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Schuster no es el (único) culpable en el bochornoso Madrid

Schuster no es el (único) culpable en el bochornoso Madrid

martes 09 de diciembre de 2008, 16:56h
Actualizado: 11 de diciembre de 2008, 13:14h
El oficialmente mejor club –no equipo- del mundo acaba de dar un salto en el vacío, aunque deportivamente imprescindible: cesar a su hasta el mediodía de este martes entrenador. Porque Bernd Schuster, que con sus declaraciones tras la derrota del domingo ante el Sevilla –injusta por juego y ocasiones, pero derrota al fin y al cabo- parecía dejar claro que quería que lo echasen, ya no es el propietario del banquillo blanco. Su fulminante cese y la inmediata presentación de Juande Ramos –que demuestra que todo estaba atado y bien atado desde hace fechas- como sustituto es una maniobra más desde las alturas -léase Calderón-Mijatovic- para intentar tapar la evidente descomposición no sólo del equipo sobre el césped, sino, lo que es mucho peor: del propio club.

¿Quién puede dudar que el alemán con su indolencia, sus errores de planteamientos y de alineaciones –en los últimos partidos más que un entrenador era un (mal) alineador-, sus declaraciones y sus desplantes a la prensa hundiendo la buna imagen de la sociedad había hecho méritos para el despido? Pero no es, ni mucho menos, el único ni el mayor culpable. Incluso él mismo había comunicado a presidente y director  deportivo al inicio de la temporada que el equipo debía reforzarse. Y en lugar de ello, no sólo no llegaron los prometidos ‘cracks’ Ronaldo, Kaká y Villa, sino que le quitaron a Robinho, el único jugador desequilbrante en ataque junto al eternamente lesionado Robben. De modo que tanta responsabilidad o más tiene Mijatovic, que no hizo nada por atender la petición del alemán, y además le trajo a varias medianías futboleras como Drenthe o Van der Vaart –que serían figuras en equipos que luchan por no descender pero no dan la talla en el conjunto ‘merengue’, como tampoco la dan otras mediocridades de la plantilla como Heinze, Metzelder, Salgado, Javi García.

Y, siguiendo esta cascada hacia arriba, de la que tampoco se escapan algunos miembros de esta plantilla escasamente luchadores en el campo y nada solidarios ni imitadores de los que sienten la camiseta, encabezados por los en este aspecto ejemplares Raúl –siempre Raúl- y Sergio Ramos, no se puede olvidar al desorientado presidente. Porque Calderón, víctima de los ataques desde fuera y tapado de Florentino Pérez –con el apoyo mediático de la COPE y ‘El Mundo’-, no ha sabido reaccionar. Y en tal aspecto, su última idea para ganar la polémica y bochornosa Asamblea del domingo fue apoyarse en los ultras para acallar las protestas –manipuladas por el entorno de Florentino pero lícitas- hacia su gestión. Con lo cual, para salvar el fondo, perdía las formas pero también era cómplice de esa descomposición del equipo.

Como ha acontecido con la manera de despedir a Schuster, cuya sustitución 36 horas después de perder con el Sevilla, tras mentir asegurando que el alemán seguiría hasta el fin de temporada –ayer lunes mismo volvió a insistir públicamente en ello-, estaba atada y bien atada con Juande Ramos desde hace días, como se demuestra con el finiquito a Schuster, preparado también y que el alemán firmó nada más ser convocado este martes para destituirle. Todo ello sin olvidar que para los madridistas todo esto duele más porque, encima, su eterno enemigo el Barça –que lo espera, a nueve puntos, con la sonrisas y los dientes afilados este sábado en su feudo- se sale de la tabla y ahora es la referencia mundial con su juego-. Y a falta de un análisis más profundo, así, a bote pronto, y desde una visión imparcial y al margen de colores, el otrora ejemplar Real Madrid sigue hundiéndose en el fango.

Como señala un refrán manchego, como Juande, “entre todos lo mataron y él solito se murió”. Seguro que otro ilustre manchego, el almanseño Don Santiago Bernabéu, creador de la grandeza madridista, se revolverá en su tumba. Y no sólo eso, si le dejaran salir de ella, no sólo utilizaría sus ya míticas ‘santiaguinas’ verbales, sino también su no menos famoso garrote para repartir leña a diestro y siniestro; a Schuster, sí, pero también a Mijatovic, a Calderón y a varios componentes de la plantilla. Algo que obtendría el visto bueno de muchos de los socios y seguidores madridistas, abochornados porque su equipo y su club sean el hazmerreír mundial.
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