Ellas se casan a los 31 y ellos a los 33 años
miércoles 29 de abril de 2009, 13:31h
Actualizado: 30 de abril de 2009, 14:25h
La crisis económica y los sueldos mileuristas están retrasando la edad a la que los madrileños deciden contraer matrimonio, según un estudio publicado este miércoles por el Instituto de Política Familiar.
Los españoles se casan cada vez más tarde: ellos a los 33 años, ellas a los 31. "La crisis económica y los sueldos mileuristas están provocando que las personas se tengan que casar cada vez más tarde", ha señalado Mariano Martínez-Aedo, Vicepresidente del Instituto de Política Familiar (IPF).
Los condicionantes económicos y laborales son principalmente los que le impiden a las parejas poder contraer matrimonio a la edad a la que desean. Estos condicionantes son tan determinantes en la actualidad que podemos afirmar que "existe en las parejas un déficit de libertad importante para poder casarse" de manera que "las administraciones no están garantizando el derecho a contraer matrimonio".
En los últimos 10 años, se ha retrasado el acceso al matrimonio en más de 3 años, de manera que los hombres han pasado de casarse a los 29,7 años de media de edad en 1997 a los 33,04 años en la actualidad, con un retraso de 3,3 años. Así mismo, las mujeres han seguido la misma tendencia que los hombres, pasando de casarse a los 27,6 años en 1997 a 30,7 años en el año 2007, lo que ha supuesto un retraso de 3,1 años. De hecho, de seguir esta tendencia, en el 2015 la edad media habrá alcanzado los 35 años para los hombres y los 33 años para las mujeres según el informe.
Déficit de natalidad
Martínez-Aedo también afirma que "este retraso en poder contraer matrimonio es una de las principales causas del déficit de natalidad actual, ya que, excepto en el caso de los nacimientos extramatrimoniales, está originando un retraso en la natalidad, una reducción en las posibilidades biológicas para tener hijos y por tanto, un menor número de hijos".
"Es urgente que las administraciones públicas implementen medidas que remuevan los obstáculos que impiden a las parejas el poder casarse", concluye Mariano Martínez-Aedo. "No se puede estar lamentando sobre la falta de nupcialidad y de natalidad en España y las consecuencias para el Estado de Bienestar que ello conlleva y después no hacer nada para arreglar dicha problemática", añade.