El presidente de la FIA, Max Mosley, que estuvo acompañado en la reunión de Bernie Ecclestone, aseguró que no se había llegado a ningún compromiso en cuanto a la reducción de presupuesto, la cuestión que más asperezas levanta entre ambas partes, y, por tanto, que los equipos tendrán que reconsiderar su postura de participar o no en el Mundial de 2010.
Mosley añadió que Ferrari, que amenazó la semana pasada con abandonar el Mundial si se mantiene el recorte de los gastos y la imposición de un presupuesto máximo de cerca de 45 millones de euros, al igual que otras escuderías como Renault o Toyota, había emprendido acciones legales en un tribunal de Francia para poner freno al cambio de reglas.
El presidente de la FIA dejó claró que la judicialización de este asunto por parte de Ferrari complica el escenario porque considera que ahora es "muy difícil negociar con ellos" y añadió además que apelará si el Tribunal le da la razón a la escudería italiana.
Mosley cree no obstante que es "muy improbable" que Ferrari se marche de la competición, según comentó a la conclusión de la reunión entre ambas partes, en la que no pudo personarse el presidente de Ferrari, Luca di Montezemolo, tras el fallecimiento de su padre. En su lugar acudió el jefe del equipo, Stefano Domenicali.