Gualcamayo es el nombre de un emprendimiento minero ubicado a 289 Km de San Juan Capital. El mismo ya tiene su planta trabajando a pleno, pero recién en mediados de marzo se estima su inauguración oficial.
Este complejo industria extractivo de oro y plata, se encuentra en el distrito de Jáchal y dará trabajo directo a 400 personas y a una 1300 en forma indirecta. En una zona perimeida y acotada en su faz productiva ante la falta de agua potable y de mejores tierras, siempre la agricultura con el tomate, la cebolla y los olivos supo subsistir en el tiempo. La llegada de la minería a la región trajo nuevas expectativas. Hoy es una realidad palpable y significativa.
Con un gran acento en su relación con la comunidad la empresa Minas Argentinas S.A, perteneciente al grupo Yamana, tiene una particularidad en Argentina, sus principales referentes son argentinos.
El. Ing. Hernán Vera, presidente de la firma, el Vicepresidente de la compañía Mario Hernández y el Gerente General Ing. Marcelo Roldán, son las cartas de presentación del proyecto Gualcamayo, los tres son sanjuaninos y con el valor agregado de que Hernández es geólogo y nacido en Jáchal.
¿Qué valor posee esta singularidad?, elevado: Son el certificado de garantía de la “nueva minería”. Una industria que vino para quedarse y se solidifica desde raíces nacionales.
Desde que comenzaron las tareas de exploración y hasta este momento inminente de la llegada de la producción, se consagró una consigna prioritaria y muy efectiva: primero la comunidad. Qué se quiere afirmar con esto, que el camino de opción de la empresa fue siempre el diálogo. Dar la cara, esclarecer, informar, acompañar el proceso de interpretación de una industria que a donde llegue lo hace con mil dudas instaladas en la sociedad. Entonces haber optado por una minería de cara a la sociedad y sin doble mensaje, se supo consagrar una relación que acompañó el proceso de exploración, después la construcción y ahora el camino de la producción.
Otro acierto fue el haber tenido en claro que la licencia social es una materia que se rinde todos los días. Que la relación del mano a mano no es un lineamiento del marketing si no una consecuencia de ser parte de la sociedad, incorporarse a ella sin querer cambiar rasgos culturales ni imponer el criterio de las dadivas que compren voluntades.
La comunidad, a favor o en contra, no fue desafiada por al presión para asimilar conceptos o la conveniencia de andar bien con el negocio minero.
Desde antes de empezar a construir quedó en claro para la empresa y la sociedad que el Desarrollo Sustentable se construye entre todos. Y así se empezó a colocar cada ladrillo que tomo parte de la construcción de las relaciones, y entre los actores, hacer cada vez más amplio el camino del consenso.
Está claro que sin diálogo no hay consenso, sin consenso no hay viabilidad social que acompañe un proceso difícil de amalgamar, por los intereses que rodean los negocios, pero que la suma de voluntades puede hacer posible. Se sabe que nada es fácil ni inmediato. Pero Gualcamayo es consecuencia del interés social, del compromiso de las autoridades y de la claridad empresarial.
Recordman
En el caso particular de Hernán Vera a esta altura se lo puede caratular de ser un “recordman”, por ser un experto minero de mil batallas en el campo de la geología. Es el único argentino, se puede agregar que latinoamericano, que ha puesto en funcionamiento tres proyectos en poco más de una década, ellos son: Cerro Vanguardia, Veladero y ahora Gualcamayo.
En la conformación del equipo de conducción de este último propósito en Jáchal, supo armar una estructura vertebral de hombres y mujeres sanjuaninos y argentinos, permitiendo que esta característica no sea una cuestión “marquetinera” sino la comprobación que ya en nuestro país existen desde hace más de una década gente capacitada y capaz para cumplir tareas de alta exigencia dirigencial.
Nadie recayó en que esta variable que propone Minas Argentinas es una llave de apertura social. Que mejor que sean lospropios vecinos los que lleven adelante las operaciones y garanticen, con los controles lógicos e irrenunciables, la incidencia ambiental y social de la minería. Un modelo para que otras compañías copien y ejerciten, por el bien del desarrollo minero en este país