo que lo que sigue es la crónica del domingo.

En otra tarde lluviosa, Juan Bautista pasó desapercibido

Tómbola orejera y triunfalista con buen toreo del extremeño y mucho valor tras dos serios revolcones del de Barajas

¡Madre mía! Cuatro orejas, cuatro, en una misma tarde en Las Ventas. Dos salidas a hombros en una misma tarde. ¡Madre mía! ¿Fue la desconcatenación del toreo? ¿Fue una corrida de las que se graban en la memoria 'per omnia saecula saeculorum? ¡Quia! No cabe duda que Talavante y López Simón estuvieron bien ante el blandito y comodito encierro de ‘cuvillos’ con un remiendo del Conde de Mayalde, pero no para tanto premio a lo grande. Mejor, estadísticas aparte, a lo chico.

A tal señor, tal honor. En una de sus mejores tardes en esa plaza que tanto le exige, con razón, El Juli bordó el toreo moderno con ‘Licenciado’, un gran toro de Alcurrucén, que no merecía el feo espadazo de muerte, a la vez responsable de que el coletudo sólo echara una oreja en su esportón. Dicho lo cual, hay que criticar duramente que el resto del mano a mano fuera un fiasco por la pésima presencia y escaso juego de los flojísimos bureles elegidos para el mismo. Una vergüenza y una tomadura de pelo, que no permitió más lucimiento al propio Julián ni a Ginés Marín.