La verdad es que encuentro "puntos negros" tanto en la ley del aborto como en la de la píldora del día después. Vaya por delante que en mi opinión era imprescindible abordar la reforma de la ley que despenaliza la interrupción del embarazo para evitar que se puedan producir salvajadas como las que se sucedían en las clínicas del tal doctor Molins en Barcelona. De la misma manera que me parece bien que la 'píldora del día después' se pueda comprar en las farmacias. Pero lo que me preocupa es el efecto que ambas medidas pueden tener en los jóvenes.
Lo siento, peor discrepo de que una niña, porque a los dieciséis años se es una niña, pueda abortar sin el acuerdo de sus padres, sin siquiera tener que decírselo. ¿Qué sucede si a esa niña le pasa algo en el quirófano? ¿quién será responsable? Porque cuando nos operamos nos hacen firmar un papelito eximiendo de toda responsabilidad a los médicos y dándonos por enterados
de los riesgos de la intervención. ¿De verdad una cría de dieciséis años puede asumir esa responsabilidad sola?
Resulta paradójico que a los menores de edad no se les pueda vender tabaco en los estancos, y no puedan comprar alcohol y sin embargo se les permita abortar, que son palabras mayores, sin necesidad de contar con sus padres. Sinceramente en este punto discrepo. Como discrepo con que la píldora del día después se pueda expender a los menores sin que éstos tengan una información previa por parte de un médico. No estoy diciendo que no la tomen, lo que estoy diciendo es que cualquier medicamento se debería de tomar bajo control médico, porque ningún medicamento es inocuo, de lo contrario no serviría para nada.
Creo que esos son los 'puntos negros' que encuentro en ambas leyes, sus consecuencias en los menores. Y es que si alguien es "mayor" para tener una vida sexual que la puede llevar al embarazo y abortar, no entiendo porque es menor para votar, conducir un coche, fumarse un cigarrillo o beber alcohol, o si cometen un delito lo que se les aplica es la ley de menores. Es por tanto una contradicción que tratemos a los adolescentes como "mayores" para asuntos de tanta transcendencia y como "menores" para otras cosas.
También es preocupante que la píldora del día después se convierta en un método anticonceptivo más, en un si por si acaso y eso lleve a que los más jóvenes no adopten precauciones para evitar contagios, infecciones, etc. Lo que más me extraña es que una política tan ponderada como suele ser Trinidad Jiménez haya obviado que a los dieciséis años se es una niña.