A los 500 millones de europeos nos ha llenado de satisfacción la noticia de que antes de Navidades, los días 11 y 12 de diciembre de 2008, se va a reunir el Consejo Europeo en la ciudad de Bruselas, para enfrentarse a las tres actuales crisis entrelazadas que tiene planteadas la Unión Europea.
Si a cada una de ellas le dá la solución adecuada los nombres de los Jefes de Estado y de Gobierno de los 27 Estados miembros, tendrán el calificativo de estadistas eficaces y geniales. Si falla alguna de las tres soluciones no tendrán esa calificación. Es el precio del alto nivel político en que se encuentran elegidos democráticamente por sus pueblos que han depositado en ellos su confianza. Conocen el imperativo actual de que
los gobernantes deben
actuar lo más cerca posible de los gobernados, para obtener mejores resultados en la cooperación ciudadana y garantizar que sirven a sus intereses, como señala el Tratado de Lisboa, siguiendo el criterio expresado por Naciones Unidas:
“los problemas mundiales requieren planteamiento acertados para alcanzar positivas soluciones mundiales”. De ser defectuoso el planteamiento, las soluciones tienen desastrosas consecuencias. Por su parte, los ciudadanos podemos y debemos ejercer el derecho a la crítica. Yo practico
“una critica de cooperación”.
Todos los miembros pertenecientes a las Instituciones de la Unión; el Parlamento Europeo, el Consejo Europeo, el Consejo, La Comisión, el Tribunal de Justicia, el Banco Central Europeo y el Tribunal de Cuentas, están consagrados a la Gobernanza de la Unión Europea. Y los Ciudadanos Europeos se lo agradecemos. La historia europea desde que
Jean Monnet y
Robert Schuman lanzaron en los años 50 la Utopía, hoy convertida en realidad, de que alemanes y franceses no volvieran a enfrentarse en una guerra, ha dado lugar al Proceso de la UE, que ha constituido el mayor ejemplo de la Historia de la Humanidad y un éxito sin precedentes:
“Unidos por consenso manteniendo las señas de identidad europeas”.
Sus aciertos son el resultado de los esfuerzos de millones de hombres y mujeres que vieron nacer sucesivamente en 1951 la Comunidad Europea del Carbón y del Acero; en 1957 el Tratado de Roma; 1986 el Acta Unión Europea; 1992 el Tratado de Maastricht; en 1997 el Tratado de Ámsterdam; 2001 el Tratado de Niza y la Declaración de Laeken; 2002 – 2003 la Convención Europea; 2003 – 2004 la Conferencia Intergubernamental 2004 la firma en Roma de la Constitución; 2005 la No Ratificación de la Constitución por Francia y Holanda; 13 diciembre de 2007 la firma del Tratado de Lisboa (nombre oficial Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea); 18 de mayo de 2008, la No aprobación por Irlanda del Referéndum de Ratificación.
Sesenta años después una nueva generación tiene a su cargo el futuro de Europa y la resolución de
sus crisis actuales y próximas.
La gobernanza de la
crisis política será tratada con los criterios del nuevo término gobernanza:
“el arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro del desarrollo económico social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el estado, la sociedad civil y el mercado de la economía” y el deseo de contar con un texto Constitucional adecuado al momento internacional en que vivimos y que proporcione a la Unión Europea la cohesión y fortaleza que necesita.
Sin esta cohesión política y que los 500 millones de europeos estemos convencidos de la necesidad de “remar juntos y en la misma dirección geopolítica”, para que los demás Estados – Continente : Estados Unidos, Rusia, China, India y Brasil, sean plenamente conscientes de nuestra existencia y participación efectiva en las reuniones internacionales, pues como ha dicho Javier Solana, Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea, en una reciente conferencia en París;
“Estar presente no es lo mismo que configurar la Agenda”
Solucionar el obstáculo de Irlanda y que la UE logre su cohesión política, con la aprobación del Tratado de Lisboa, es, en mi opinión, la primera y más importante de las crisis a resolver.
Las autoridades irlandesas que se dejaron arrebatar el 18 de mayo pasado el SI al Referéndum, ante la eficaz campaña del NO patrocinada por los fondos del millonario australiano Rupert Murdoch y el canadiense Conrad Black, (que según las noticias de prensa se encontraban en la cárcel), y todos los ciudadanos que votaron NO, han tenido siete meses para reflexionar sobre las consecuencias. El Referéndum no era un problema nacional, exclusivo de Irlanda, como le expresó el Presidente de Irlanda (que confesó no había leído la totalidad del Tratado de Lisboa), al Presidente de la Comisión Europea José Manuel Durao Barroso, cuando el irlandés le rechazó la ayuda ofrecida de la Comisión Europea para ganar la “Batalla del Tratado” como se denominó al Referéndum.
En la Reunión de hoy 11 de diciembre, la UE se presenta con su sentido político pragmático y negociador, proponiendo la celebración de un nuevo Referéndum, aceptando que Irlanda mantendrá su comisario y se solucionarán sus preocupaciones sobre aborto, fiscalidad y neutralidad.
