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san isidro 2018

El domingo Pinar, Venegas y Del Pilar se estrellan con un pésímo encierro de Dolores Aguirre

El mal estado del ruedo venteño, por las lluvias caídas durante la madrugada y la mañana, hizo que los tres matadores anunciados este lunes en la 21ª de Feria, Javier Castaño, Sánchez Vara y Thomas Duffau -que iban a matar una corrida de Partido de Resina- y el presidente decidieran la suspensión del festejo. Una decisión que no gustó a los pocos aficionados que aguardaban en los graderíos, a los que se informó por megafonía. De modo que lo que sigue es la crónica del domingo.

El madrileño dio vuelta al ruedo en el sexto y fracasaron Marcos y Gardel, muy por debajo de los utreros de Fuente Ymbro

A la tercera no fue la vencida. El paso de la novillería andante por San Isidro ha dejado mucho que desear y poco que recordar. Quizás, este sábado a Francisco de Manuel, que le echó ganas, valor y apuntó buenas maneras. Aunque no como para echar una oreja en su esportón, regalo de ese mal presidente que es Gonzalo de Villa, como todos. Con un manejable encierro de Fuente Ymbro, que ofrecía el triunfo o buenas actuaciones en bandeja, pasaron desapercibidos los debutantes Marcos y Alejandro Gardel.

Salvo el del triunfo y el sexto, la corrida estuvo muy mal presentada y Ginés Marín espeso

A tal señor, tal honor. En una de sus mejores tardes en esa plaza que tanto le exige, con razón, El Juli bordó el toreo moderno con ‘Licenciado’, un gran toro de Alcurrucén, que no merecía el feo espadazo de muerte, a la vez responsable de que el coletudo sólo echara una oreja en su esportón. Dicho lo cual, hay que criticar duramente que el resto del mano a mano fuera un fiasco por la pésima presencia y escaso juego de los flojísimos bureles, salvo el sexto, elegidos para el mismo. Una vergüenza y una tomadura de pelo, que no permitió más lucimiento al propio Julián ni a un Ginés Marín que anduvo espesote.

Silencios para Perera y Talavante

Las figuras trajeron un encierro de Victoriano del Río muy mal presentado y sin fuerza

Ya se sabe: llegan las figuras y desaparece el toro. Un petardo en cuanto a presentación el encierro que envió Victoriano del Río para la corrida de mandamases del escalafón, cómplices ellos, Perera, Talavante y Roca Rey, y sus poderdantes de ese trapío tan justo tan justo que era cercano al bochorno y más propio de una novillada. De la quema se salvó, en parte, el peruano que decidió pegarse un arrimón con el último, cuyas astas se pasó muy cera, y se llevó una oreja reglamentariamente concedida.

Salvó una tarde en la que Atienza y Cadaval desaprovecharon un noble encierro de Conde de Mayalde

El dios de la lluvia, que nunca falta en San Isidro, apareció en el último burel de la novillada con una fuerza bestial, casi bíblica. Y cambió el desarrollo mortecino de la misma hasta ese momento, y valiéndole a Toñete para echar una oreja en su esportón. Del resto, mejor olvidar porque él y sus compañeros de terna Pablo Atienza y Alfonso Cadaval dieron muchos pases a una novillada bonancible pero no torearon.

Defraudó un encierro descaStado de Alcurrucén con el que se estrellaron el mexicano, Curro Díaz y Del Álamo

La tómbola de orejas en que se ha convertido este ciclo isidril, con regalos a Espada, Manzanares y Castella, bajó más su nivel con el trofeo que obtuvo este sábado Joselito Adame. Fue merced a una labor populista rematada con un bajonazo, propia de coso de tercera y tal vez ni en el dadivoso Benidorm se la hubieran concedido. Defraudó en general, con algunos matices, la corrida cinqueña de Alcurrucén y tampoco el mexicano, Curro Díaz y Del Álamo estuvieron para tirar cohetes. En el espectáculo de rejoneo del domingo, con casi lleno, Diego Ventura, que tuvo balance de oreja, silencio y oreja, logró su 15ª Puerta Grande en el mano a mano con Leonardo Hernández, que obtuvo silencio, saludos y oreja. Con casi lleno se lidiaron toros de San Pelayo.

En otra tarde lluviosa, Juan Bautista pasó desapercibido

Tómbola orejera y triunfalista con buen toreo del extremeño y mucho valor tras dos serios revolcones del de Barajas

¡Madre mía! Cuatro orejas, cuatro, en una misma tarde en Las Ventas. Dos salidas a hombros en una misma tarde. ¡Madre mía! ¿Fue la desconcatenación del toreo? ¿Fue una corrida de las que se graban en la memoria 'per omnia saecula saeculorum? ¡Quia! No cabe duda que Talavante y López Simón estuvieron bien ante el blandito y comodito encierro de ‘cuvillos’ con un remiendo del Conde de Mayalde, pero no para tanto premio a lo grande. Mejor, estadísticas aparte, a lo chico.

A tal señor, tal honor. En una de sus mejores tardes en esa plaza que tanto le exige, con razón, El Juli bordó el toreo moderno con ‘Licenciado’, un gran toro de Alcurrucén, que no merecía el feo espadazo de muerte, a la vez responsable de que el coletudo sólo echara una oreja en su esportón. Dicho lo cual, hay que criticar duramente que el resto del mano a mano fuera un fiasco por la pésima presencia y escaso juego de los flojísimos bureles elegidos para el mismo. Una vergüenza y una tomadura de pelo, que no permitió más lucimiento al propio Julián ni a Ginés Marín.

Poca inspiración en Curro Díaz, Morenito de Aranda y David mora que dio una vuelta al ruedo

Era un ilusionante cartel ‘de Madrid’. Compuesto por una terna de coletudos de corte artístico de los que tanto gustan en la cátedra, donde ya saben lo que es triunfar. Pero Curro Díaz, Morenito de Aranda y David Mora –que se pegó una vuelta al ruedo con muchos votos discrepantes- se habían dejado las musas en el hotel. Y los ‘ventorrillos’ –excepto el cuarto- y el remiendo de Valdefresno, la casta en la dehesa, si es que alguna vez la tuvieron, que se duda.

Cuando uno se acerca a las Ventas se juntan los apretujones, los guardias urbanos administrando el tráfico y pasos de peatones, y la gran explanada contigua a las plaza, donde puedes comprar cualquier suvenir taurino (capotes, banderillas, carteles…). Algo que está prohibido en Cataluña, o en Barcelona (cuando todavía había corridas de toros).