Lo cierto es que la belleza juega un papel importantísimo en nuestra sociedad desde tiempos inmemorables. Cierto también es que los cánones varían y lo que en tiempos de la Venus de Willendorf molaba hoy se iría directamente a la Buchinger. Pero eso es lo de menos. Lo de más es que cuando un canon está en boga suele perdurar y todo lo que se le parezca triunfa.
Veamos un ejemplo. Concurso de misses (en el extranjero, en España son todas Ingenieros Industriales). Desde hace tiempo están todas cortadas por idéntico patrón. A saber: tetas operadas, lo que significa que frente a una cintura de 50 cm escasos se planta un busto de 100 (pobre espalda). Además de una altura considerable, más de 1,75cm, un peso no menos aceptable, entre 50 y 55 kilos. Es un canon. Puede gustar o no. Ahora tampoco las que tenemos curvas nos vamos a poner picajosas porque cada momento tiene sus gustos y las flacas lo tuvieron que pasar muy mal en época de Rubens. Pobriñas. No vayamos a hacer leña del árbol caído.
Digo yo que los concursos de misses, como todo en esta vida, sufrirán cambios en sus gustos estéticos. Pero hay uno que no ha variado con el tiempo, y ése es las magníficas respuestas de sus concursantes. La frase "¿Tú qué le pides a la vida? Yo paz en el mundo", no es una coña, es real como la vida misma. Tiene sus versiones, lógicamente, pero todas ellas pasan por el deseo de amor y fraternidad hacia el prójimo. Tenemos ejemplos patrios en las páginas del Hola cada vez que entrevistan a una modelo. "Yo al año nuevo le pido que se acaben las guerras y que no haya más niños en el mundo que pasan hambre". También suelen decir: "de mayor me veo rodeada de niños correteando por la casa"…
Bien. Toda esta disertación la hago por lo siguiente: Miss Mundo (que este año para variar es venezolana) Dayana Mendoza, ha ido con Miss EEEUU de viaje a Guantánamo para “animar a las tropas”.
De tanto desear paz en el mundo las han llevado a tan “idílico” lugar para que se empapen de realidad y la sigan plasmando a su manera. Y vaya sí lo han hecho. “Un bello, tranquilo y relajante lugar” han sido las palabras utilizadas por ella para describirlo. Tuvieron un enorme almuerzo, luego fueron a un bar y por último visitaron las cárceles. De esto, la bella comenta en su blog: “Visitamos los campos de detenidos y vimos las cárceles, dónde se bañan, cómo se entretiene con películas, clases de arte, libros…fue muy interesante” Termina diciendo: “el agua de la Bahía de Guantánamo es tan hermosa. Fue increíble y pudimos disfrutarla por lo menos por una hora”. Sólo le faltó añadir: “me dieron un poco de miedo porque si están detenidos es porque serán malos y eso…”
¿Qué? ¿Cómo se les queda el cuerpo? ¿No son, acaso, unas muchachas deliciosas? ¿Se acuerdan de cómo empecé la columna? Que levante la mano quién no se haya sentido alguna vez fascinado por la belleza. Mi pregunta es la siguiente: ¿quién ha sido la maquiavélica cabeza pensante que ha llevado a semejantes cerebritos a visitar la mayor vergüenza democrática de la historia actual? Eso no se le hace a una miss. Una cosa es ser gilipollas y otra muy distinta es demostrarlo. No hay derecho.