Estoy convencido que el sentido común de los irlandeses y la capacidad de pactar acuerdos de los europeos, permitirá que la UE camine políticamente reforzada en 2009.
En relación a la crisis económica, podemos señalar que afecta a todos los Estados. Pero a unos más que a otros. Por un mal entendido criterio de
soberanía, algunos Estados parecería obran por su cuenta con criterio nacional para salvar su crisis, como si ello fuera posible. En Europa, al igual que la Defensa Nacional es compartida, la economía es muy interdependiente. Entre los 27 formamos el mayor Mercado Común del Mundo, pero individualmente cada Estado es muy poco en el concierto mundial.
“solo unidos podremos preservar en el futuro nuestro ideal europeo de sociedad en beneficio de todos y de los Estados de la Unión Europea”, en frase acertada de la Canciller alemana
Ángela Merkel.
El Tratado de Lisboa 13 de diciembre de 2007, fija que la Unión tiene
una competencia compartida con los Estados miembros, y que estos compartirán sus políticas económicas en el seno de la Unión (art. 4 y 5).
La Política Económica y Monetaria, se contempla en el Título VII, artículos 98 a 104, detallando una casuistica minuciosa en relación con un Estado miembro que no cumple los requisitos expuestos y tiene un déficit excesivo.
Pero da la impresión de que una crisis económica de las dimensiones de la actual, que en la UE afecta a los 27 Estados, no está específicamente prevista. La solución a la crisis tiene que ser tomada con el sentido de cooperación y de sacrificio que la situación exige. Con carácter general puede decirse que las afirmaciones de políticos y economistas anunciando
“que lo peor está por venir”, no creo sea un procedimiento útil, pues todos los ciudadanos tenemos conciencia de la gravedad de la crisis y de la necesidad de adoptar medidas. Pero la reiteración de la amenaza empeora la situación, ya que los ciudadanos se retraen en las compras, aun pudiendo realizarlas, se suman a los que no pueden comprar por carecer de liquidez, y en conjunto, agravan la situación, por hundir la demanda.
El futuro Presidente
Obama ha resucitado el “new deal” del plan de
Roosvelt que levantó a Estados Unidos de la Crisis del año 1929. Hace 10 años el historiador y filósofo norteamericano Fujiyama pidió a los Estados Unidos
“que inundaran el mundo de dólares”. Obama ha comenzado a hacerlo en su país como remedio de la Crisis.
La Unión Europea se ocupa también de un asunto tan relacionado con la Economía, como es la
Migración convertida en su asignatura pendiente. El expresidente del Gobierno español,
Felipe González en su calidad de Director del Grupo de Reflexión sobre el Futuro de Europa, recientemente ha puesto al descubierto las torpezas de la UE en política migratoria. Llevamos casi veinte años con un descontrol de la UE y de sus Estados miembros, sobre las corrientes migratorias. Un ejemplo práctico a seguir lo tenían en Estados Unidos, convertido en un crisol de pueblos por haber controlado los cupos de emigrantes que anualmente podían asimilar y transformar en ciudadanos norteamericanos.
No obstante, el Tratado de Lisboa le ha dedicado gran atención a dos cuestiones que mantienen una cierta relación. A la libre circulación de personas, servicios y capitales (Título III) y a la Políticas relativas al control de las fronteras. (Capítulo 2 del Título IV: Espacios de libertad, Seguridad y Justicia)
Como todavía la UE no es un Estado Federal o Confederal, tiene que regular esa gran novedad adoptada de la libre circulación de los ciudadanos europeos. Normas relativas a los trabajadores en otros Estados de la UE, su derecho de establecimiento en otro país, de servicios, capitales y pagos figuran en los artículos 23 a 60.
A la
inmigración le dedica en el artículo 69 y los siguientes art. 69 – A –B y C, algunos conceptos destacados y eficaces para controlar la inmigración como son los que cito seguidamente y figuran en el Tratado. Pero la Unión Europea no puede llevarlos a cabo con efectividad, por no estar aún aprobado el Tratado de Lisboa. Una muestra más de la trascendencia del parón irlandés.
El objetivo de la política de la Unión Europea será:
1. Garantizar la ausencia total de controles de las personas, sea cual sea su nacionalidad cuando crucen las fronteras interiores.
2. Garantizar los controles de las personas y la vigilancia eficaz en el cruce de las fronteras exteriores.
3. Instaurar progresivamente un sistema integrado de gestión de las políticas exteriores.
El Parlamento Europeo y el Consejo establecerán una Política Común de visados y otros permisos de residencia de corta duración; los controles a someter a las personas que crucen las fronteras exteriores, etc. La pregunta que se formulan los ciudadanos europeos es: ¿Desde cuando se están aplicando esas Normas Comunes?
Las cuestiones de la
Ecología, como el Medio Ambiente, es sabido que figuran en el Séptimo Objetivo del Milenio (2002), como “Garantizar la sostenibilidad del Medio Ambiente”.
El Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (Lisboa 13 diciembre 2007) dedica al Medio Ambiente los artículos 174, 175 y 176. Y a la Energía el art. 176 – A
La política de la Unión en el ámbito del Medio Ambiente contribuirá a alcanzar los siguientes objetivos:
1. La conservación, la protección y la mejora de la calidad del Medio Ambiente.
2. La protección de la salud de las personas.
3. La utilización prudente y racional de los recursos naturales.
4. El fomento de medidas a escala internacional dedicadas a hacer frente a los problemas regionales o mundiales del Medio Ambiente,
en particular a luchar contra el Cambio Climático.
La UE es la institución política que dedica, comparada con los demás Estados – Continente, más atención y cuenta con una amplia bibliografía para ser cumplimentada por sus 27 Estados – Nación. A la Reunión del Consejo Europeo de hoy 11 y 12 de diciembre, lleva la propuesta de reducir las emisiones tóxicas un 20% en relación a 1990. Si se consigue será un pequeño avance.
Pero se observa, se ocupa más del Medio Ambiente y el Cambio Climático, que de los daños causados por las Catástrofes, tanto Naturales: Ciclones, tornados, terremotos, erupciones volcánicas, inundaciones o incendios forestales. Como Catástrofes causadas por los hombres, tales como: Contaminación por hidrocarburos, sustancias tóxicas o radiactivas.
Estos cataclismos son reales se producen en nuestros días y siempre sorprenden a las autoridades de los Estados en que tienen lugar, por no disponer de las organizaciones adecuadas para atender a las numerosas victimas con equipos quirúrgicos, agua, alimentos, mantas y reparación de las infraestructuras dañadas. Se ven las autoridades obligadas a pedir ayuda a otros Estados para solucionar estas graves crisis que resultan más dolorosas y perjudiciales que las Guerras.
En relación con la
Energía, el art. 176 – A señala:
En el contexto del establecimiento del Mercado interior y atendiendo a la necesidad de preservar y mejorar el Medio Ambiente, la política energética de la Unión aspirará con un espíritu de solidaridad entre los Estados Miembros a garantizar el funcionamiento del mercado de la energía; la seguridad del abastecimiento energético en la Unión; fomentar la eficacia energética y el ahorro energético así como el desarrollo de energías nuevas y renovables; y fomentar la interconexión de las redes energéticas.
La gobernanza de los temas ecológicos los lleva a cabo Naciones Unidas por medio de Cumbres o Conferencias Mundiales y también con Resoluciones de la Asamblea General.
La Cumbre de Bali en diciembre de 2007 trató sobre el Cambio Climático, en la que el grupo de países en fase de desarrollo denominado Grupo 77 (G – 77) más China, impuso a los países desarrollados, su derecho a contaminar la atmósfera con CO2, al igual que lo habían realizado los otros países durante años. Lo denominaron “responsabilidad histórica”.
Actualmente se ha celebrado en la ciudad polaca de Poznan la siguiente conferencia de Cambio Climático que ha durado del 1 al 8 de diciembre de 2008, sin que se hayan realizado avances concretos en la política a seguir después de la Conferencia de Kioto (1998). Asistieron 10.000 personas. Una noticia curiosa es que el 4 de diciembre llegó a Poznan el automóvil “Laboratori” que ha recorrido 52.000 Kms. y 38 países, para dar la vuelta al mundo movido solo por energía solar, no contaminante. ¡Toda una esperanza de futuro¡
Como señalé al principio,
las tres crisis de la Unión Europea están relacionadas, pero estamos seguros que los actuales líderes tienen la misma capacidad que los que les precedieron durante 60 años y fueron salvando una larga carrera de obstáculos. Lo importante es que cuenten con el apoyo de los 500 millones de ciudadanos europeos y que les demos ánimos desde las gradas.
La solución de estas tres crisis es necesaria y urgente ante el panorama de prospectiva internacional que cada día presenta más pruebas de la política realizada por Putin, antiguo miembro de la KGB que parece no aceptar la anterior disolución de la URSS. Está tratando durante varios años en actuar con una política que parece claramente orientada a transformar la Federación de Rusia en lo más parecido posible al anterior Imperio Soviético. La resultante puede dar lugar a un futuro conflicto tipo Segunda Guerra Fría, con una diferencia fundamental en relación a la Primera.
Ahora, el posible adversario ruso es mucho más rico que lo era la URSS, que tuvo que vender y cobrar el petróleo a la Unión Europea para subsistir en su débil economía. Con los precios actuales del petróleo y del gas, la potencia económica rusa es superior y podría emplear como “arma estratégica” el corte de suministro a Europa. ¡Una hipótesis realmente peligrosa¡
La estrecha unión y cooperación en política internacional de Estados Unidos y la Unión Europea, y el futuro fortalecimiento de la OTAN, se dibujan como una necesaria línea de acción imprescindible para solucionar ese hipotético pero posible peligro próximo.
¿No sería posible que Estados Unidos, Europa y Rusia, como tres
Estados – Continente, caminaran juntos en política internacional?
* Dr. Fernando De Salas López, ciudadano europeo y ciudadano español